Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
NOMBRO LO ESQUIVO DE TU ROSTRO
Ninguna curvatura atroz como tu sombra
estela que sin fin destroza
arreboles en la tarde.
Te distiendes en la tenacidad de un piano
cuya aria enfatiza un pésame de ola
una vespertina de ensueño.
Yo me marcho en tu voz que se quiebra
me lanzo a tu estribillo de brisa,
huracán indetenible tu espada merodea
ese espacio donde fragilidad y paz se dan la mano
y a toda hora alguien proclama guerra sin cuartel.
Ninguna burla atroz como tu línea
que depura un horizonte de grosellas,
vengo a esperarte ahora que te has marchado
vengo a tu país de música imbuyendo los silencios.
Acaso así nombro lo esquivo de tu rostro
tal vez así esté recreando un cosmos invivible.
Ninguna curvatura atroz como tu sombra
estela que sin fin destroza
arreboles en la tarde.
Te distiendes en la tenacidad de un piano
cuya aria enfatiza un pésame de ola
una vespertina de ensueño.
Yo me marcho en tu voz que se quiebra
me lanzo a tu estribillo de brisa,
huracán indetenible tu espada merodea
ese espacio donde fragilidad y paz se dan la mano
y a toda hora alguien proclama guerra sin cuartel.
Ninguna burla atroz como tu línea
que depura un horizonte de grosellas,
vengo a esperarte ahora que te has marchado
vengo a tu país de música imbuyendo los silencios.
Acaso así nombro lo esquivo de tu rostro
tal vez así esté recreando un cosmos invivible.
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