Roque Meryn
Poeta que considera el portal su segunda casa

Esta mañana al despertar abrí la persiana de la ventana,
sentí tu calor a través de los rayos que me impregnaban,
te imaginé que venías por ese pasillo justo a mis brazos,
es que, lamentablemente, no puedo hacer otra cosa
sino que pensarte y pensarte, recrearme en ti.
Se ha convertido la esperanza en realidad,
y la realidad en sueños futuros que sentir.
sentí tu calor a través de los rayos que me impregnaban,
te imaginé que venías por ese pasillo justo a mis brazos,
es que, lamentablemente, no puedo hacer otra cosa
sino que pensarte y pensarte, recrearme en ti.
Se ha convertido la esperanza en realidad,
y la realidad en sueños futuros que sentir.
Esta mañana al despertar abrí la persiana de la ventana,
en mi cama había un caramelo que dejaste junto a un papel,
lo probé, tenía el mismo aroma de tu crema que ponías en tu piel,
y me recordaba tu belleza al desnudo, ¡deseándote tanto amor!
Tardé más de una hora en consumirlo, suavemente se diluyó,
y en mi paladar quedó la marca de tu néctar como miel.
en mi cama había un caramelo que dejaste junto a un papel,
lo probé, tenía el mismo aroma de tu crema que ponías en tu piel,
y me recordaba tu belleza al desnudo, ¡deseándote tanto amor!
Tardé más de una hora en consumirlo, suavemente se diluyó,
y en mi paladar quedó la marca de tu néctar como miel.
Esta mañana al despertar abrí la persiana de mi ventana,
y en las paredes de aquella habitación donde me poseíste
se quedaron marcadas las huellas de nuestros cuerpos,
tus gemidos de mujer que me excitaban con locura,
la intensidad de tus manos sobre mi espalda arañándome,
y gozo claro de placer cuando tu voz me decía te amo.
y en las paredes de aquella habitación donde me poseíste
se quedaron marcadas las huellas de nuestros cuerpos,
tus gemidos de mujer que me excitaban con locura,
la intensidad de tus manos sobre mi espalda arañándome,
y gozo claro de placer cuando tu voz me decía te amo.
Esta mañana al despertar abrí la persiana de mi ventana
y supe que estaba tu corazón tocando mi puerta,
pasaste a recogerme, como aquella ocasión.
Cada quien tenía su maleta ya lista,
nos marchamos para delinear un nuevo encuentro
en la inmensidad de un paraíso sin retorno.
¿Nos vamos..., Amor mío?
y supe que estaba tu corazón tocando mi puerta,
pasaste a recogerme, como aquella ocasión.
Cada quien tenía su maleta ya lista,
nos marchamos para delinear un nuevo encuentro
en la inmensidad de un paraíso sin retorno.
¿Nos vamos..., Amor mío?
¡Para tí mi amor...! Mariana.
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