CIBELES
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te quiero y nunca miento,
dijiste mirándola fijamente,
dejándola ciega,
niña de ojos huecos.
Sí amor, te creo,
pero mientes a tu mujer.
Confía en mí, nunca miento,
aseguraste rompiéndole el alma,
niña de pechos vacíos.
Sí mi vida, confío,
pero no eres fiel a tu mujer.
Mutilada, moribunda,
agarrada a la vida
por un hilo de seda resbaladizo,
con la esperanza secreta de olvidarle,
musitó, te esperaré siempre.
No dijo nunca miento...
así no mintió.
dijiste mirándola fijamente,
dejándola ciega,
niña de ojos huecos.
Sí amor, te creo,
pero mientes a tu mujer.
Confía en mí, nunca miento,
aseguraste rompiéndole el alma,
niña de pechos vacíos.
Sí mi vida, confío,
pero no eres fiel a tu mujer.
Mutilada, moribunda,
agarrada a la vida
por un hilo de seda resbaladizo,
con la esperanza secreta de olvidarle,
musitó, te esperaré siempre.
No dijo nunca miento...
así no mintió.
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