Dedicado a Guadalupe.
Gracias por estos 20 meses.
Te fuiste como viniste
por el aire,
desplegando alas,
derritiendo sueños
que miraron a un sol,
encendiendo velas en iglesias,
con la promesa de volver
sin retroceso inútil,
sin echar la vista atrás,
sabiendo
como el amor se guarda en los espejos,
tu ropa descansa entre la mía
extendiendo los brazos,
entremezclando debajo de la piel
aromas.
Mis ojos,
mis ojos miran los botones de tu blusa
que son la primavera de mis dedos,
la flor más encarnada de mi boca.
No sé,
si tu marcha tuvo algo que ver con mi regreso;
las razones del aire sólo la nube las conoce
y su tristeza.
Tenemos que llorar sobre lo duro de las piedras
y no dejar de hacerlo;
en todo lo blando que estás tú
pondré mi lágrima,
en lo genuino de las sombras
que no se olvidan de su dueño,
porque todo día cobija a su noche
y tras de cada noche
se enciende tu día.
Te fuiste,
pero no te has ido,
porque al llegar a mí
te hiciste eterna,
el día que a su día se sucede
en un tiempo.
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Chema Ysmer
cuya voz nunca se agota.