Mariélen
Poeta recién llegado
El sol nace y se oculta ante la belleza de la luna...
Llueve y los restos de humedad se secan dejando a su paso el olor al verdor de la vida...
Los matices del cielo se intensifican y se van degradando, hasta desaparecer en la oscuridad...
La marea crece para besar la arena y ésta la ve retirase placentera...
Las almas se cruzan deslumbradas con su mutuo destello, para opacarse con el roce de la cotidianidad...
Un halo de vida se forma dentro de la humedad femenina y surge para convertirse en un milagro de piel y alma...
El reloj gira en sentido al futuro, envejece los minutos hasta hacerlos morir...
Mientras, caen inertes las hojas de mi calendario y allí se postran diciendo que aún respiro, aunque mi mente se asfixia. Sigo en la rutina de pasar las páginas diariamente impregnadas de lágrimas de añoranza e imágenes que no fueron.
Para mí la ira no pasa a ser olvido, ni el tormento, recuerdo...
Para mí la lluvia no cesa, ni la noche refresca el fatigado día en mi interior.
Muero sin morir... vivo sin vivir
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