Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
[FONT="] A cuatro años y un día, de participar en el Portal, me presento.
Soy: Chepeleón Argüello Urtecho; Nací en una Managua, que ya no existe, y una Nicaragua, surrealista, con excesos de recursos naturales, pero con la pobreza como un estado real en los hogares nicaragüense. Culpa de todo esto: los que se lo permitimos a los políticos y callamos.
Recuperándome de una operación en la columna, que me ha tenido postrado por un buen rato. ¡Ah! Los fármacos que prometen la ausencia del dolor: meloxicam, vicodin, percocet, morfina… héroes del ensueño adictivo, viejos amigos... ¡Ah…!
Por el lado de mi mamá, vengo de una familia de escritores que coleccionan ideas en libros viejos (familia Urtecho) que adormecen la rutina de la vida, con cantos de sirenas.
La vida me ha hecho cínico ante las ideas que prometen cielo o paraísos. Tolero su existencia, pero no me seducen.
He vivido fuera de Nicaragua, exactamente 31, de mis 52 años, no milito ni profesos religión o ideas políticas, fui consecuente en mi juventud con mis ideas y principios, aunque el miedo estaba allí, más de una vez, arriesgue la vida en busca de lo que creí justo y no vacile aunque el miedo era inoportuno, empuñar una arma para hacer valer a falta de caminos democráticos, lo que considere justo en ese momento. Todo eso, un fantasma triste, que llora el sacrifico de muchos compañeros.
Como escritor, me limito a decir, que intento aunque a veces, no logro, expresar lo que me aflige. Causa o razón: ausencia del compromiso o escases de inspiración o la realidad cruda y dura, no hay talento de mi parte.
Aunque mis primeras intentonas, se dieron en un marco juvenil, imitando burdamente a grandes escritores, en busca de impresionar a las chavalas en la secundaria, (cosa que lo logre) o más adelante, utilizando la pluma, como herramienta en la busca interna de un compromiso más serio ante lo que afligía a nuestro país a finales de los setenta, aun así, la poesía no ha sido suficiente, y experimente el cuento. En los últimos años, poco a poco he ido encontrando mi estilo y quizás un día de esto, los poemas que he compartido en el Portal, y que honran sus comentarios, encuentren el tiempo para editarlos seriamente y publicarlos.
Gritos de nuevas coces, este concurso, fue una sorpresa inesperada para mí. Mi cuento: La negra Virginia y la mica, logro una aceptación y compartí un pequeño lugar con varios compañeros escritores en ese libro.
Más adelante, mi libro: Cuentos de San Marcos, consiguió satisfacción personal. Aun circula de mano en mano.
Llegue al Portal, buscando tranquilidad y la encontré. Durante estos cuatro años, el compromiso de Julia, la amistad de muchos compañeros, me motivan a seguir. Agradezco a Julia, la oportunidad de poder hacer realidad el III Concurso de Poesía Gótica, no me imagine que detrás de dicho compromiso vendrían largas horas de trabajo, que se hicieron soportables, por el entusiasmo y compromiso de los participantes. Los aplaudo.
Cuando escribo, no me enmarco ni trabajo la rima, aunque admiro, al escritor (a), que lo consigue bellamente, me gusta que la idea flote y me extiendo sin poder encontrar en la palabra, la verdadera inspiración.
En unos años, estaré de regreso a mi Nicaragua, quizás encuentre razón a todo esto y se acallen las voces, duerman los fantasmas, para encontrare la tranquilidad ansiada en el suelo patrio.
Fraternalmente
Abrazos
Chepeleón Argüello Urtecho
Moderador Global
Soy: Chepeleón Argüello Urtecho; Nací en una Managua, que ya no existe, y una Nicaragua, surrealista, con excesos de recursos naturales, pero con la pobreza como un estado real en los hogares nicaragüense. Culpa de todo esto: los que se lo permitimos a los políticos y callamos.
Recuperándome de una operación en la columna, que me ha tenido postrado por un buen rato. ¡Ah! Los fármacos que prometen la ausencia del dolor: meloxicam, vicodin, percocet, morfina… héroes del ensueño adictivo, viejos amigos... ¡Ah…!
Por el lado de mi mamá, vengo de una familia de escritores que coleccionan ideas en libros viejos (familia Urtecho) que adormecen la rutina de la vida, con cantos de sirenas.
La vida me ha hecho cínico ante las ideas que prometen cielo o paraísos. Tolero su existencia, pero no me seducen.
He vivido fuera de Nicaragua, exactamente 31, de mis 52 años, no milito ni profesos religión o ideas políticas, fui consecuente en mi juventud con mis ideas y principios, aunque el miedo estaba allí, más de una vez, arriesgue la vida en busca de lo que creí justo y no vacile aunque el miedo era inoportuno, empuñar una arma para hacer valer a falta de caminos democráticos, lo que considere justo en ese momento. Todo eso, un fantasma triste, que llora el sacrifico de muchos compañeros.
Como escritor, me limito a decir, que intento aunque a veces, no logro, expresar lo que me aflige. Causa o razón: ausencia del compromiso o escases de inspiración o la realidad cruda y dura, no hay talento de mi parte.
Aunque mis primeras intentonas, se dieron en un marco juvenil, imitando burdamente a grandes escritores, en busca de impresionar a las chavalas en la secundaria, (cosa que lo logre) o más adelante, utilizando la pluma, como herramienta en la busca interna de un compromiso más serio ante lo que afligía a nuestro país a finales de los setenta, aun así, la poesía no ha sido suficiente, y experimente el cuento. En los últimos años, poco a poco he ido encontrando mi estilo y quizás un día de esto, los poemas que he compartido en el Portal, y que honran sus comentarios, encuentren el tiempo para editarlos seriamente y publicarlos.
Gritos de nuevas coces, este concurso, fue una sorpresa inesperada para mí. Mi cuento: La negra Virginia y la mica, logro una aceptación y compartí un pequeño lugar con varios compañeros escritores en ese libro.
Más adelante, mi libro: Cuentos de San Marcos, consiguió satisfacción personal. Aun circula de mano en mano.
Llegue al Portal, buscando tranquilidad y la encontré. Durante estos cuatro años, el compromiso de Julia, la amistad de muchos compañeros, me motivan a seguir. Agradezco a Julia, la oportunidad de poder hacer realidad el III Concurso de Poesía Gótica, no me imagine que detrás de dicho compromiso vendrían largas horas de trabajo, que se hicieron soportables, por el entusiasmo y compromiso de los participantes. Los aplaudo.
Cuando escribo, no me enmarco ni trabajo la rima, aunque admiro, al escritor (a), que lo consigue bellamente, me gusta que la idea flote y me extiendo sin poder encontrar en la palabra, la verdadera inspiración.
En unos años, estaré de regreso a mi Nicaragua, quizás encuentre razón a todo esto y se acallen las voces, duerman los fantasmas, para encontrare la tranquilidad ansiada en el suelo patrio.
Fraternalmente
Abrazos
Chepeleón Argüello Urtecho
Moderador Global
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