Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Buenas tardes, disculpe usted
pero me gustaría decirle
¡qué bellos ojos tiene!
No se ofenda señorita por favor,
sólo tomo un poco de valor
para atreverme
y, es que, su mirada a contraluz
simplemente me hipnotiza;
sus tiernos destellos de avellana
se quedaron reflejados en mi vista
y sus pupilas embriagantes
se me han vuelto una obsesión.
Señorita, no quiero ser impertinente,
me voy para ya no molestarle,
tan sólo déjeme decirle una vez más:
¡qué bellos ojos tiene!
pero me gustaría decirle
¡qué bellos ojos tiene!
No se ofenda señorita por favor,
sólo tomo un poco de valor
para atreverme
y, es que, su mirada a contraluz
simplemente me hipnotiza;
sus tiernos destellos de avellana
se quedaron reflejados en mi vista
y sus pupilas embriagantes
se me han vuelto una obsesión.
Señorita, no quiero ser impertinente,
me voy para ya no molestarle,
tan sólo déjeme decirle una vez más:
¡qué bellos ojos tiene!
::Agradezco nuevamente la participación de su regreso.