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  1. La primera vez que lo hice, lo hice sin sentido. La primera vez fue con cierto recelo porque en este sitio todo es pecado. ¿Amar? eso se lo dejo a los tontos que creen que habitan los cuentos de hadas, el amor es una mentira de medidas descomunales, la gente aún cree que es posible guardar buenos sentimientos, el amor dura lo que dura un suspiro, no existe el amor eterno entre hombre y mujer.

    La primera vez que seduje a un hombre por placer, fue en el colegio. Fue en tercero, iba reprobada en el curso de español, el día que noté que el profesor miraba mis piernas y perdía su mirada en mis enaguas, ese día supe que podía superar la clase dándole lo que mi madre decía que había que guardar para el matrimonio, no necesitaba una relación para sentirme mujer, ningún hombre valía para eso, ni lo vale aún.

    Ese día me quedé de última, le dije que ocupaba conversar sobre los temas del siguiente exámen y cinco minutos después le di mi virginidad recostada a su escritorio, de más está decir que gané el curso con excelente nota. A los hombres no es tan complicado complacerlos, todos quieren lo mismo aunque jueguen de puritanos, por eso no creo en el matrimonio, cuando están contigo en la cama imaginan a la mujer que les sonrió cuando andaban de compras en el supermercado.

    Dos años después tuve novio, un tipo de mi edad que me prometía el cielo y las estrellas, pero cuando descubrí que ese cielo tenía las estrellas contadas debido a su poco atractivo monetario lo mandé de vuelta a su casa, el estómago no se alimenta con amor, ni las deudas se pagan con poemas o frases bonitas. Tenía que ser muy estúpida para enamorarme de alguien que no podía proveerse algo de realidad en vez de ilusión.

    - Vas a tener que trabajar para darte tus propios gustos- me dijo un día mi papá mientras desayunabamos en la cocina -todos los hombres buscan una buena muchacha y si es trabajadora es un diamante para cualquier varón.

    Tragué la risa para no faltarle el respeto frente a mi madre, los hombres buscan dos cosas en una mujer: que sea buena en la cama y que no los moleste cada dos minutos, si logras eso eres una mujer increíble.

    Empecé a trabajar en un buffet de abogados como asistente, fácil, una llamada telefónica acá, una nota por allá, cuidar las espaldas del licenciado. Sencillo. Los primeros quince días le conocí tres mujeres, su esposa, una clienta en trámite de divorcio y una fulana de mal gusto para vestir, si ella podía tenerlo... con más razón yo, que tengo buen gusto para vestir, las nalgas firmes y los pechos bien puestos. Al día siguiente llegué con minifalda, una blusa escotada y zapatos de tacón. El licenciado debía andar por los cincuenta años, yo en diecinueve, le llevé los documentos que más importaban para los casos del día y al dejarlos en su escritorio, agache el cuerpo asegurándome de que pudiera observar el contenido de mi blusa por completo, podría haber llenado una piscina olímpica con las babas que le corrían por la boca. Ahí me mantuve trabajando durante seis meses, hasta el día en que su esposa llegó de improviso y me encontró de rodillas con el pantalón del jefe en el piso, ese mismo día además, la mujer empezó el trámite de divorcio con el buffet de la competencia.

    Mis trabajos posteriores no lograron nada positivo en mi vida, ni económica ni lujuriosamente. Trabajé de dependiente en una panadería, en la farmacia de la esquina, de oficinista en la casa cural y de ayudante del contador del pueblo. Nada atractivo, aunque aprendí algo nuevo... si quieres salir adelante, devorate al mundo.

    Fue así que a mis veintidós años y una noche que miraba la telenovela en ropa interior, escuché a la vecina lanzarle improperios a su marido. Mis padres pasaban esa noche con mi abuela, a treinta kilómetros de distancia, observé a mi vecino salir a fumarse un cigarrillo al jardín trasero, su esposa llorando de rabia en la sala y los niños en el cuarto. Él era maestro, yo me levanté, tomé la tina de la ropa sucia y salí a dejarla en el área de pilas. Únicamente separa a ambas propiedades una malla de metal, de manera que se puede observar a través de ella. Sus ojos se clavaron en mi espalda y bajaron conforme yo sacaba la ropa a tender. Su esposa abrió la puerta principal en ese momento, subió al carro, lo arrancó y después de gritar una maldición, aceleró. En ese momento sentí que mi brasier estaba sucio, así que giré quedando de frente a él y lentamente lo desabroche dejándolo caer al suelo....

    Lo miré, estaba incrédulo, le señalé el camino por el que su mujer se había ido y acto seguido con un movimiento de cabeza lo invité a venir...

    Cuando su mujer regresó, ya el marido se encontraba relajado y lo vi abrazarla mientras miraba de reojo hacia mi casa.

    Los hombres son el animal más dócil que existe si sabes manejarlos. No precisas una carita bonita ni ser una santulona (los hombres detestan a las santulonas, pero en cambio realzan a las que como yo, logramos levantar el pantalón sin siquiera tocarlos).

    Por mi cama han pasado maestros, abogados, pintores, panaderos, contadores y el sacerdote del pueblo. Mi cuenta bancaria la sustento yo, haciendo eso que la esposa del vecino dice que la llevaría al infierno si lo hiciera. Yo podré ir al infierno pero no iré a pedir limosna, administro mis ganancias, las invierto y de vez en cuando me doy ciertos gustos que la vecina no se dará jamás por más que vaya a la iglesia de lunes a domingo a pedir que le rinda el sueldo a su marido, si cuidara a su esposo como debe no andaría en eso.

    Mis amigos de confianza me llaman Sarita, para las mujeres del barrio soy la puta que altera la santidad. En vez de eso, deberían agradecerme cada vez que sus mariditos las satisfacen pensando en mí.

    Permiso, debo dejarte... hay ingeniero nuevo en el barrio... y es casado.

    FIN
  2. - Ave María Purísima.
    - Sin pecado concebida, padre.
    - Dime, ¿en qué puedo ayudarte?.
    - Padre, he pecado de lujuria... pero sólo de pensamiento, no de cuerpo.
    -Entiendo, dime, ¿eres casada?
    - No, no tengo hombre.
    - Y él... ¿es casado?.
    - No tiene mujer, padre, vive comprometido con su trabajo.
    - Y nunca le has dicho nada...
    - No soy mujer para él.
    - ¿Quién te ha dicho que no eres mujer para él? estás muy bonita, ¿cuántos años tienes? ¿veintitrés?
    - Favor que usted me hace, recién he cumplido treinta y dos.

    El padre se acomoda nuevamente en su asiento, y luego de mirarla, prosigue:

    - Mira, y ¿por qué no sé lo dices?, ¿tal vez sienta lo mismo por ti?, además... ¿qué es eso de comprometido con su trabajo?, si no tiene mujer y tú no tienes hombre, no le veo problema. Anda, ¿por qué no le comentas?.
    - No puedo padre, usted no entendería y mi vergüenza sería mucha.
    - Pero mira que no te entiendo, no te das cuenta que es mejor arrepentirse por lo que hacemos, que arrepentirse por lo que no intentamos.
    - ¿Usted cree eso padre?
    - Pero por supuesto que lo creo.

    Ella se aprieta los labios acongojada, el padre al verla le toma una mano, pues está conmovido con ella y le dice:

    - Mira, en verdad...

    Ella lo interrumpe:

    - Padre, ¿usted dejaría su voto de castidad por mí?
    -¡Qué cosas dices, por supuesto que no!...
    -Lo ve padre, no soy mujer para usted.


    *************************************

    Dos semanas después...

    - ¡Padre, qué sorpresa usted aquí!
    - Venía por un libro, hace mucho que no leo.
    - ¿Busca algo en especial?
    - No, tal vez una novela, algo que leer en mis ratos libres.
    - Están en el tercer estante de la izquierda.
    - Gracias, veré si alguno me sirve.

    Diez segundos pasan y el padre sigue inmóvil frente al mostrador, posiblemente olvidó cuál es la izquierda.

    - Dime... no... nada.
    - Pregunte padre, las dudas sólo sirven para que el alma no nos deje tranquilos y si el alma se inquieta tenemos pesadillas.
    - Ok, lo que me dijiste aquél día ¿fue cierto?.
    - Tan cierto como el aire que respira padre, tan cierto como la mañana que se levanta.

    El padre sonríe al recordar la canción.

    - Padre, disculpe la pregunta... usted... eh ¿ha estado con alguna mujer?.
    - No, ¿cómo se te ocurre preguntar eso?, soy sacerdote.
    - Perdón padre, lo siento.
    - ¿No sabes que la curiosidad mató al gato?.
    - Y ¿quién es más curioso?, ¿yo por preguntar o usted por querer averiguar sobre un secreto de confesión?.
    - Yo, supongo.
    - Entonces la curiosidad va a matarlo a usted antes que a mí, ¿padre? ¿no lleva ningún libro?.
    - No, olvidalo, después leo.
    - Hasta luego padre, que Dios lo acompañe.
    - Y a ti.


    *************************************

    10:00 am, un día después.
    - Hola padre ¿puedo ayudarle?.
    - Sí, vengo por lo que no me llevé ayer.
    - Y ¿ya decidió qué buscaba?.
    - Una respuesta.
    - Para tener una respuesta, primero necesita tener una pregunta.
    - Creo que aquí no quiero preguntar.
    - Si le parece, puedo invitarlo a cenar hoy, si no tiene problemas con eso, después de todo tiene que comer.
    - Sí, supongo.

    7:17 pm.
    - Perdone el desorden padre, en un momento le sirvo la cena, tome asiento, en un minuto regreso...
    Qué agradable tenerlo por acá, no todos los días ceno acompañada.
    - ¿Recibe pocas visitas?
    - Digamos que no recuerdo la última visita que tuve... espero que la comida sea de su agrado.
    - Yo tampoco salgo mucho, las obligaciones me dan poco espacio para la parte sociable.

    La anfitriona toma su silla y dejando la comida a un lado, se sienta junto al sacerdote:

    - Padre, debo confesarme.
    - ¿Ahora?, bueno, la oigo.

    Luego, tomando la mano derecha del sacerdote y poniéndola en su rodilla:

    - Padre, debo confesarle que no llevo ropa interior.
    - ... no nos dejes caer en la tentación y ...
    - Tranquilo padre, sólo es carne.


    *************************************


    - ... es así como Jesús permite que el diablo lo tiente, no porque ocupe ser tentado si no porque quiere demostrar la fuerza de su espíritu y dejar claro que Dios no nos desampara en ningún momento. Dios sabe cuando las tentaciones nos pueden ganar, pero también sabe que es necesario tentarnos, porque así podemos demostrar la fuerza de él en nosotros.

    La carne puede caer, pero el espíritu se mantiene erguido, porque el espíritu no lo dominamos nosotros, el espíritu es de Dios y es él quien tiene poder absoluto sobre el espíritu.

    Jesús enreda al diablo haciéndolo creer que el diablo es quien está al mando de la situación, pero en realidad Jesús es quien domina y termina haciendo que Satanás se convenza de que no puede ganar, porque Jesús no está sólo, Dios está con él, por eso mismo nosotros debemos levantarnos, porque Dios está con nosotros...

    Nos ponemos de pie para confesar nuestra fe...

    - Qué lindo estuvo el sermón hoy, padre.
    - Gracias.
    - Tal vez quiera ir a cenar hoy a casa.
    - Se lo agradezco un montón, pero la dueña de la librería me invitó ayer a cenar y no quiero ser descortes.
    - Ah no, tranquilo, lo espero un día de estos, entonces, ¿usted come carne?
    - Sí, desde hace unos días como un poco más que de costumbre.
    - Y ¿eso?
    - Un gusto que descubrí.

    FIN
  3. Sintió la mano tibia de él mientras subía por su muslo, al tiempo que su lengua le examinaba la boca, casi a mordiscos, intentó detenerlo, pero antes de darse cuenta las manos se encontraban ya cerca de sus nalgas intentando abrirse camino entre las telas de su ropa interior, “sin miedo” dijo ella y él recorrió el filo de su cuerpo sintiendo como empezaba a jadear el sudor, ella no tardó en posar su mano sobre su pantalón para atrapar el leño que de ahí emergía, agitándolo suavemente, domándolo, tratando de incendiarlo, abrió la cremallera para acariciarlo mejor, los dedos de él le recorrían ahora la abertura de las nalgas y bajaban para darse cuenta que ella mojaba ya su ropa, él bajó las telas hasta sus muslos y con sus dedos recorrió el sexo de ella, abriéndolo suavemente, disfrutando la humedad que abundaba allí, ella hacía lo mismo, bajando el pantalón y despojándolo por completo de la ropa que estorbaba, mirando aquél juguete que se levantaba sólo por ella, acariciándolo, tomándolo como suyo, besándolo, comiendo, mientras él entraba con su dedo medio en ella, él se acostó y ella disfrutando se sentó sobre él, poco a poco, dejando que el miembro de él resbalase en ella, en su humedad y dejando que entrase a placer, era su casa.
  4. Desde aquí en Costa Rica, espero y confío en que este evento de la naturaleza que llega hoy a nuestro país, no nos haga lamentar pérdidas humanas, ni aquí ni en nuestros países vecinos.

    Las pérdidas materiales no importan, todo eso es superficial.

    Que Dios nos bendiga y que proteja a Centroamérica.
  5. No quería hacer nada especial, solo quería ser persona libre, de esas que ven las nubes y le hayan un lugar en el baúl de su imaginación, ser persona libre y soñar con caracolas que llevan el sonido del mar si las acercas al oído, despertarme pensando en nada y no sufrir más que por lo necesario. No quería hacer nada especial y terminé pensando en todos, terminé sufriendo como todas las semanas, no quería hacer nada especial y terminé siendo yo otra vez, teniendo pesadillas en las mañanas, planeando cosas que nunca suceden, escarbando huecos en las paredes que nunca tienen señal de encendido. No quería hacer nada especial y terminé rasgando un beso, terminé grabando memorias en un casete, recordando muy buenos tiempos que llegarán mañana también.
  6. Maravilloso abrir las ventanas y mirar que es invierno, no me gusta el verano, detesto ese calor insoportable que me debilita, prefiero el frío y la melancolía del invierno, que parece llevarse mejor conmigo.
    A Lorenha y María Rentería les gusta esto.
  7. Hoy amanecí con ganas de despertarme de los últimos días, con ganas de sentir un soplo de luz en mi nuca, he tenido pesadillas sin estar despierto y es peor que tenerlas dormido. Al menos dormido de repente logro reaccionar y darme cuenta de que no es cierto. Las pesadillas diurnas son más negras, más intimidantes, creo que es por la sensación de saber que aunque me pellizque siguen ahí. Llevo varios meses de estarlas padeciendo, al inicio creí que era solamente algo temporal, !error!, se van agigantando, crecen como la espuma de una cerveza fría, aunque en contrario a ésta diría que no tienen buen aspecto. Trato de vestirme con colores alegres, pensando idiotamente que tal vez así se disimulan, pero son tan expertas en camuflaje que se mezclan en los colores y los van ennegreciendo. Llevo un carrito de temores que me acompaña hasta al baño, que para mi desgracia nunca se queda sin gasolina, prometo en lo posible tratar de desmantelarlo, pero no es cosa mía, es cosa de esas malditas pesadillas que me siguen en el camino. ¡Ayuda!....
  8. Soy dama de la más fina clase
    pero quisiera perder la compostura con vos,
    exponerme a la idea de hacer malabares
    y conocer el amor.

    De donde vengo son moral los modales,
    y nunca se aparece un hermoso señor
    que apague las velas de la pereza
    y que encienda la tea que respira pasión.

    Mi cuerpo no conoce el deseo
    y la locura es una carta que vi en mi buzón,
    trae un silabario contigo
    que hoy si es preciso puedes darme lección.

    Apagando las velas de la pereza
    y encendiendo la mecha de la insinuación,
    espero que amanezcas conmigo
    que mi cuerpo es cobijo para estrenarlo mi amor.

    Respirando un aire fresco de vida
    descubrí en mis pupilas una lágrima que lloré
    emocionada de sentirme amada
    y descubrirme mujer.
    A jessia le gusta esto.