1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

    !!!Te va a encantar, no te la pierdas!!!

    Cerrar notificación

El último cigarro (L)

Publicado por LIBRA8 en el blog El blog de LIBRA8. Vistas: 176

´

El último cigarrillo. Sí.

...Porque hoy al fin vas a dejar de fumar.

11: 57 pm
Puede que de un 24 de octubre (¿por qué no?)
La última calada de ese humo tóxico y mortal,
sucio y a la vez entrañablemente
balsámico y embriagador.
Abrigo y testigo de tantos y tantos momentos.
Momentos gélidos, momentos
calientes y mágicos.
(O momentos que sencillamente fotografiaron
día tras día tu cotidiana existencia)

Y hoy, ahora, es el último.
Sí, ¡el último de verdad!
Y hay que olvidar: matar tu yo fumador.
Quieres convencerte que ese último
sabor a tabaco en tu boca es asqueroso.
En un minuto correrás a lavarte los dientes
y enjuagar tu boca.
Y al mirarte al espejo de repente serás otro.

Y ese elixir bucal es el instrumento,
el arma, ...la metáfora del cambio.
¡El renacimiento de un nuevo tú!
...Pero no, no es simplemente dejar de fumar.
En el fondo sabes que es algo más...

Una muerte y un nacimiento nuevos más.
Y es que morimos y nacemos tantas veces
a lo largo y ancho de nuestra vida...

¡Y otra vez más!

Como la última (y definitiva) discusión con esa chica,
el último polvo de despedida,
...el último beso.
Y después lo vuestro habrá muerto para siempre.
Ya nunca más seréis -Tú y Ella-
(Por lo menos el -Tú y Ella- que erais)

Ahora si acaso seréis amigos (no te engañes,
casi nunca resulta).
De una sola bala imaginaria habréis asesinado
vuestro Vosotros...
¡aquel inexpugnable -Vosotros y el mundo-!
Y con él vuestro antiguo deseo,
vuestra complicidad única,
vuestros proyectos de futuro en común
(y hasta aquel inolvidable y surrealista
aniversario vuestro en Roma...)

Y ahora eres un nuevo Tú, y ella es una nueva Ella.
Como recién nacidos. Nacidos: tú a otros posibles
-Tú y Ella-
Y ella a otros probables
-Ella y Él-

Como cuando dejas un trabajo, o cambias de casa,
o de ciudad, ...o como al jubilar ese viejo y fiel coche
(más duro que un tanque)
y que era más que un simple coche.
O cuando te deshaces (a regañadientes)
de aquella inseparable y destrozada chaqueta
de tu juventud,
que hoy, desde las oscuras entrañas del armario,
te parece más que una simple chaqueta...

Incluso como algunas mañanas al despertar,
después de un largo
y profundo sueño,
en los que extrañamente parece
que eres alguien nuevo.

Porque dejar atrás algunas cosas siempre es
morir un poco.
¡Y es que son tantas y tantas muertes durante la vida!

Y también están esas otras muertes.
Las más dramáticas y cabronas:
Ya nunca más -Tú y tu amigo-
Ya nunca más -Tú y tu familiar-
Ya nunca más -Tú y tu querida perra
(golden retriever)-

Y en todas esas muertes tú también mueres.
Siempre igual: Morir y renacer.
Renacer para luego volver a morir.

Cual recorrido por un parque temático
de primeras y últimas veces. De muertes y renacimientos,
tras cada calle, a cada curva,
en cada puesto y atracción, tras cada esquina.
-O en aquella pelí de bucles temporales
en que el protagonista la terminaba cagando siempre
al final, una y otra vez,
por más que hiciera esto o lo otro...
(hasta el día que uno la caga de verdad
y del todo, claro)-

Y eso al final cansa. Eso agota lo indecible.
Y un día te rebelas de morir y de volver a nacer
tantas veces,
y de volver a nacer para volver a morir.

Pero aun así, todavía no quieres abandonar el parque.
Porque te has convertido en un superviviente de muertes
y renaceres. Un auténtico profesional
de últimas y de primeras veces.

Entonces aplastas, no sin cierta tristeza
y cariño, la colilla en el cenicero,
y corres a cepillarte los dientes...

Y al volver a la cocina
ves un antigua nota suya pegada en la nevera:
"cariño, compra naranjas
para el desayuno, porfa"

La despegas, la lees, la relees,
y te quedas mirando la palabra "cariño"
(con esa típica erre suya tan ilegible y graciosa)
Y sientes pena,
y dolor,
y odio,
y rabia,
...y más pena.
Y finalmente, en un gesto absolutamente cruel
y estoico, la conviertes en una pequeña
y arrugada pelota de papel
y la arrojas al cubo de la basura.

Ahora eres otra vez un nuevo Tú,

un recién estrenado Tú:
Un Tú renacido.
Pero también un tú más muerto,
y te sientes más pequeño,
un tú en minúsculas
(y sin humo)

...un tú de mierda.

Y te empiezas a ver más invisible,
más y más invisible...
a cada hora
a cada minuto
a cada segundo que pasa

(aunque al salir a la calle
los demás te vean,

te sigan viendo,

...igual que siempre)

_________
Necesitas tener sesión iniciada para dejar un comentario