Vital
Poeta veterano en el portal
Sumergido bajo un árbol amigo, entremezclado en su silencioso vaivén,
tan solo siendo testigo, me dejo mecer por el fragante aroma de hinojos
que libres verdecen mi esperanzado regocijo.
Mas esa paz que fluía servida bajo su copa, que sorbo a sorbo respiraba,
se convirtió en asombro con una sola nota
Encima, casi de mi cabeza, un vibrante ruiseñor,
me deleitaba con inusitada y sutil proeza
¡Oh! Invisible quería ser, no sé si respiraba, supongo que sí,
porque el galante tenor me tuvo que ver
Pues quebró su cantar al instante a la vez que a mirarme.
Yo inmóvil como una hoja silbé imitando su cante
Y tan bien lo tuve que hacer, que comenzó de nuevo a cantar,
alumbrándome el sentir con el nuevo amanecer de su áurea voz.
Silbando y trinando, ambos a una misma vez,
cual místicos duendes copulando su música celestial,
en cómplices y etéreos gorjeos de armónicos sonidos,
que en secreto compartimos con mi amigo y gran árbol
El viejo roble
tan solo siendo testigo, me dejo mecer por el fragante aroma de hinojos
que libres verdecen mi esperanzado regocijo.
Mas esa paz que fluía servida bajo su copa, que sorbo a sorbo respiraba,
se convirtió en asombro con una sola nota
Encima, casi de mi cabeza, un vibrante ruiseñor,
me deleitaba con inusitada y sutil proeza
¡Oh! Invisible quería ser, no sé si respiraba, supongo que sí,
porque el galante tenor me tuvo que ver
Pues quebró su cantar al instante a la vez que a mirarme.
Yo inmóvil como una hoja silbé imitando su cante
Y tan bien lo tuve que hacer, que comenzó de nuevo a cantar,
alumbrándome el sentir con el nuevo amanecer de su áurea voz.
Silbando y trinando, ambos a una misma vez,
cual místicos duendes copulando su música celestial,
en cómplices y etéreos gorjeos de armónicos sonidos,
que en secreto compartimos con mi amigo y gran árbol
El viejo roble
Última edición: