1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

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Telares, guirrios, atropajos, garabatos y cosinas varias

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  1. Me preocupa el mal que disimula
    la bondad exigiéndola, no creo
    en las garras del gato que copula
    con ellas escondidas. El deseo

    de arañarte la espalda se estimula
    al rozar contra ti su perineo
    y su cabeza fría no le anula
    las ganas de dañarte. No bromeo,

    el peor malo apremia a los demás
    a ser buenos, después llora sus penas
    para que los acólitos no dejen

    de acariciarle el lomo. Satanás
    nunca actúa de frente y sus obscenas
    maneras del rencor no nos protegen.
    A Bernardo de Valbuena le gusta esto.
  2. Únicamente creo en la belleza,
    en el silencio atónito que acalla
    mis protestas después de la batalla
    contra la oscuridad y la impureza.

    A mi inclemente dios nadie le reza
    más fiel que yo; postrado no me calla
    el miedo a la herejía, ni hay muralla
    que acobarde o socave mi certeza.

    Soy valiente en la fe y el sacrificio,
    cada día constato la evidencia
    de un cielo prometido para mí.

    Los ojos no me engañan y mi juicio
    apasionado acepta su sentencia
    pues, sin ninguna duda, creo en ti.
    A Seisen le gusta esto.
  3. La soledad me asalta por sorpresa
    con mi propio silencio en el barullo.
    Me sobrecoge la ansiedad, intuyo
    que me falta tu voz y aún me pesa

    haber roto la cándida promesa
    de un mundo para dos. Perdí el orgullo
    con el tiempo y ahora no rehúyo
    la falsa libertad de ser tu presa.

    Recuerda que corrí sin más razones
    que perderme entre sueños imposibles.
    —Me entretuve con versos ilegibles

    intentando encontrarme—. No perdones,
    pero atrápame y salva lo que puedas,
    yo soñaré contigo si te quedas.
  4. Mis palabras no curan todavía
    el dolor del engaño. La tristeza
    se aviva si se asocia a la belleza
    y mi voz se ha quebrado por baldía.

    La nostalgia es el pan de cada día
    y, pese a no creer en su pureza,
    la comulgo en papel como quien reza
    sin esperanza al dios de la agonía.

    Escribo los pecados del ayer,
    mas cuando la verdad parece un cuento
    nadie perdona. Quién quiere leer

    a un poeta ordinario e irredento
    que solo sabe hablar de lo sencillo
    con demasiada pompa y poco brillo.
    A BEN. le gusta esto.
  5. Tenías miedo, amor, de que me fuera
    y te dejase sola con tus dudas
    a merced del destino y sin ayudas,
    a merced del cañón que te abatiera.

    Huiste sin piedad y a la carrera
    de la luz que prendía con menudas
    chiribitas tus fábulas desnudas,
    mataste nuestro amor con tu ceguera.

    Mataste nuestro amor sin que muriese
    y quiso revivir sin estar muerto
    y quiso revivir sin que doliese.

    Lo vivo no revive, es imposible,
    si quieres repoblar un campo yerto
    comienza por la poda ineludible.

    Yo no soy imbebible
    y tampoco te creas que me asusto,
    que si hoy duele tragarme no es por gusto.
    Yo no soy inflexible.
    Nuevamente me quedo. ¿Fría escarcha?
    Sí, pero ahora sabes quien se marcha.
    A elpoetaartesano y BEN. les gusta esto.
  6. No creas que al perder no doy la mano
    aunque esté colapsado por la ira,
    prefiero ser gentil con mi mentira
    que ser tonto y gastar fuerzas en vano.

    Caballero en el juego, buen cristiano
    y educado a los ojos de quien mira
    sin saber que mi carne no transpira
    el ansia de revancha si no gano.

    Mi pose angelical engaña a muchos
    y se creen que soy un niño bueno
    aunque por dentro sea queroseno.

    Cuando muestro vacíos los cartuchos,
    es porque la recámara está llena
    de furia incontrolable y no de pena.
    A Azalea y BEN. les gusta esto.
  7. Casi nunca digiero la derrota,
    se queda anquilosada y virulenta
    desgarrando mis vísceras. Calienta
    mi interior, me estrangula y me agarrota.

    Me muestra a los demás como un idiota,
    pues no puedo esconder que me revienta
    quebrar mi solidez. Y sedimenta
    dentro de mí la rabia hasta que explota.

    Pese a que fracasar es ley de vida
    no doy jamás batalla por rendida
    y me gusta nutrirme del ocaso.

    Porque si no aspirase en la victoria
    a disfrutar de nuevo de la euforia
    qué sentido tendría otro fracaso.
    A lesmo y Bernardo de Valbuena les gusta esto.
  8. Qué será de nosotros si te fallo
    por enésima vez o si te miento
    mirándote a los ojos, si, sediento
    de ti, bebo otra agua y me lo callo.

    Por qué buscar tormentas si hay orvallo
    y cala hasta los huesos, si me enfrento
    dando la espalda al arrepentimiento
    y sin purgar la culpa el cielo hallo.

    Porque quiero querernos siendo otros,
    liberados después de arriar bandera
    y poner fin a tanta escaramuza.

    Porque prefiero solos que nosotros
    y a ti lejos de mí, más loba y fiera,
    y a mí lejos de ti sin caperuza.
    A lesmo le gusta esto.
  9. Pasarán, pasarán más de mil años,
    muchos más. Y yo guardo tu sabor
    pegado a mí. No sé si fue tu amor,
    la eternidad… o alivio de otros daños.

    Mas sé que fue verdad y no hubo engaños,
    colgada de mi brazo sin pudor
    pensabas por los dos que lo mejor
    era un chupito y petting en los baños.

    Esa noche festiva y sin cabeza
    fuimos felices, libres como el viento,
    todavía recuerdo que tu aliento

    olía a calimocho con cereza.
    Perdí tu Messenger. O, aún más triste,
    creo que ni siquiera me lo diste.
  10. Paisaje de pastor y soledades,
    horizonte infinito, sol regente,
    hambre y sudor, un páramo inclemente,
    migas de hogaza y vino, sobriedades.

    Naranjas bajo azules, dos mitades
    iguales y distintas. Nada urgente,
    el tiempo detenido. Con reciente
    optimismo contemplas las bondades

    de nuestra tierra. Fauna libre, flora
    escasa pero fuerte: viñas, trigo,
    maíz, cebada, lúpulo y legumbres.

    Disfrutas del descanso y del ahora,
    de estar a solas, tú solo contigo,
    tu mundo, tu rebaño y tus costumbres.
  11. Se retaban voraces en un duelo
    como dos gladiadoras frente a frente,
    sin miedo y sin piedad, con un creciente
    descontrol hormonal por un “mozuelo".

    Un ruleta rusa y de señuelo
    un relleno bombón cuyo ingrediente
    principal es letal y sorprendente,
    cianuro recubierto en caramelo.

    Se retan, vida o muerte, por un tipo
    que tiene más complejos que “el Edipo”
    y no sabe elegir enamorada.

    Ellas sabían. Él feliz, ni idea,
    quizás sobreviviese la más fea
    y la guapa muriera envenenada.
    A Bernardo de Valbuena le gusta esto.
  12. ¿Falta de inspiración? ¿Versos de pena?
    ¿Malas ideas? ¿Pertinaz sequía?
    ¿Sopor al revisar tu “poesía”?
    ¿Perplejidad? ¿Vergüenza propia? ¿Ajena?

    Tengo la solución, enhorabuena.
    No debe preocuparte la autoría,
    en el anonimato está la vía
    para eludir por zafio una condena.

    ¿Tu mala ortografía es un delito?
    ¿Aún estás buscando qué es sintaxis?
    ¿No sacas adelante ni un escrito?

    Fulanito de Tal, El Gran Rapsoda.
    Nunca te acusarán de mala praxis
    y ahora trolear está de moda.
    A Bernardo de Valbuena le gusta esto.
  13. Lucifer a la izquierda me murmura:
    “pruébalo, la maldad es divertida
    y el picante, la salsa de la vida,
    no te cortes, rechaza la censura”

    Un aburrido ángel me recuerda
    que soy bueno: "mesura cada acto,
    sé cortés, sé benévolo, ten tacto,
    mejor decir recórcholis que mierda”

    Y no sé a qué atenerme: ¿ser prudente,
    atento, compasivo, pero soso?
    ¿O ser maligno, pícaro y odioso,
    pero agudo, risueño y ocurrente?

    Cómo poner final a esta vil broma
    si cuando quiero el bien, Satán asoma
    A Lorelizh Beye le gusta esto.
  14. Me olvidé de quien era y de los miedos,
    atrás dejé las dudas del cobarde
    y sé que es el momento. Aún no es tarde
    para luchar con tinta por mis credos.

    Terribles de la yemas de los dedos
    me brotan las palabras, hoy me arde
    el silencio y me calma cada alarde
    contra los ignorantes de los ruedos.

    Saboreo las lágrimas vertidas
    en la arena y mi sed es aliviada
    solo con la verdad más despiadada.

    Al valiente le manan sus heridas,
    es sangre lo que yo me he prometido
    y si soy mi rival, habré vencido.