cipres1957
Poeta veterano en el portal
De su nudo -la boca- lloró el árbol;
lo vi entre dos quiebres caer madera
horqueta herida teñida de rojo,
cascada hecha resina.
Cayó sin caer, muriendo de pie.
Y no olvido su llanto ni sus anillos de recuerdos,
siglos cubriendo soles
escarchas desveladas en genética circular:
hacia arriba, ensanchando copa
hacia abajo, reabsorbiendo raíces;
pariendo brotes de futuras maderas:
las hijas de sus hijos,
la misma savia dolorida, la misma angustia.
He visto a mi padre,
en el tajo de la vida por donde entra la muerte;
la muerte de la sangre, el último apellido de su estirpe,
es decir, los hijos de sus hijos, que no serán.
lo vi entre dos quiebres caer madera
horqueta herida teñida de rojo,
cascada hecha resina.
Cayó sin caer, muriendo de pie.
Y no olvido su llanto ni sus anillos de recuerdos,
siglos cubriendo soles
escarchas desveladas en genética circular:
hacia arriba, ensanchando copa
hacia abajo, reabsorbiendo raíces;
pariendo brotes de futuras maderas:
las hijas de sus hijos,
la misma savia dolorida, la misma angustia.
He visto a mi padre,
en el tajo de la vida por donde entra la muerte;
la muerte de la sangre, el último apellido de su estirpe,
es decir, los hijos de sus hijos, que no serán.
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