Me llamo argentino, así le presento,
la letra y el llanto, mi compañero.
De versos y coplas un aposento,
Lograr ser escueto de gran señero.
Mi patria argentina es el asimiento,
cual uva de sierra y en su viñero.
Se posan los cantos de acogimiento,
los miedos y voces de un hazañero.
La fruta madura no es buena amiga,
su sabia frescura me es contagiosa;
su engaño no engaña tan sólo abruma.
Quien sabe probarla la sabe espuma,
se vende en colores y de afectuosa;
se esconde en venida y se muestra auriga.
la letra y el llanto, mi compañero.
De versos y coplas un aposento,
Lograr ser escueto de gran señero.
Mi patria argentina es el asimiento,
cual uva de sierra y en su viñero.
Se posan los cantos de acogimiento,
los miedos y voces de un hazañero.
La fruta madura no es buena amiga,
su sabia frescura me es contagiosa;
su engaño no engaña tan sólo abruma.
Quien sabe probarla la sabe espuma,
se vende en colores y de afectuosa;
se esconde en venida y se muestra auriga.
Última edición:
::