Como una hoja que cae
despegada de la rama
de un árbol, y a la grama
una cosquilla le extrae.
El corazón se contrae,
su palpitar ahora es trino.
Un aroma dulce vino
y le bajó de la cruz.
Bendito el rayo de luz
de dolor en el camino.
En proceso natural
la hoja se fue secando
y la lluvia fue regando
su abono en un torrencial.
Pero al pasar un Turpial
desgranando su comida,
una semilla caída
de su pico escapará,
en la grama vivirá
pues la hoja le dio vida.
La semilla germinó
y mientras crecía y crecía
más hermosa se volvía
y a todos impresionó.
Una abeja se posó
en esta hermosa amapola
sintió que no estaba sola
su aroma le acompañaba,
mientras la flor susurraba
¨-Abejita, soy Paola-¨.
La abejita anonadada
habló con ella un buen rato
mas, el final no fue grato,
en su antena una llamada.
Era la reina enfadada:
¨-no te veo en la colmena-¨
Y aunque la charla era amena
de la flor se despidió.
Pero más dolor sintió
al ver a la flor en pena.
La flor llamó a la abeja,
la abejita avergonzada,
no quería decir nada
mas la flor soltó una queja.
Sé que existirá una reja
entre nos, y no hay maldad.
Fue poco de ingenuidad,
también culpa tengo yo.
Fue entonces cuando nació
de abeja y flor la amistad.
Abeja que sin querer
mientras el polen recoges,
sin mirar la flor que escoges
¡que daño puedes hacer!
Hombre, si hay una mujer
que tu atención ha llamado,
no pases lo que he pasado.
Cuando sus ojos sean brillo
del amor, sé más sencillo,
y dile que eres casado.
Molín