Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
El valor del poeta
tiene alma y fortaleza,
denuncia las hordas asesinas
a pesar que mutilen sus manos que plasman,
hasta apagar la voz que canta.
Se enfrenta a la cobardía del tirano
cuando incendian sus versos,
para enceguecernos la mirada.
Y lucha ante la autoridad del genocida
que teme a la poesía,
por que es canto que une.
Busca justicia desenfundando su pluma
si el dictador enmudece la alegría,
cierra puños ante la demencia mordaz
que secuestra los poemas,
para desarmar los ejércitos del pueblo;
llena las calles cuando los falsos gobernantes
mandan torturar,
disparan y matan;
secuestran y desaparecen a los poetas.
Pero no lo silencian.
Sus versos arden
pero no se hacen cenizas,
por que nacieron de la hoguera del alma.
Les podrán disparar
pero no mueren,
por que tienen la vida escrita en lo eterno.
Los secuestran
pero siguen libres,
en las páginas del orgullo.
Por que sus latidos
son gritos de libertad,
cada vez que exponen.
Es un intento que desea ser homenaje a los poetas asesinados, a todos los que sufren persecución y mordaza por sus ideas y su poesía.
- Javier Heraud (Perú) - 15 mayo 1963
- Víctor Jara (Chile) - 16 setiembre 1973
- Jorge Money (Argentina) - 19 mayo 1975
Y a través de ellos a todos los poetas del mundo, para que no existan más “La noche de los poetas asesinados”; 12 y 13 de agosto de 1952.
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