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La tarde cae en tu cuerpo y otro poema

Publicado por lesmo en el blog El blog de lesmo. Vistas: 96



La larde cae en tu cuerpo

La tarde de mis sueños va llegando
sobre las cordilleras de tu cuerpo,
en tanto que mis ojos solo siguen
las luces del ocaso en tu cintura.

No fui de las pasiones más esclavo
que esclavo siempre fui de tu presencia,
aquella que me ata a los contornos
de la blancura tibia de tu espalda.

Y en esa vida voy muriendo entonces
sin más aspiración que alguna tarde
se caiga para mí de entre tus manos.

Amor, pero no sueltes las cadenas,
y mira lo cercano de los filos
del hondo precipicio de la noche.


De Ligia Calderón Romero (Glosa)

La tarde de mis sueños va llegando
sobre las cordilleras de tu cuerpo,
en tanto que mis ojos solo siguen
las luces del ocaso en tu cintura.
Un día en los umbrales de mi patria
despertaron los prístinos abriles
fugaces como flor de un día. Hoy,
la tarde de mis sueños va llegando.

Entonces la alborada sucumbía
en el sacro jardín de tus dulzores
y al otro instante semejaba un ángel
sobre las cordilleras de tu cuerpo.

Aún escucho los turpiales tuyos
al correr de los oxidados trenes
en tanto que mis ojos solo siguen

buscando en tus fanales las estrellas
y, a la muerte del fénix, encender
las luces del ocaso en tu cintura.


Acabaste aquel poema

Ay mis versos que esperaban pero no sabían cuánto
y los puse en la ventana ignorando si vendrías,
se mustiaron poco a poco de mirar al horizonte
y el camino polvoriento allanado de alpargatas.

Ay pasaban labradores a sembrar entre los surcos
paralelos del arado del sudor y las fatigas,
y del tiempo la besana floreció de verdes pastos
y mis versos esperaban los llenaras con tu pluma.

Y un buen día que observaba el camino polvoriento
una nube diminuta tras los pasos se acercaba
y de pronto vi tu rostro que agotado de la senda

regresaba tras mil años con la fuerza entre las manos;
completaste aquellos versos con tu glosa y tu semblante,
y me hiciste el más dichoso acabando aquel poema.
  • Pessoa
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