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Acaramelados

Salvador Pliego

Poeta veterano en el portal
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Acaramelados


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Por el telar de la acera presentan rostros pintados,
y cada rostro que pintan sus manos se van chupando.
Hojuelas de caramelos, confites azucarados,
los labios almibarados de tinte aterciopelado.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Corren los niños al bosque,
corren con dulces mostrando,
y el más pequeño de ellos su aliento lleva libando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado:
labios almibarados.
En cada risa se notan los dedos dulcificados.
Y corren los niños, corren,
saltan con dulce en la mano;
el mundo cargan chupando,
las ganas tejen jugando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Allá por la verde loma los niños vienen brincando.
Sobre la senda los gritos, sobre el paisaje los ruidos.
Labios almibarados.
El río planta sus ojos en cada cactus jaspeado
y la montaña de mimbre les toca un timbal de ornato.
En el lindero la cuesta su sombra les va buscando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Un niño pisa un lagarto que corre todo asustado
y grita su pecho abierto llenando de espanto el llano.
El eco duerme su siesta, se agrupa al oír el llanto,
y las criaturas se abrazan mostrando pavor y espanto.


Allá por la verde loma los niños vienen brincando
y el río abre sus ojos con los timbales del canto.
Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
El más grande del grupo le dice al más pequeño:
“Tiéndete de muertito para asustar al lagarto y correrle todos al llano”.
Y el niño con su bolsita de goma y cacao blanco
le dice todo agobiado:
“Y cuando me muera todito, ¿podré seguir comiendo el cacao?”



Salvador Pliego






[MUSICA]http://www.fileden.com/files/2009/2/15/2323642/Vesuvius.mp3[/MUSICA]​
 
Enternecedora historia Maestro...un lujo para el paladar...gracias por traerlo...ah las imágenes...una resbala por esa loma...si señor...un siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii por la inocencia...por la alegría...por su canto...por sus manos...estrellas full cariño...Mariela
 
Dulce garapiñado y dulce achocolatado.


Un aplauso dulce y confitado sin final.






Un verdadero honor leerte en esta maravillosa presentación de tus versos, con la receta de caramelo preciso y las onzas de cacao, el fuego de tu páginas destellan en líneas de almíbar y azucaradas imágenes. Enhorabuena poeta.
 
Vaya, por un instantes me senti corriendo la loma comiendo chocolate...que hermoso escrito, mis aplausos, sabe Sr. Salvador? me imaginé a usted narrandolo...recitándolo..con es voz tan melodiosa y particular, mis estrellas para usted, cariños
 
Que magia!!!, sin dudas una historia que se vive con todos los sentidos, tan solo al leerla, excelente... Saludos Salvador, un honor al arte es su poesía.
 
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Acaramelados


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Por el telar de la acera presentan rostros pintados,
y cada rostro que pintan sus manos se van chupando.
Hojuelas de caramelos, confites azucarados,
los labios almibarados de tinte aterciopelado.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Corren los niños al bosque,
corren con dulces mostrando,
y el más pequeño de ellos su aliento lleva libando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado:
labios almibarados.
En cada risa se notan los dedos dulcificados.
Y corren los niños, corren,
saltan con dulce en la mano;
el mundo cargan chupando,
las ganas tejen jugando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Allá por la verde loma los niños vienen brincando.
Sobre la senda los gritos, sobre el paisaje los ruidos.
Labios almibarados.
El río planta sus ojos en cada cactus jaspeado
y la montaña de mimbre les toca un timbal de ornato.
En el lindero la cuesta su sombra les va buscando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Un niño pisa un lagarto que corre todo asustado
y grita su pecho abierto llenando de espanto el llano.
El eco duerme su siesta, se agrupa al oír el llanto,
y las criaturas se abrazan mostrando pavor y espanto.


Allá por la verde loma los niños vienen brincando
y el río abre sus ojos con los timbales del canto.
Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
El más grande del grupo le dice al más pequeño:
“Tiéndete de muertito para asustar al lagarto y correrle todos al llano”.
Y el niño con su bolsita de goma y cacao blanco
le dice todo agobiado:
“Y cuando me muera todito, ¿podré seguir comiendo el cacao?”



Salvador Pliego







Salvador Pliego,

Simplemente excelente.
Preciosas imagenes, ritmo acentuado por el verso de forma estribillo y al igual cambios de ritmo. Dulces versos y un final tremendo del alma infantil.
Una perla. Muchas gracias por compartirlo.

Un abrazo y estrellas
 
Acaramelados


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Por el telar de la acera presentan rostros pintados,
y cada rostro que pintan sus manos se van chupando.
Hojuelas de caramelos, confites azucarados,
los labios almibarados de tinte aterciopelado.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Corren los niños al bosque,
corren con dulces mostrando,
y el más pequeño de ellos su aliento lleva libando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado:
labios almibarados.
En cada risa se notan los dedos dulcificados.
Y corren los niños, corren,
saltan con dulce en la mano;
el mundo cargan chupando,
las ganas tejen jugando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Allá por la verde loma los niños vienen brincando.
Sobre la senda los gritos, sobre el paisaje los ruidos.
Labios almibarados.
El río planta sus ojos en cada cactus jaspeado
y la montaña de mimbre les toca un timbal de ornato.
En el lindero la cuesta su sombra les va buscando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Un niño pisa un lagarto que corre todo asustado
y grita su pecho abierto llenando de espanto el llano.
El eco duerme su siesta, se agrupa al oír el llanto,
y las criaturas se abrazan mostrando pavor y espanto.


Allá por la verde loma los niños vienen brincando
y el río abre sus ojos con los timbales del canto.
Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
El más grande del grupo le dice al más pequeño:
“Tiéndete de muertito para asustar al lagarto y correrle todos al llano”.
Y el niño con su bolsita de goma y cacao blanco
le dice todo agobiado:
“Y cuando me muera todito, ¿podré seguir comiendo el cacao?”



Salvador Pliego







Excelente Salvador;
asi como dice Irelia, te ví allí, recitando con tus ademanes..
en el salón del Consejo,
un abrazo poeta,
Eduardo.
 
Me encanta como se expresa, sus imágenes me crean melodía, me desplazan hacia el lugar e imagino todo los movimientos como sí fuera real el encuentro entre chiquillos, muy dulce su poema Salvador un beso grande:::hug:::
 
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Acaramelados


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Por el telar de la acera presentan rostros pintados,
y cada rostro que pintan sus manos se van chupando.
Hojuelas de caramelos, confites azucarados,
los labios almibarados de tinte aterciopelado.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Corren los niños al bosque,
corren con dulces mostrando,
y el más pequeño de ellos su aliento lleva libando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado:
labios almibarados.
En cada risa se notan los dedos dulcificados.
Y corren los niños, corren,
saltan con dulce en la mano;
el mundo cargan chupando,
las ganas tejen jugando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Allá por la verde loma los niños vienen brincando.
Sobre la senda los gritos, sobre el paisaje los ruidos.
Labios almibarados.
El río planta sus ojos en cada cactus jaspeado
y la montaña de mimbre les toca un timbal de ornato.
En el lindero la cuesta su sombra les va buscando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Un niño pisa un lagarto que corre todo asustado
y grita su pecho abierto llenando de espanto el llano.
El eco duerme su siesta, se agrupa al oír el llanto,
y las criaturas se abrazan mostrando pavor y espanto.


Allá por la verde loma los niños vienen brincando
y el río abre sus ojos con los timbales del canto.
Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
El más grande del grupo le dice al más pequeño:
“Tiéndete de muertito para asustar al lagarto y correrle todos al llano”.
Y el niño con su bolsita de goma y cacao blanco
le dice todo agobiado:
“Y cuando me muera todito, ¿podré seguir comiendo el cacao?”



Salvador Pliego








La dulzura se hizo versos para cantarnos desde tu hermosa obra. Un hermoso y musical poema que he leído con inmenso placer.
Estrellas y besos
 
Víctor Ugaz Bermejo;2436135 dijo:
Dulce garapiñado y dulce achocolatado.




Un aplauso dulce y confitado sin final.






Un verdadero honor leerte en esta maravillosa presentación de tus versos, con la receta de caramelo preciso y las onzas de cacao, el fuego de tu páginas destellan en líneas de almíbar y azucaradas imágenes. Enhorabuena poeta.


Mi gran abrazo para ti, Victor. Muchas gracias.
 
Una plácida y dulce cadencia toman los versos, bellos sin duda.
Abrazos y un beso para ti,:::hug:::
 
Exquisito poema bañado de chocolate.................ha sido un verdadero deleite de los sentidos.Un saludo.
 
Acaramelada me dejas leyendote, "maestro de la poesia", buen versal, buena pluma,consevala siempre "MAESTRO".uN ABRAZO
 
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Acaramelados


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Por el telar de la acera presentan rostros pintados,
y cada rostro que pintan sus manos se van chupando.
Hojuelas de caramelos, confites azucarados,
los labios almibarados de tinte aterciopelado.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Corren los niños al bosque,
corren con dulces mostrando,
y el más pequeño de ellos su aliento lleva libando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado:
labios almibarados.
En cada risa se notan los dedos dulcificados.
Y corren los niños, corren,
saltan con dulce en la mano;
el mundo cargan chupando,
las ganas tejen jugando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Allá por la verde loma los niños vienen brincando.
Sobre la senda los gritos, sobre el paisaje los ruidos.
Labios almibarados.
El río planta sus ojos en cada cactus jaspeado
y la montaña de mimbre les toca un timbal de ornato.
En el lindero la cuesta su sombra les va buscando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Un niño pisa un lagarto que corre todo asustado
y grita su pecho abierto llenando de espanto el llano.
El eco duerme su siesta, se agrupa al oír el llanto,
y las criaturas se abrazan mostrando pavor y espanto.


Allá por la verde loma los niños vienen brincando
y el río abre sus ojos con los timbales del canto.
Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
El más grande del grupo le dice al más pequeño:
“Tiéndete de muertito para asustar al lagarto y correrle todos al llano”.
Y el niño con su bolsita de goma y cacao blanco
le dice todo agobiado:
“Y cuando me muera todito, ¿podré seguir comiendo el cacao?”



Salvador Pliego







Dulce y musical poema impregnado de inocencia, dibuja bello paisaje lleno de infancia y ternura. Le dejo mis estrellas a su magistral obra fue un placer conocer un poco de lo que su bella pluma escribe.
 
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Acaramelados


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Por el telar de la acera presentan rostros pintados,
y cada rostro que pintan sus manos se van chupando.
Hojuelas de caramelos, confites azucarados,
los labios almibarados de tinte aterciopelado.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Corren los niños al bosque,
corren con dulces mostrando,
y el más pequeño de ellos su aliento lleva libando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado:
labios almibarados.
En cada risa se notan los dedos dulcificados.
Y corren los niños, corren,
saltan con dulce en la mano;
el mundo cargan chupando,
las ganas tejen jugando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Allá por la verde loma los niños vienen brincando.
Sobre la senda los gritos, sobre el paisaje los ruidos.
Labios almibarados.
El río planta sus ojos en cada cactus jaspeado
y la montaña de mimbre les toca un timbal de ornato.
En el lindero la cuesta su sombra les va buscando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Un niño pisa un lagarto que corre todo asustado
y grita su pecho abierto llenando de espanto el llano.
El eco duerme su siesta, se agrupa al oír el llanto,
y las criaturas se abrazan mostrando pavor y espanto.


Allá por la verde loma los niños vienen brincando
y el río abre sus ojos con los timbales del canto.
Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
El más grande del grupo le dice al más pequeño:
“Tiéndete de muertito para asustar al lagarto y correrle todos al llano”.
Y el niño con su bolsita de goma y cacao blanco
le dice todo agobiado:
“Y cuando me muera todito, ¿podré seguir comiendo el cacao?”



Salvador Pliego







Dulces versos nos regalas... muy bellas lineas que he disfrutado en grande!
Besos y abrazos... y una constelacion de estrellas para ti!
 
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Acaramelados


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Por el telar de la acera presentan rostros pintados,
y cada rostro que pintan sus manos se van chupando.
Hojuelas de caramelos, confites azucarados,
los labios almibarados de tinte aterciopelado.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Corren los niños al bosque,
corren con dulces mostrando,
y el más pequeño de ellos su aliento lleva libando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado:
labios almibarados.
En cada risa se notan los dedos dulcificados.
Y corren los niños, corren,
saltan con dulce en la mano;
el mundo cargan chupando,
las ganas tejen jugando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Allá por la verde loma los niños vienen brincando.
Sobre la senda los gritos, sobre el paisaje los ruidos.
Labios almibarados.
El río planta sus ojos en cada cactus jaspeado
y la montaña de mimbre les toca un timbal de ornato.
En el lindero la cuesta su sombra les va buscando.


Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
Un niño pisa un lagarto que corre todo asustado
y grita su pecho abierto llenando de espanto el llano.
El eco duerme su siesta, se agrupa al oír el llanto,
y las criaturas se abrazan mostrando pavor y espanto.


Allá por la verde loma los niños vienen brincando
y el río abre sus ojos con los timbales del canto.
Dulce garapiñado y dulce achocolatado.
El más grande del grupo le dice al más pequeño:
“Tiéndete de muertito para asustar al lagarto y correrle todos al llano”.
Y el niño con su bolsita de goma y cacao blanco
le dice todo agobiado:
“Y cuando me muera todito, ¿podré seguir comiendo el cacao?”



Salvador Pliego







Acarameladas mis pupilas se quedaron al leerte, precioso poema Salvador.
 
lineas que... Definitivamente... Me trasportaron a una infancia feliz... De confites y algarabÍa... Magistralmente contado, salvador...
un abrazo supremo...
 

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