Noctua
Poeta adicto al portal
Muro de desvaríos
Mi cráneo se pierde
cuando besa la parte posterior de la cabeza,
de lenguas amordazadas
y ojos que denuncian al viento
que han sido profanados
(La diana esta en el lado incorrecto,
el dardo se deshace en el contacto).
El rostro es florero,
al lado una perdiz lisiada se arrastra
entre los desgranados pensamientos
que se escurren por los ojos,
acompañando una pista de hormigas
colectoras de pestañas.
En la mesa servida,
el vino añejo de un tiempo retórico
ve como el Ying-Yang se derrite,
cuando el dual vecino
se sumerge en un eterno momento hiperactivo;
toc, toc, toc...
es el esqueleto de mi guardián incinerado ya hace un tiempo-;
con el aviso ferviente
de que el pseudónimo caduca todos los días
quebrando los pronósticos cancerígenos;
Maldito sea el magma universal de patas de gallina
que se sumergen a su antojo,
mientras el gusano de la amoralidad
bendice las cavidades
de un sujeto parado en la esquina,
que idealiza con opio la realidad
mientras escucha The wall.
El paralelismo de una bacteria prodigiosa
y una exuvia delirando por quedarse en el teatro erótico,
viendo la peste caer en los jardines de los dioses
y a los ahorcados reclamar furiosos
los dolores que no eran suyos,
robados por sus meretrices sogas
en el latir del blando reloj
que cobardemente se refugiaba en la esquina.
¿Todo es más que yo?
¿Qué decir?
Copia de cordura y desvarío,
de un drogadicto ocupado lamiendo de sus dedos
aquella estampa mediterránea.
Nieve en un día de verano,
de un discurso barato
que añoraba un burdo entendimiento .
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:: y mil estrellas bien merecidas.
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