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Bla bla bla (L)

Publicado por LIBRA8 en el blog El blog de LIBRA8. Vistas: 791

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Siempre hablé más de la cuenta.

Tanto,
que un día las moscas quisieron construir
una urbanización
con sus calles, sus avenidas, sus zonas verdes,
su centro comercial y sus pisos
dentro de mi boca.

Mentí como un sucio bellaco.
Grité verdades como los puños de Mazinger Z
(a menudo fueron solo gritos sin más)
y también dije silencios como castillos,
piedra a piedra, y yo,
tan obcecado, tan inagotable,
sin parar de repetir silencios,
uno tras otro,
como una puta en misa,
como un político enchufado a la máquina de la verdad,
como un loro cabreado con el mundo...

Eventualmente de mi boca brotó humo,
humo y niebla articulada que no me dejaban ver
más palabras que las mías.

Provoqué alguna mini revolución
que no duró más de una noche de borrachera.
Aullé la luna de los hombres lobo y vendí el sol a los ciegos.
Conté el mar a los escorpiones
y la electricidad a los locos
de las luciérnagas.

Era capaz de tejer discursos que paraban al viento,
de escupir monosílabos imperativos como katanas
o de recitar en el idioma de los sauces y los contenedores de basura..
Capaz de susurrar teorías magistrales en futuro
que fundían las tierras más frías
allá por las distancias más cortas.

Alguna vez se me escapó el corazón
al querer hablar
y otras hasta vomité el alma por las aceras.
Hablé bajo el agua, y me ahogué con el eco
inverosímil de mis palabras.
Muchas veces la cagué
con un laxante de subjuntivos imperfectos,
otras perdí la lengua
en la gravedad que otorga e impone la sed de los vermilinguos.
Y no pocas mis palabras fueron boomerangs
que me rompieron el pecho -y casi la boca-.

Pero no, yo, copiloto a sol y sombra de mis palabras
nunca me callé
(ni tampoco fui justamente remunerado
por ello)

No, sinceramente, nunca me callé...

Salvo cuando alguna vez tuve que decirlo,
cuando de verdad tuve que decir
esas dos palabras mágicas e insustituibles,

y que hoy tan solo puedo justificar, diciendo,
que en plena vorágine catatónica
e implosiva,

aquellos instantes

...me quedé mudo
como una jodida piedra.

__________
A Alonso Vicent, elena morado y Évano les gusta esto.
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