Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te busco en los minutos de las horas que se mueren en hastío
y en cada pétalo de rosa que consigo en mi camino...
Te busco en cada pliegue de mi cuerpo, mudo testigo...
Te busco musitando las palabras que se escurren de mis labios cual rocío.
Te busco amado mío, porque la distancia nos mantiene separados;
y en el rincón de mis desechos el corazón se encuentra agazapado...
Es la tristeza de la ausencia la que lo mantiene angustiado, destrozado...
Lo contemplo, y en mi impotencia, no logro consolarlo.
¡Ay amor, cuánto te extraño!,
el aire se me antoja ya muy raro,
no quisiera tener que respirarlo...
¡Ay amor!, cuánto te extraño...
y en cada pétalo de rosa que consigo en mi camino...
Te busco en cada pliegue de mi cuerpo, mudo testigo...
Te busco musitando las palabras que se escurren de mis labios cual rocío.
Te busco amado mío, porque la distancia nos mantiene separados;
y en el rincón de mis desechos el corazón se encuentra agazapado...
Es la tristeza de la ausencia la que lo mantiene angustiado, destrozado...
Lo contemplo, y en mi impotencia, no logro consolarlo.
¡Ay amor, cuánto te extraño!,
el aire se me antoja ya muy raro,
no quisiera tener que respirarlo...
¡Ay amor!, cuánto te extraño...
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