futuroarduo
Poeta fiel al portal
Estoy harto del ruido que hace que mi cabeza quede muda
como una maldición que acompaña al alma desnuda...
Quiero estallar y perderme en la explosión,
ya no quiero tener la razón,
quiero desaparecer del tiempo que hace un hueco sin final
en el que la vida prueba cosas buenas desechas provocando el mal.
Quiero escapar, no volver jamás a ningún lugar,
no tengo sitio para proyectar mi sombra ni escapar...
Ni siquiera un sitio dónde depositar mi amar.
Sólo quiero que el tiempo me dedique una perla en la que
me pueda esfumar.
Gritar... gritar... gritar... gritar.
¿Dónde esta esa bendita puerta que me ofrezca una salida?
No quiero recapacitar, ya mis manos están vencidas.
El futuro diseñado se cubre de distancia y quedo sólo viendo mis lágrimas
que al mar se depositaron y arrojaron su ofensa a mis deseos de brillo y alma.
Que fracaso... que derrota... ni el verso resucita ni es el alivio.
Dejar de escribir por siempre y enterrar junto a la tumba todo lo que a nadie importa.
Un saludo dejar al cielo y que por un instante bese mi calabera y luego rompa mi órbita
y dejar por fin, que lo único que ansío venga a mi como la daga del crío.
como una maldición que acompaña al alma desnuda...
Quiero estallar y perderme en la explosión,
ya no quiero tener la razón,
quiero desaparecer del tiempo que hace un hueco sin final
en el que la vida prueba cosas buenas desechas provocando el mal.
Quiero escapar, no volver jamás a ningún lugar,
no tengo sitio para proyectar mi sombra ni escapar...
Ni siquiera un sitio dónde depositar mi amar.
Sólo quiero que el tiempo me dedique una perla en la que
me pueda esfumar.
Gritar... gritar... gritar... gritar.
¿Dónde esta esa bendita puerta que me ofrezca una salida?
No quiero recapacitar, ya mis manos están vencidas.
El futuro diseñado se cubre de distancia y quedo sólo viendo mis lágrimas
que al mar se depositaron y arrojaron su ofensa a mis deseos de brillo y alma.
Que fracaso... que derrota... ni el verso resucita ni es el alivio.
Dejar de escribir por siempre y enterrar junto a la tumba todo lo que a nadie importa.
Un saludo dejar al cielo y que por un instante bese mi calabera y luego rompa mi órbita
y dejar por fin, que lo único que ansío venga a mi como la daga del crío.
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