1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

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  1. Cuando de la luna llega
    su luz tan blanca y divina
    el sol ya duerme en la cuna
    y la noche le sosiega
    con la paz de alguna estrella.
    Yo me quedo la mas bella
    en los ojos de Cristina.
    A lesmo le gusta esto.
  2. Es una gaita alegre que sonando
    en su muñeira dulce nos consuela.
    Las tazas de Ribeiro en duermevela
    llorosas de un furancho van quedando.

    Corón se envuelve en brisa de canela.
    Las uvas, su albariño derramando,
    al saber que la parca está acechando
    silenciosa, en un frío que congela.

    ¡Tan lejos del Caribe y Venezuela!
    ¡Tan cerca tu sonrisa de canalla!
    Y en la paz de tu lecho mortuorio

    nos dejas encendida ya una vela
    y ese toque en la pena cuando estalla
    la flor de tu amistad Manuel Osorio
  3. Es la puesta de sol que en el ocaso
    aromas de silencio me procura,
    y un sueño de algodón en su blancura
    alimenta de musas mi parnaso.

    El reloj de la tarde sin retraso
    del horizonte cumple su andadura,
    y ese numen que inspira arquitectura
    estos versos dibuja paso a paso.

    ¡Qué exacta maquinaria se adivina
    cuando el astro se esconde por poniente
    y en su tic tac perfecto se culmina!

    ¡Qué iluminado cielo diferente
    alumbrará en la tarde que termina
    esa mano de Dios omnipresente!
    A MARISOL PÉREZ le gusta esto.
  4. Es la voz del poeta una soflama
    donde funde las letras tan certero;
    son sus versos la llama de un herrero,
    y el fuego, la palabra que lo inflama.

    Es obrero en su fragua, y calentando
    en las rimas, su corazón fundido,
    desde el yunque que forja su latido
    el candado y la estrofa va labrando.

    En sus manos de herrero se desgrana
    un poema con suerte de herradura,
    y ese aliento fundido en escultura
    lo convierte el poeta en filigrana.
    A MARISOL PÉREZ le gusta esto.
  5. ¡Qué tendrá el corazón de la campana
    al romper su silencio sin demora!
    Su gemido lo sufre a cualquier hora
    por la tarde, la noche o la mañana.

    Bajo el bronce, su pena tan temprana,
    va quedando en la úvula que llora,
    y esa voz melancólica y sonora
    envuelve a la meseta castellana.

    El campanario en soledad añora
    el lamento que tuvo su sonido...
    se siente huérfano y sin voz ahora,

    y el triste llanto, que antes fue gemido
    de pronto es un rumor que se desflora
    ausente el carillón de su latido.
    A Anamer le gusta esto.
  6. Cuando acaba la siega más tardía
    toda España se viste de colores,
    la Virgen, con su manto, con sus flores,
    los romeros con fe en la romería.

    Las abuelas preparan este día
    pestiños que destilan mil olores,
    alacenas repletas de sabores
    recuerdan mi niñez algo tardía.

    Las ermitas blanquean sus fachadas
    para vestir de fiesta las mañanas
    en un brindis de misas y de mosto.

    Tradiciones, costumbres arraigadas
    en las eras de aldeas castellanas
    que emborrachan de luz el mes de agosto.
  7. Y de nuevo esta luz me resucita
    para alumbrar afanes de clausura
    pues la sombra que llevo en mi figura
    duerme en Vairäo, y allí me necesita.

    Y otra vez vuela el mirlo de la ermita
    que en su trino sosiego me procura,
    y es su voz un arroyo de ternura
    un salmo del Señor, cuando recita.

    El laurel de la fuente ya dormita,
    y el ciprés de corteza mas oscura
    tras la piedra del muro se marchita.

    Se me antoja un silencio que gravita
    alrededor del claustro, que en su altura,
    al abrazo de Dios solo me invita.
  8. Abusando de su tono engolado
    observo un comentario de lectura,
    abstruso, que presume de ilustrado.
    Las letras de los otros son basura.


    Calvino, cual maestro autorizado
    su pluma sodomiza la escritura
    sentencia sin pudor, a su dictado
    su mal humor le llega a la tonsura.


    Suelta un pedo de ritmo despiadado
    y analiza el sonido y la textura
    si es heroico, anapesto, mal sonado
    horaciano o de cruel temperatura.


    Un Góngora a Quevedo, simulado,
    le dedico a ese genio y su figura
    un serventesio al pedo que ha tirado.
    ¿Qué dirá su merced de la envoltura?


    De olor patas abajo se ha escapado
    empacho de estofado con verdura.
    ¡Venga hombre, no se ponga colorado!
    pues si juzga también será juzgado
    A Anamer y Fulgencio Cibertraker les gusta esto.
  9. (A mi compadre Nuno Guedes, en Oporto,
    ciegos los dos de vino)

    Fado


    Esta tarde otoñal y cigarrera
    llora el agua que trota en mi tejado,
    fatigosa, resuena como un fado
    que se ahoga en su Alfama chamicera.

    Al fondo, en la taberna marinera,
    un sucio mostrador de zinc dorado,
    y el vaso de gingiña derramado
    sobre la voz que canta lastimera.

    El fado no es tonada de quimera
    que lamente pecados del pasado
    ni un dolor en la noche pasajera.

    Es saudade, o añoranza verdadera,
    que canta en un soneto enamorado
    los versos de Pessoa en primavera.

    PepeSori
    SafeCreative
    2018
    A Fulgencio Cibertraker le gusta esto.