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El circo del mundo

Pedro Ferreira

Poeta veterano en el portal
EL CIRCO DEL MUNDO



Tras la pesada noche
nos regalan otra menos oscura
pero igual de ardua.
El sol sólo se adivina latente
y el alegre canto de las gaviotas
no es más que un puñal eterno forjado
de acero con aleación de oro.
Una noche larga se fue
pero otra nos regalan,
y una gran mancha anónima,
y un hombre,
y este hombre,
y esa joven muchacha- ella también-
sólo saben llorar
sin lágrimas:
quieren ver los rayos del sol, sus caras desnudas,
y el hombre conocer al Hombre
y este hombre sentirse Hombre.
Y esta muchacha –sí, ella también.
Pero la noche sigue siendo dura
y larga. Y lloran y lloran y lloran.
La esfera ignora: un plano la sostiene.
La gran mancha se extiende por el plano.
La esfera se estremece. Con estupor pero segura.
Y las flores diminutas no abren sus corolas
y el circo sigue a oscuras.
Una lámpara derrama petróleo
en la mesa mugrienta de un hotel opulento.
Y el carnaval prosigue, nocturno y decadente.
Los falsos se ríen de su propia falsedad.
Dicen que mañana verán el sol,
que las flores mañana sus rayos beberán,
y el vergel musitará melodía
de luz a sus oídos.
Y traerán gaviotas. Mañana.
Y que la gran masa que se desborda
construirá un parque sin acotaciones. Mañana.
Pero saben que la noche perdura
y que la esfera sigue sobre el plano
de la gran masa ignorada.
Y que la luz está eclipsada.
Sólo nos queda un pálido temblor. Lejano.
Apoyan sillas y escaleras
para alcanzar la luz.
Pero la luz sigue emprismada de oro, vedada:
su camino cortado y la oscura pared del vacío.
Llueven las lágrimas.
Y una mercancía de acero con aleación de oro
se clava en el plano de la ignorancia.
La superficie esférica los hace caer por meridianos.
Y la noche sigue y la nada abunda.
La lengua de la fuente hormiguea sanguijuelas.
Y de los ríos y los mares
sólo brotan burbujas hirvientes y de púrpura.
Y el pez se hospeda en el hotel
sin estrellas ni alfombra roja.
La niña tiene una muñeca de papel de fumar
en sus manos vírgenes.
Su hermano una botella de cianuro con azúcar.
Otro tuvo que robar libros de pequeños cuerpos ilustres.
No tenía bastante oxígeno embotellado.
Otros cuerpos, embatanados y blanquecinos, quisieron llevarlo
a una cueva con cerrojos de acero y barrotes.
E intentó volar y se partió un brazo.
Conoció la esfera. Sólo había mierda. Conoció
pocilgas bien acomodadas con nombres especiales.
Pero la mancha negra sigue como acróbata sobre el plano
e imagina una música para celebrar a la luz latente.
Cada pez obtiene su infinitésimo de oxígeno en botella
para engordar a los cerdos del circo.
Después perderán sus agallas
y descansarán en rodajas rodeados de lechuga y tomate.
Serán devorados por los pequeños cuerpos esféricos ilustres
que pueblan la esfera
que se sostiene sobre el plano.
Y la noche que sigue.


Aguadulce, agosto de 2008
 
EL CIRCO DEL MUNDO



Tras la pesada noche
nos regalan otra menos oscura
pero igual de ardua.
El sol sólo se adivina latente
y el alegre canto de las gaviotas
no es más que un puñal eterno forjado
de acero con aleación de oro.
Una noche larga se fue
pero otra nos regalan,
y una gran mancha anónima,
y un hombre,
y este hombre,
y esa joven muchacha- ella también-
sólo saben llorar
sin lágrimas:
quieren ver los rayos del sol, sus caras desnudas,
y el hombre conocer al Hombre
y este hombre sentirse Hombre.
Y esta muchacha –sí, ella también.
Pero la noche sigue siendo dura
y larga. Y lloran y lloran y lloran.
La esfera ignora: un plano la sostiene.
La gran mancha se extiende por el plano.
La esfera se estremece. Con estupor pero segura.
Y las flores diminutas no abren sus corolas
y el circo sigue a oscuras.
Una lámpara derrama petróleo
en la mesa mugrienta de un hotel opulento.
Y el carnaval prosigue, nocturno y decadente.
Los falsos se ríen de su propia falsedad.
Dicen que mañana verán el sol,
que las flores mañana sus rayos beberán,
y el vergel musitará melodía
de luz a sus oídos.
Y traerán gaviotas. Mañana.
Y que la gran masa que se desborda
construirá un parque sin acotaciones. Mañana.
Pero saben que la noche perdura
y que la esfera sigue sobre el plano
de la gran masa ignorada.
Y que la luz está eclipsada.
Sólo nos queda un pálido temblor. Lejano.
Apoyan sillas y escaleras
para alcanzar la luz.
Pero la luz sigue emprismada de oro, vedada:
su camino cortado y la oscura pared del vacío.
Llueven las lágrimas.
Y una mercancía de acero con aleación de oro
se clava en el plano de la ignorancia.
La superficie esférica los hace caer por meridianos.
Y la noche sigue y la nada abunda.
La lengua de la fuente hormiguea sanguijuelas.
Y de los ríos y los mares
sólo brotan burbujas hirvientes y de púrpura.
Y el pez se hospeda en el hotel
sin estrellas ni alfombra roja.
La niña tiene una muñeca de papel de fumar
en sus manos vírgenes.
Su hermano una botella de cianuro con azúcar.
Otro tuvo que robar libros de pequeños cuerpos ilustres.
No tenía bastante oxígeno embotellado.
Otros cuerpos, embatanados y blanquecinos, quisieron llevarlo
a una cueva con cerrojos de acero y barrotes.
E intentó volar y se partió un brazo.
Conoció la esfera. Sólo había mierda. Conoció
pocilgas bien acomodadas con nombres especiales.
Pero la mancha negra sigue como acróbata sobre el plano
e imagina una música para celebrar a la luz latente.
Cada pez obtiene su infinitésimo de oxígeno en botella
para engordar a los cerdos del circo.
Después perderán sus agallas
y descansarán en rodajas rodeados de lechuga y tomate.
Serán devorados por los pequeños cuerpos esféricos ilustres
que pueblan la esfera
que se sostiene sobre el plano.
Y la noche que sigue.


Aguadulce, agosto de 2008


Y la noche sigue dibujando en el rostro la cadena perpetúa de la tristeza.

Un ave pierde su rumbo..un ave se evapora en este mundo.
 
Y la funcion sigue... el oxigeno es poco entre tantas narices agrandadas... es fuerte su escrito y reflexivo, me puso a pensar en muchas de las facetas de esta sociedad

Un placer pasar caballero

Saludos enormes hasta su bahía
 
Una realidad que mueve hasta las raíces de la ironía, me gustó mucho, sobre todo la fuerza que va adquiriendo a medida que corrían los versos :).
Saludos.
 
El circulo de la vida completa en estos versos de profundas exploraciones. Un preciso tejido de alta confeccion. Un afectuoso saludo hermano.
 
Sueños que se tornan pesadillas, noches largas, afiladas y sin luna, dolientes espasmos que en imágenes perfectas tejen los versos con hilo puro y fino de dorada y auténtica poesía.
Mis estrellas todas, mi admiración y un beso para ti,:::hug:::
 
Carnavalesco circo del mundo en una larga noche tétrica donde llueven lágrimas...pero llegara un mañana...Un saludo cariñoso
Ana
 
Bueno Pedro, leyendo tu poema he llegado a la conclusión, como tú, que en verdad el mundo es un circo.
Un abrazo
 
asi es , la vida es un circo , un carnaval para pocos , una luz que se enciende cuando otro la apaga , mucho por un lado , poco por el otro , pero siempre està la fuerza indestructible de la templanza que todo lo soporta , lucha y sigue adelante ,, bello poema !!
 
Me parece excelente ese mundo que dibuja entre palabras
esa mezcla de elementos, colores y sensaciones
que van haciendo los bordes de ese mundo
tienen una oscuridad profunda y explendida.

Sin animo de entorpecer este lindo escrito
a mi me parece mas bien una prosa poetica.

Un placer estar presente
y saludos a usted caballero.
 
Todo un circo tètrico, el que nos has traìdo, fuerte el escrito, exelente en contenido, una realidad aplastante.
yo absorta en la lectura.
un placer inmenso, haber pasado.

besos




EL CIRCO DEL MUNDO



Tras la pesada noche
nos regalan otra menos oscura
pero igual de ardua.
El sol sólo se adivina latente
y el alegre canto de las gaviotas
no es más que un puñal eterno forjado
de acero con aleación de oro.
Una noche larga se fue
pero otra nos regalan,
y una gran mancha anónima,
y un hombre,
y este hombre,
y esa joven muchacha- ella también-
sólo saben llorar
sin lágrimas:
quieren ver los rayos del sol, sus caras desnudas,
y el hombre conocer al Hombre
y este hombre sentirse Hombre.
Y esta muchacha –sí, ella también.
Pero la noche sigue siendo dura
y larga. Y lloran y lloran y lloran.
La esfera ignora: un plano la sostiene.
La gran mancha se extiende por el plano.
La esfera se estremece. Con estupor pero segura.
Y las flores diminutas no abren sus corolas
y el circo sigue a oscuras.
Una lámpara derrama petróleo
en la mesa mugrienta de un hotel opulento.
Y el carnaval prosigue, nocturno y decadente.
Los falsos se ríen de su propia falsedad.
Dicen que mañana verán el sol,
que las flores mañana sus rayos beberán,
y el vergel musitará melodía
de luz a sus oídos.
Y traerán gaviotas. Mañana.
Y que la gran masa que se desborda
construirá un parque sin acotaciones. Mañana.
Pero saben que la noche perdura
y que la esfera sigue sobre el plano
de la gran masa ignorada.
Y que la luz está eclipsada.
Sólo nos queda un pálido temblor. Lejano.
Apoyan sillas y escaleras
para alcanzar la luz.
Pero la luz sigue emprismada de oro, vedada:
su camino cortado y la oscura pared del vacío.
Llueven las lágrimas.
Y una mercancía de acero con aleación de oro
se clava en el plano de la ignorancia.
La superficie esférica los hace caer por meridianos.
Y la noche sigue y la nada abunda.
La lengua de la fuente hormiguea sanguijuelas.
Y de los ríos y los mares
sólo brotan burbujas hirvientes y de púrpura.
Y el pez se hospeda en el hotel
sin estrellas ni alfombra roja.
La niña tiene una muñeca de papel de fumar
en sus manos vírgenes.
Su hermano una botella de cianuro con azúcar.
Otro tuvo que robar libros de pequeños cuerpos ilustres.
No tenía bastante oxígeno embotellado.
Otros cuerpos, embatanados y blanquecinos, quisieron llevarlo
a una cueva con cerrojos de acero y barrotes.
E intentó volar y se partió un brazo.
Conoció la esfera. Sólo había mierda. Conoció
pocilgas bien acomodadas con nombres especiales.
Pero la mancha negra sigue como acróbata sobre el plano
e imagina una música para celebrar a la luz latente.
Cada pez obtiene su infinitésimo de oxígeno en botella
para engordar a los cerdos del circo.
Después perderán sus agallas
y descansarán en rodajas rodeados de lechuga y tomate.
Serán devorados por los pequeños cuerpos esféricos ilustres
que pueblan la esfera
que se sostiene sobre el plano.
Y la noche que sigue.


Aguadulce, agosto de 2008
 
Profundamente espiritual, filosofia en sus versos, verdad que dulce llega, pero que al tragarla amarga cual hiel, me encanta tu poema,Dios te bendice
 
Y la funcion sigue... el oxigeno es poco entre tantas narices agrandadas... es fuerte su escrito y reflexivo, me puso a pensar en muchas de las facetas de esta sociedad

Un placer pasar caballero

Saludos enormes hasta su bahía

Esa era la intención. Si lo conseguí me alegro. Veremos en qué acaba. El placer es mío, Noctua.

Besos desde ella hasta tu bello país.
 
En este circo donde las lágrimas se camuflan con la risa y la oscura noche se hace eterna para abrazar tanta tristeza. Fuertes pero bien logrados versos querido Pedro, placer venir a tus letras.
Estrellas y besos
 
EL CIRCO DEL MUNDO



Tras la pesada noche
nos regalan otra menos oscura
pero igual de ardua.
El sol sólo se adivina latente
y el alegre canto de las gaviotas
no es más que un puñal eterno forjado
de acero con aleación de oro.
Una noche larga se fue
pero otra nos regalan,
y una gran mancha anónima,
y un hombre,
y este hombre,
y esa joven muchacha- ella también-
sólo saben llorar
sin lágrimas:
quieren ver los rayos del sol, sus caras desnudas,
y el hombre conocer al Hombre
y este hombre sentirse Hombre.
Y esta muchacha –sí, ella también.
Pero la noche sigue siendo dura
y larga. Y lloran y lloran y lloran.
La esfera ignora: un plano la sostiene.
La gran mancha se extiende por el plano.
La esfera se estremece. Con estupor pero segura.
Y las flores diminutas no abren sus corolas
y el circo sigue a oscuras.
Una lámpara derrama petróleo
en la mesa mugrienta de un hotel opulento.
Y el carnaval prosigue, nocturno y decadente.
Los falsos se ríen de su propia falsedad.
Dicen que mañana verán el sol,
que las flores mañana sus rayos beberán,
y el vergel musitará melodía
de luz a sus oídos.
Y traerán gaviotas. Mañana.
Y que la gran masa que se desborda
construirá un parque sin acotaciones. Mañana.
Pero saben que la noche perdura
y que la esfera sigue sobre el plano
de la gran masa ignorada.
Y que la luz está eclipsada.
Sólo nos queda un pálido temblor. Lejano.
Apoyan sillas y escaleras
para alcanzar la luz.
Pero la luz sigue emprismada de oro, vedada:
su camino cortado y la oscura pared del vacío.
Llueven las lágrimas.
Y una mercancía de acero con aleación de oro
se clava en el plano de la ignorancia.
La superficie esférica los hace caer por meridianos.
Y la noche sigue y la nada abunda.
La lengua de la fuente hormiguea sanguijuelas.
Y de los ríos y los mares
sólo brotan burbujas hirvientes y de púrpura.
Y el pez se hospeda en el hotel
sin estrellas ni alfombra roja.
La niña tiene una muñeca de papel de fumar
en sus manos vírgenes.
Su hermano una botella de cianuro con azúcar.
Otro tuvo que robar libros de pequeños cuerpos ilustres.
No tenía bastante oxígeno embotellado.
Otros cuerpos, embatanados y blanquecinos, quisieron llevarlo
a una cueva con cerrojos de acero y barrotes.
E intentó volar y se partió un brazo.
Conoció la esfera. Sólo había mierda. Conoció
pocilgas bien acomodadas con nombres especiales.
Pero la mancha negra sigue como acróbata sobre el plano
e imagina una música para celebrar a la luz latente.
Cada pez obtiene su infinitésimo de oxígeno en botella
para engordar a los cerdos del circo.
Después perderán sus agallas
y descansarán en rodajas rodeados de lechuga y tomate.
Serán devorados por los pequeños cuerpos esféricos ilustres
que pueblan la esfera
que se sostiene sobre el plano.
Y la noche que sigue.


Aguadulce, agosto de 2008

... y la noche continuará para siempre. Hermosos versos. Una delicia leerte de nuevo. Abrazos y felicitaciones
 
Como un cuento fragmentado
Que no encaja porque las piezas se extienden invisibles al tacto, pero visibles a la conciencia oculta, la llave de doble sentido.
Un poema extraño, de los más extraños que me he topado.
Me encanta.
Esta princesa que le saluda.​
 
El mundo es un circo
de sonrisas desangradas
y ojos masilentos
al que hay que enfrentarse
a diario mientras sigua girando.

siempre es grato venir a leerte
Besos y estrellas poeta
 
Sueños que se tornan pesadillas, noches largas, afiladas y sin luna, dolientes espasmos que en imágenes perfectas tejen los versos con hilo puro y fino de dorada y auténtica poesía.
Mis estrellas todas, mi admiración y un beso para ti,:::hug:::


Gracias, Liz, por tu maravillosas palabras. No sabes cómo me motivan. La admiración es mutua. Lo sabes.

Besos desde la bahía.
 

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