(REDONDILLAS)
Porque pudiste esperarme,
se detuvo pronto tu paso,
sabiendo que en el ocaso,
dejarías de mirarme.
Porque pudiste esperarme,
pediste un rayo de luz,
que redimiera tu cruz,
para nunca mas dejarme.
Porque pudiste esperarme,
huiste del negro desierto,
donde todo viste incierto,
pensando solo en buscarme.
Porque pudiste esperarme,
había fuerza en tu rezo,
que volviera a darte un beso,
esperando ya abrazarme.
porque pudiste esperarme,
hiciste a un lado tu llanto,
elevando siempre un canto,
que no cesó de llamarme.
Porque pudiste esperarme,
buscaste con tu mirada,
mi sombra en la alborada,
para de nuevo adorarme.
Porque pudiste esperarme,
los besos que eran cascada,
guardaste en fría morada,
pensando en ya no agobiarme.
Porque pudiste esperarme,
mi mente pudo nombrar,
tu nombre que al suspirar,
regresaba para amarme.
Porque pudiste esperarme,
grabaste tu imagen en mi alma,
donde te lleve con calma,
sin tu recuerdo quitarme.
Porque pudiste esperarme,
sonrió la madre del cielo,
cubriéndome con su velo,
y por ti quiso sanarme.
Porque pudiste esperarme,
Él me devolvió a tu vida,
creyéndola toda perdida,
para a tu amor entregarme.
Un milagro a nadie alarme,
recompensa del Señor,
te hizo fuerte al dolor,
¡Porque pudiste esperarme!
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
Copyright INDAUTOR México.
se detuvo pronto tu paso,
sabiendo que en el ocaso,
dejarías de mirarme.
Porque pudiste esperarme,
pediste un rayo de luz,
que redimiera tu cruz,
para nunca mas dejarme.
Porque pudiste esperarme,
huiste del negro desierto,
donde todo viste incierto,
pensando solo en buscarme.
Porque pudiste esperarme,
había fuerza en tu rezo,
que volviera a darte un beso,
esperando ya abrazarme.
porque pudiste esperarme,
hiciste a un lado tu llanto,
elevando siempre un canto,
que no cesó de llamarme.
Porque pudiste esperarme,
buscaste con tu mirada,
mi sombra en la alborada,
para de nuevo adorarme.
Porque pudiste esperarme,
los besos que eran cascada,
guardaste en fría morada,
pensando en ya no agobiarme.
Porque pudiste esperarme,
mi mente pudo nombrar,
tu nombre que al suspirar,
regresaba para amarme.
Porque pudiste esperarme,
grabaste tu imagen en mi alma,
donde te lleve con calma,
sin tu recuerdo quitarme.
Porque pudiste esperarme,
sonrió la madre del cielo,
cubriéndome con su velo,
y por ti quiso sanarme.
Porque pudiste esperarme,
Él me devolvió a tu vida,
creyéndola toda perdida,
para a tu amor entregarme.
Un milagro a nadie alarme,
recompensa del Señor,
te hizo fuerte al dolor,
¡Porque pudiste esperarme!
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
Copyright INDAUTOR México.
Última edición:
::
::