LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
Es como un recorrido atrevido y quimérico que ha querido quedarse anclado y languidecido en esos recambios
de las líneas minúsculas del cuerpo. Sentirlas como calles vacías, con presencias y sugerencias inquietas.
ENTRE LAS LÍNEAS NATURALES E INQUIETAS DEL CUERPO.
Quiebro la quimera de la noche, visión
que en el agua del lago agita a mi cuerpo
hasta convertirlo en maleable y bello barro
lleno de energía apretada por las invitaciones.
Es hermoso zambullirse entre las vibraciones,
de las polillas de glicerina que golpean el cielo,
hasta imaginar el reflejo de sus ojos agitando
el aire del ala de un sol en puesta de hambres.
Sobrevuelo ese pensamiento, fascinación de
bostezos en languideces puras y hermosas
que se abren en un abrazo anidado de viento
expandido entre vendavales de metamorfosis.
Mientras las calles...,
vacías de gente,
tejen la apatía de las viejas manías
inadecuadas para las caricias cismáticas
donde se detienen las esperanzas divergentes,
casi desobedientes frente a un mundo agónico.
Hielo de destrucción de plagas inundadas,
de espacios reducidos en el corazón profundo,
entonces la ausencia dispone el laberinto
de las predicciones del sentimiento perdido.
Manchas de sangre en mis deducciones
viajan entre la tundra de los regazos para
engañar al sueño de los juegos asumidos,
cuando siento el aire casi salado del mar.
Cosas presentes, bancos alabados de lluvia
para acariciar la emoción de los gemidos;
un amanecer de respiración abandonada
entre la líneas naturales e inquietas del cuerpo.
Soy puro abandono, respiración dúctil
en mi boca abierta de abeja inquieta
que desgarra las estrellas de los pasillos
donde los espejos son pasajeros de sueños.
Vengo a esa emoción, azar de visiones
una realidad para ocupar las extensiones.
Pensamientos de cantera, sonidos
y composición de palabras y tesoros.
Llego a la metamorfosis de quimeras,
donde se corrompe el lugar anacarado
de una nueva etapa de larvas nacidas
en la posesiones del Edén de armonías.
Ranas que son piedras de idiomas
y varas de lenguas de mosquitos
para ser una demencia de peregrino.
Tengo miedo a la lucidez,
cierro la llave de las espumas;
destilaba versos en la colina
durmiendo en las trampas de las hormigas.
El cielo estaba rojo de palidez,
estiércol de mis lazos líquidos.
que supuraban lava de corolarios.
* * * * * * *
luzyabsenta
que en el agua del lago agita a mi cuerpo
hasta convertirlo en maleable y bello barro
lleno de energía apretada por las invitaciones.
Es hermoso zambullirse entre las vibraciones,
de las polillas de glicerina que golpean el cielo,
hasta imaginar el reflejo de sus ojos agitando
el aire del ala de un sol en puesta de hambres.
Sobrevuelo ese pensamiento, fascinación de
bostezos en languideces puras y hermosas
que se abren en un abrazo anidado de viento
expandido entre vendavales de metamorfosis.
Mientras las calles...,
vacías de gente,
tejen la apatía de las viejas manías
inadecuadas para las caricias cismáticas
donde se detienen las esperanzas divergentes,
casi desobedientes frente a un mundo agónico.
Hielo de destrucción de plagas inundadas,
de espacios reducidos en el corazón profundo,
entonces la ausencia dispone el laberinto
de las predicciones del sentimiento perdido.
Manchas de sangre en mis deducciones
viajan entre la tundra de los regazos para
engañar al sueño de los juegos asumidos,
cuando siento el aire casi salado del mar.
Cosas presentes, bancos alabados de lluvia
para acariciar la emoción de los gemidos;
un amanecer de respiración abandonada
entre la líneas naturales e inquietas del cuerpo.
Soy puro abandono, respiración dúctil
en mi boca abierta de abeja inquieta
que desgarra las estrellas de los pasillos
donde los espejos son pasajeros de sueños.
Vengo a esa emoción, azar de visiones
una realidad para ocupar las extensiones.
Pensamientos de cantera, sonidos
y composición de palabras y tesoros.
Llego a la metamorfosis de quimeras,
donde se corrompe el lugar anacarado
de una nueva etapa de larvas nacidas
en la posesiones del Edén de armonías.
Ranas que son piedras de idiomas
y varas de lenguas de mosquitos
para ser una demencia de peregrino.
Tengo miedo a la lucidez,
cierro la llave de las espumas;
destilaba versos en la colina
durmiendo en las trampas de las hormigas.
El cielo estaba rojo de palidez,
estiércol de mis lazos líquidos.
que supuraban lava de corolarios.
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luzyabsenta
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