Porque pudiste esperar

Felipe de Jesús Legorreta

Moderador/a enseñante
Miembro del equipo
Moderadores
Moderador enseñante
(REDONDILLAS)




Porque pudiste esperarme,
se detuvo pronto tu paso,
sabiendo que en el ocaso,
dejarías de mirarme.


Porque pudiste esperarme,
pediste un rayo de luz,
que redimiera tu cruz,
para nunca mas dejarme.



Porque pudiste esperarme,
huiste del negro desierto,
donde todo viste incierto,
pensando solo en buscarme.


Porque pudiste esperarme,
había fuerza en tu rezo,
que volviera a darte un beso,
esperando ya abrazarme.


porque pudiste esperarme,
hiciste a un lado tu llanto,
elevando siempre un canto,
que no cesó de llamarme.


Porque pudiste esperarme,
buscaste con tu mirada,
mi sombra en la alborada,
para de nuevo adorarme.


Porque pudiste esperarme,
los besos que eran cascada,
guardaste en fría morada,
pensando en ya no agobiarme.

Porque pudiste esperarme,

mi mente pudo nombrar,
tu nombre que al suspirar,
regresaba para amarme.


Porque pudiste esperarme,
grabaste tu imagen en mi alma,
donde te lleve con calma,
sin tu recuerdo quitarme.


Porque pudiste esperarme,
sonrió la madre del cielo,
cubriéndome con su velo,
y por ti quiso sanarme.


Porque pudiste esperarme,
Él me devolvió a tu vida,
creyéndola toda perdida,
para a tu amor entregarme.


Un milagro a nadie alarme,
recompensa del Señor,
te hizo fuerte al dolor,
¡Porque pudiste esperarme!

Felipe de Jesús Legorreta Levy.
Copyright INDAUTOR México.
 
Última edición:
Extensa y bien presentada oda de un amor con sus vaivenes con final feliz la que nos compartes, amigo Felipe.

No sé que pensar de una rima "ezos-esos" y con dudas sobre un par de versos por posibles sinalefas y/o hiato
hicist(e a un) lado el llanto,
sonri/ó la Madre del cielo,

Son pequeños detalles que no debemos descuidar...:::sorpresa1:::
Englobo.gif

 
(REDONDILLAS)



Porque pudiste esperarme
aligeraste tu paso,
sabiendo que en el ocaso
dejarías de mirarme,


y sin dejar de soñarme
pediste rayos de luz,
que redimieran tu cruz
para ya nunca olvidarme,


y con ansias de encontrarme
huiste del negro desierto,
donde todo viste incierto
pensando solo en buscarme,


y sin dejar de llorarme
había fuerza en tus rezos,
que volviera a darte besos
esperando ya abrazarme,


porque pudiste esperarme
hiciste a un lado el llanto, (7 sílabas)
elevando siempre un canto
que no cesó de llamarme,


y sin dejar de llorarme
buscaste con tu mirada,
mi sombra allá en la alborada
para de nuevo adorarme,


con ansias locas de darme
tus besos dulce cascada,
guardaste en fría morada
pensando en ya no agobiarme,


porque pudiste esperarme
mi mente pudo nombrar,
tu nombre que al suspirar
regresaba para amarme,


pudiste dentro dejarme
tu nombre puesto con calma,
dentro de mi débil alma
sin tu recuerdo quitarme,


porque pudiste esperarme
sonrió la Madre del cielo,
cubriéndome con su velo
y por ti… quiso sanarme,


el Señor quiso curarme,
y me devolvió la vida
la que creía perdida
para a tu amor entregarme.


Felipe deJesús Legorreta Levy.
INDAUTOR México.

Con un afectuoso saludo a nuestro estimado moderador le ruego por favor evalue el presente poema.



Estimado Lacandoni;
como siempre, tus versos se destacan en todas tus composiciones;
sólo veo una sinalefa ternaria que se te ha escapado;
espero su resolución;
un saludo cordial,
edelabarra
 
(REDONDILLAS)






Porque pudiste esperarme



aligeraste tu paso,



sabiendo que en el ocaso



dejarías de mirarme,





y sin dejar de soñarme



pediste rayos de luz,



que redimieran tu cruz



para ya nunca olvidarme,





y con ansias de encontrarme



huiste del negro desierto,



donde todo viste incierto



pensando solo en buscarme,





y sin dejar de llorarme



había fuerza en tus rezos,



que volviera a darte besos



esperando ya abrazarme,





porque pudiste esperarme



hiciste a un lado el llanto,



elevando siempre un canto



que no cesó de llamarme,





y sin dejar de llorarme



buscaste con tu mirada,



mi sombra allá en la alborada



para de nuevo adorarme,





con ansias locas de darme



tus besos dulce cascada,



guardaste en fría morada



pensando en ya no agobiarme,





porque pudiste esperarme



mi mente pudo nombrar,



tu nombre que al suspirar



regresaba para amarme,





pudiste dentro dejarme



tu nombre puesto con calma,



dentro de mi débil alma



sin tu recuerdo quitarme,





porque pudiste esperarme



sonrió la Madre del cielo,



cubriéndome con su velo



y por ti… quiso sanarme,





el Señor quiso curarme,



y me devolvió la vida



la que creía perdida



para a tu amor entregarme.






Felipe deJesús Legorreta Levy.



INDAUTOR México.





Con un afectuoso saludo a nuestro estimado moderador le ruego por favor evalue el presente poema.




Que bellas tus redondillas amigo Félipe ,canto de esperanza y de amor en toda su extensión.
Felicidades por tan bella composición y besos con todo mi respeto y cariño para ti.
 
Extensa y bien presentada oda de un amor con sus vaivenes con final feliz la que nos compartes, amigo Felipe.

No sé que pensar de una rima "ezos-esos" y con dudas sobre un par de versos por posibles sinalefas y/o hiato
hicist(e a un) lado el llanto,
sonri/ó la Madre del cielo,


Son pequeños detalles que no debemos descuidar...:::sorpresa1:::
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Gracias por pasar a leerme QUERIDO MAESTRO si tienes razón que puede ser que sea algo confuso los dos versos que me indicas, aunque me estoy guiando en el primero, por la regla del diptongo, donde las vocales suaves con acento (los numerales llevan acento) lo rompen y según yo quedaría:
hi-cis-tea-ún-la-doel-llan-to. Este lo indica el MAESTRO EDUARDO como "malo" y lo voy a cambiar.


En el segundo caso la cosa es al revés es una vocal suave sin acento seguida de una fuerte con acento y según yo queda:
son-rió-la-ma-dre-del-cie-lo.


En AMÉRICA LATINA pronunciamos la "Z" igual que la "S" y solo guardamos las reglas gramaticales.


Como siempre recibe un fuerte abrazo con todo mi cariño y admiración.
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Última edición:
buenisimo colega Lacandoni,de maestro,para quitarse el sombrero esta oda de amor que nos regalas.Que gusto leer cosas tan bonitas, aún resuena en mi cabeza.Un abrazo desde la hermana España
 
Estimado Lacandoni;
como siempre, tus versos se destacan en todas tus composiciones;
sólo veo una sinalefa ternaria que se te ha escapado;
espero su resolución;
un saludo cordial,
edelabarra

Querido MAESTRO hay cierta confusión en esta doble sinalefa que muy cortesmente me indicas ya que el acento en el número cardinal "ÚN" según las reglas que nos diste forma HIATO = vocal "fuerte" seguida de vocal "débil acentuada" = HIATO, sería interesante no solo para mí, sino para todos los que seguimos tus enseñanzas alguna razón para este fenómeno, por lo pronto lo CAMBIO para no dejar ninguna duda.
Un abrazo con todo mi afecto y admiración.

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(REDONDILLAS)





Porque pudiste esperarme

aligeraste tu paso,
sabiendo que en el ocaso
dejarías de mirarme,



y sin dejar de soñarme
pediste rayos de luz,

que redimieran tu cruz
para ya nunca olvidarme,




y con ansias de encontrarme

huiste del negro desierto,
donde todo viste incierto
pensando solo en buscarme,

y sin dejar de llorarme
había fuerza en tus rezos,
que volviera a darte besos
esperando ya abrazarme,

porque pudiste esperarme

hiciste de lado el llanto,
elevando siempre un canto
que no cesó de llamarme,

y sin dejar de llorarme
buscaste con tu mirada,
mi sombra allá en la alborada
para de nuevo adorarme,



con ansias locas de darme
tus besos dulce cascada,
guardaste en fría morada
pensando en ya no agobiarme,


porque pudiste esperarme

mi mente pudo nombrar,
tu nombre que al suspirar
regresaba para amarme,


pudiste dentro dejarme
tu nombre puesto con calma,
dentro de mi débil alma
sin tu recuerdo quitarme,


porque pudiste esperarme

sonrió la Madre del cielo,
cubriéndome con su velo
y por ti… quiso sanarme,


el Señor quiso curarme,

y me devolvió la vida
la que creía perdida
para a tu amor entregarme.




Querido Felipe deJesús hermosas redondillas que he disfrutado leyendo su contenido hacia algún tiempo que no leía algo tan bello dedicado al amor ha sido un placer enorme encontrarme con tus letras y disfrutarlas. Te entrego mis consabidas y merecidas estrellas, todo mi cariño y te deseo un feliz día de San Valentin. Sinceramente Marta :::hug:::
 
(REDONDILLAS)





Porque pudiste esperarme


aligeraste tu paso,
sabiendo que en el ocaso
dejarías de mirarme,


y sin dejar de soñarme
pediste rayos de luz,
que redimieran tu cruz
para ya nunca olvidarme,




y con ansias de encontrarme


huiste del negro desierto,
donde todo viste incierto
pensando solo en buscarme,

y sin dejar de llorarme
había fuerza en tus rezos,
que volviera a darte besos
esperando ya abrazarme,

porque pudiste esperarme


hiciste de lado el llanto,
elevando siempre un canto
que no cesó de llamarme,

y sin dejar de llorarme
buscaste con tu mirada,
mi sombra allá en la alborada
para de nuevo adorarme,




con ansias locas de darme
tus besos dulce cascada,
guardaste en fría morada
pensando en ya no agobiarme,


porque pudiste esperarme


mi mente pudo nombrar,
tu nombre que al suspirar
regresaba para amarme,


pudiste dentro dejarme
tu nombre puesto con calma,
dentro de mi débil alma
sin tu recuerdo quitarme,


porque pudiste esperarme


sonrió la Madre del cielo,
cubriéndome con su velo
y por ti… quiso sanarme,


el Señor quiso curarme,


y me devolvió la vida
la que creía perdida
para a tu amor entregarme.




Querido Felipe deJesús hermosas redondillas que he disfrutado leyendo su contenido hacia algún tiempo que no leía algo tan bello dedicado al amor ha sido un placer enorme encontrarme con tus letras y disfrutarlas. Te entrego mis consabidas y merecidas estrellas, todo mi cariño y te deseo un feliz día de San Valentin. Sinceramente Marta :::hug:::



Gracias MARTITA es un día triste para mi a le vez que es muy festivo pues tendré que llevar flores al cementerio a mi MADRE y festejar la llegada del amor a mi derruida puerta. Recibe miles de besos y un cariñoso abrazo de sincera amistad desde México.
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Hola Lacandini !

Cuánto amor desplegado en tus versos; creo entender que hablas de un milagro que se hubiese operado en tí, lo que se lo atribuyes a Dios.

Para mí es esencialmente debido a es amor y armonía interior entre tu y esa ser al que adoras, que han formado esa capa positiva para tu bienestar y curación; el amor es el mayor elixir de vida.

No sabes la inmensa alegría que me dá al saber que personas como tu estén bien tanto física como interiormente y que reine siempre el amor entre vosotros.

¡ Feliz día del amor y de la amistad !


Sigifredo
 
Preciosas redondillas nos compartes delineando el profundo sentir de la mujer enamorada que todo lo contiene, lo espera y lo sueña.
Hermoso final tambièn.
Un gusto leerte compañero
 
Hola Lacandini !

Cuánto amor desplegado en tus versos; creo entender que hablas de un milagro que se hubiese operado en tí, lo que se lo atribuyes a Dios.

Para mí es esencialmente debido a es amor y armonía interior entre tu y esa ser al que adoras, que han formado esa capa positiva para tu bienestar y curación; el amor es el mayor elixir de vida.

No sabes la inmensa alegría que me dá al saber que personas como tu estén bien tanto física como interiormente y que reine siempre el amor entre vosotros.

¡ Feliz día del amor y de la amistad !


Sigifredo

Gracias SIGIFREDO efectivamente se puede decir que fue un milagro ya sea por el amor o ya sea por Dios al que no conocemos y solo por actos de fé se le conoce. Pero se dan casos y yo soy uno de ellos que volví a re-encontrar el amor que había perdido.
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Última edición:
Preciosas redondillas nos compartes delineando el profundo sentir de la mujer enamorada que todo lo contiene, lo espera y lo sueña.
Hermoso final tambièn.
Un gusto leerte compañero
Gracias MARIELA tus palabras son muy reconfortantes has descrito el sentir del poeta enamorado.
Besos.
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(REDONDILLAS)






Porque pudiste esperarme



aligeraste tu paso,



sabiendo que en el ocaso



dejarías de mirarme,





y sin dejar de soñarme



pediste rayos de luz,



que redimieran tu cruz



para ya nunca olvidarme,





con tus ansias de encontrarme



hu is te del ne gro de sier to, (9)



donde todo viste incierto



pensando solo en buscarme,





pues sin dejar de llorarme



había fuerza en tus rezos,



que volviera a darte besos



esperando ya abrazarme,





porque pudiste esperarme



hiciste de lado el llanto,



elevando siempre un canto



que no cesó de llamarme,





y sin dejar de llorarme



buscaste con tu mirada,



mi sombra allá en la alborada



para de nuevo adorarme,





con ansias locas de darme



tus besos dulce cascada,



guardaste en fría morada



pensando en ya no agobiarme,





porque pudiste esperarme



mi mente pudo nombrar,



tu nombre que al suspirar



regresaba para amarme,





pudiste dentro dejarme



tu nombre puesto con calma,



dentro de mi débil alma



sin tu recuerdo quitarme,





porque pudiste esperarme



sonrió la Madre del cielo,



cubriéndome con su velo



y por ti… quiso sanarme,





el Señor quiso curarme,



Él me devolvió la vida



la que creía perdida



para a tu amor entregarme.






Felipe deJesús Legorreta Levy.



INDAUTOR México.





Con un afectuoso saludo a nuestro estimado moderador le ruego por favor evalue el presente poema.



De vuelta en el portal, es un placer reencontrarme con tus letras mi querido amigo. Te marqué en rojo un verso para retocar. Por ahora NO APTO. Aguardo tu corrección.
Un abrazo.
Dany.
 
De vuelta en el portal, es un placer reencontrarme con tus letras mi querido amigo. Te marqué en rojo un verso para retocar. Por ahora NO APTO. Aguardo tu corrección.
Un abrazo.
Dany.

Bravooooo que placer el saberte de regreso no sabes cuanta alegría me has dado querido MAESTRO de inmediato arreglo esa falla con un gusto enorme de saberte de nuevo entre nosotros.
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(REDONDILLAS)






Porque pudiste esperarme



aligeraste tu paso,



sabiendo que en el ocaso



dejarías de mirarme,





y sin dejar de soñarme



pediste rayos de luz,



que redimieran tu cruz



para ya nunca olvidarme,





con tus ansias de encontrarme



huiste al negro desierto,



donde todo viste incierto



pensando solo en buscarme,





pues sin dejar de llorarme



había fuerza en tus rezos,



que volviera a darte besos



esperando ya abrazarme,





porque pudiste esperarme



hiciste de lado el llanto,



elevando siempre un canto



que no cesó de llamarme,





y sin dejar de llorarme



buscaste con tu mirada,



mi sombra allá en la alborada



para de nuevo adorarme,





con ansias locas de darme



tus besos dulce cascada,



guardaste en fría morada



pensando en ya no agobiarme,





porque pudiste esperarme



mi mente pudo nombrar,



tu nombre que al suspirar



regresaba para amarme,





pudiste dentro dejarme



tu nombre puesto con calma,



dentro de mi débil alma



sin tu recuerdo quitarme,





porque pudiste esperarme



sonrió la Madre del cielo,



cubriéndome con su velo



y por ti… quiso sanarme,





el Señor quiso curarme,



Él me devolvió la vida



la que creía perdida



para a tu amor entregarme.






Felipe deJesús Legorreta Levy.



INDAUTOR México.





Con un afectuoso saludo a nuestro estimado moderador le ruego por favor evalue el presente poema.




Ahora sí, me complace darte el APTO, mi buen amigo.
Un abrazo.
Dany.
 
(REDONDILLAS)






Porque pudiste esperarme



aligeraste tu paso,



sabiendo que en el ocaso



dejarías de mirarme,





y sin dejar de soñarme



pediste rayos de luz,



que redimieran tu cruz



para ya nunca olvidarme,





con tus ansias de encontrarme



huiste al negro desierto,



donde todo viste incierto



pensando solo en buscarme,





pues sin dejar de llorarme



había fuerza en tus rezos,



que volviera a darte besos



esperando ya abrazarme,





porque pudiste esperarme



hiciste de lado el llanto,



elevando siempre un canto



que no cesó de llamarme,





y sin dejar de llorarme



buscaste con tu mirada,



mi sombra allá en la alborada



para de nuevo adorarme,





con ansias locas de darme



tus besos dulce cascada,



guardaste en fría morada



pensando en ya no agobiarme,





porque pudiste esperarme



mi mente pudo nombrar,



tu nombre que al suspirar



regresaba para amarme,





pudiste dentro dejarme



tu nombre puesto con calma,



dentro de mi débil alma



sin tu recuerdo quitarme,





porque pudiste esperarme



sonrió la Madre del cielo,



cubriéndome con su velo



y por ti… quiso sanarme,





el Señor quiso curarme,



Él me devolvió la vida



la que creía perdida



para a tu amor entregarme.






Felipe deJesús Legorreta Levy.



INDAUTOR México.





Con un afectuoso saludo a nuestro estimado moderador le ruego por favor evalue el presente poema.



Agradeciendo la correcta intervención de DaniMar,
coincido en el APTO;
un abrazo,
edelabarra
 

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