AZIF-AL-DAHNA
Poeta adicto al portal
Una altiva reverencia
Me ovaciona el silencio en un reproche
y cual si fuera un broche
la luna y las estrellas en el cielo
me observan, rutilantes en su vuelo,
fundiéndome en el suelo,
vestido con las sombras de la noche.
Mi vida de pasiones fue un derroche,
no soy más que un fantoche,
capricho de la dicha y desconsuelo,
que mira en los espejos con recelo,
mas va tras el pañuelo,
que arroje una doncella desde un coche.
Porque soy zalamero impenitente
y un rapsoda con alma de guerrero,
escorpión y altanero,
que aunque caiga, levántase orgulloso.
Que al romance se enfrenta cual torero
con su estoque, de verso lujurioso,
y que esgrime fogoso,
una pluma que nunca se arrepiente.
Me ovaciona el silencio en un reproche
y cual si fuera un broche
la luna y las estrellas en el cielo
me observan, rutilantes en su vuelo,
fundiéndome en el suelo,
vestido con las sombras de la noche.
Mi vida de pasiones fue un derroche,
no soy más que un fantoche,
capricho de la dicha y desconsuelo,
que mira en los espejos con recelo,
mas va tras el pañuelo,
que arroje una doncella desde un coche.
Porque soy zalamero impenitente
y un rapsoda con alma de guerrero,
escorpión y altanero,
que aunque caiga, levántase orgulloso.
Que al romance se enfrenta cual torero
con su estoque, de verso lujurioso,
y que esgrime fogoso,
una pluma que nunca se arrepiente.