Salvador Pliego
Poeta veterano en el portal
Acaramelados
Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Por el telar de la acera presentan rostros pintados,
y cada rostro que pintan sus manos se van chupando.
Hojuelas de caramelos, confites azucarados,
los labios almibarados de tinte aterciopelado.
Por el telar de la acera presentan rostros pintados,
y cada rostro que pintan sus manos se van chupando.
Hojuelas de caramelos, confites azucarados,
los labios almibarados de tinte aterciopelado.
Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Corren los niños al bosque,
corren con dulces mostrando,
y el más pequeño de ellos su aliento lleva libando.
Corren los niños al bosque,
corren con dulces mostrando,
y el más pequeño de ellos su aliento lleva libando.
Dulce garapiñado y dulce achocolatado:
labios almibarados.
En cada risa se notan los dedos dulcificados.
Y corren los niños, corren,
saltan con dulce en la mano;
el mundo cargan chupando,
las ganas tejen jugando.
labios almibarados.
En cada risa se notan los dedos dulcificados.
Y corren los niños, corren,
saltan con dulce en la mano;
el mundo cargan chupando,
las ganas tejen jugando.
Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Allá por la verde loma los niños vienen brincando.
Sobre la senda los gritos, sobre el paisaje los ruidos.
Labios almibarados.
El río planta sus ojos en cada cactus jaspeado
y la montaña de mimbre les toca un timbal de ornato.
En el lindero la cuesta su sombra les va buscando.
Allá por la verde loma los niños vienen brincando.
Sobre la senda los gritos, sobre el paisaje los ruidos.
Labios almibarados.
El río planta sus ojos en cada cactus jaspeado
y la montaña de mimbre les toca un timbal de ornato.
En el lindero la cuesta su sombra les va buscando.
Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Un niño pisa un lagarto que corre todo asustado
y grita su pecho abierto llenando de espanto el llano.
El eco duerme su siesta, se agrupa al oír el llanto,
y las criaturas se abrazan mostrando pavor y espanto.
Un niño pisa un lagarto que corre todo asustado
y grita su pecho abierto llenando de espanto el llano.
El eco duerme su siesta, se agrupa al oír el llanto,
y las criaturas se abrazan mostrando pavor y espanto.
Allá por la verde loma los niños vienen brincando
y el río abre sus ojos con los timbales del canto.
Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
El más grande del grupo le dice al más pequeño:
Tiéndete de muertito para asustar al lagarto y correrle todos al llano.
Y el niño con su bolsita de goma y cacao blanco
le dice todo agobiado:
Y cuando me muera todito, ¿podré seguir comiendo el cacao?
y el río abre sus ojos con los timbales del canto.
Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
El más grande del grupo le dice al más pequeño:
Tiéndete de muertito para asustar al lagarto y correrle todos al llano.
Y el niño con su bolsita de goma y cacao blanco
le dice todo agobiado:
Y cuando me muera todito, ¿podré seguir comiendo el cacao?
Salvador Pliego
Mi blog: http://salvadorpliego.wordpress.com/
[MUSICA]http://www.fileden.com/files/2009/2/15/2323642/Vesuvius.mp3[/MUSICA]
::