Gustavo Mistral
Poeta reconocido en el portal.
Libre
Así me lo pediste, y te concedo
aquella libertad que tanto ansiaba
tu dulce corazón, que no miraba
los ruegos afanosos de mi credo.
Ya libre eres al fin vuela sin miedo,
la celda de mi amor que te enjaulaba
ya nunca más tendrá la fría aldaba,
y olvídate de mí ¡qué yo no puedo!
Mañana, cuando el sol me anuncie el día
y tú surques los aires del ocaso,
la luna brillará sobre tu nombre.
Entonces detendrás tu travesía,
tu piel confesará que este fracaso
te duele, porque fui tu primer hombre.
Así me lo pediste, y te concedo
aquella libertad que tanto ansiaba
tu dulce corazón, que no miraba
los ruegos afanosos de mi credo.
Ya libre eres al fin vuela sin miedo,
la celda de mi amor que te enjaulaba
ya nunca más tendrá la fría aldaba,
y olvídate de mí ¡qué yo no puedo!
Mañana, cuando el sol me anuncie el día
y tú surques los aires del ocaso,
la luna brillará sobre tu nombre.
Entonces detendrás tu travesía,
tu piel confesará que este fracaso
te duele, porque fui tu primer hombre.
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