Se mueve la tierra
el agua hierve,
es tanta la pena,
la angustia contenida
de la gente,
que al salir de golpe
la energía estancada
produce un brote
que sacude a patadas.
Es el sismo entonces
como un vómito,
un espasmo
del alma de la tierra
que grita
y exclama agitada
pidiendo ayuda,
se la trate con respeto
que al fin y al cabo
nos da techo
y de vuelta sólo recibe
nuestros reproches
como acecho.
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