Me hastío del vaivén de los adioses
perdidos en su errático desierto;
del burdo frenesí de agrestes voces
que en grito apuran su galope incierto.
Perturba mi razón el desconcierto
vestido de colores y de poses
de cuerpos con el ánimo ya muerto
en caricias y dádivas precoces.
Que sol ha de entibiar los fríos días
sabiendo que esta vida es pasajera;
lo mismo pueden ser las alegrías
promesa de ternura verdadera,
que oscuras vacuedades y agonías
de pálida y vacía primavera.
perdidos en su errático desierto;
del burdo frenesí de agrestes voces
que en grito apuran su galope incierto.
Perturba mi razón el desconcierto
vestido de colores y de poses
de cuerpos con el ánimo ya muerto
en caricias y dádivas precoces.
Que sol ha de entibiar los fríos días
sabiendo que esta vida es pasajera;
lo mismo pueden ser las alegrías
promesa de ternura verdadera,
que oscuras vacuedades y agonías
de pálida y vacía primavera.
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