Vanitas vanitatis (Fábula)

David Martinez Vilches

Amigo de la Poesía Clásica
A una puerta pobre un día
la Parca negra llamaba,
al minuto el pobre daba
la vida, y se despedía
del mundo y de lo que amaba.

A la puerta de un señor
a la semana siguiente,
golpeaba la doliente
Muerte, con seco dolor
y con puño indiferente.

Le daba el rico dinero
por librarse del destino,
mas la muerte, un asesino
que jamás admite fuero,
le advirtió su desatino:

"Tu dinero no me vale
pues ya no tiene poder,
nada ya puedes hacer,
nunca hay oferta que iguale
al fin que es mi proceder."


Aprendamos que la muerte
que nos llega en el final
es a todos mismo mal:
rico o pobre, exacta suerte,
pues su poder es igual.
 
Última edición:
A una puerta pobre un día
la muerte llamando estaba,
al rato el pobre finaba
la vida, pues ya moría.


A la semana siguiente
a la puerta de un castillo
llamaba de igual manera;
mas el señor, muy doliente
usando del oro el brillo,
quería ver si pudiera
librarse de lo que espera
al destino ya aguardado.
“Dinero mal empleado”,
dijo la Parca que iguala,
“llega a todos mi hora mala
sea conde o desdichado”.

Aprendamos que la suerte
que trae y lleva la muerte
es de todos mismo mal,
pues el sino que edifica
a cualquier puerta, al final
llega, sea pobre o rica
pues su poder es igual.


Estimado David, empezaste con una redondilla, muy buena por cierto
y después pensé que seguías con una décima o algo parecido,
pero no encuentro figura clásica en tu bella fábula;
quizás si formaras dos décimas clásicas o alguna variante conocida,
pero por ahora es NO APTO;
un saludo cordial,
edelabarra
 
Estimado David, empezaste con una redondilla, muy buena por cierto
y después pensé que seguías con una décima o algo parecido,
pero no encuentro figura clásica en tu bella fábula;
quizás si formaras dos décimas clásicas o alguna variante conocida,
pero por ahora es NO APTO;
un saludo cordial,
edelabarra
Vale, gracias, Eduardo. Había puesto octosílabos como si fuera una especia de silva de octosílabos o algo así.
Lo cambio a quintillas.
Saludos.
 
Magníficas QUINTILLAS para enmarcar una FÁBULA digna de ESOPO, FEDRO, SAMANIEGO, IRIARTE o LA FONTAINE y por que no, de LUIS RUBIO. TE felicito.
 
A una puerta pobre un día
la Parca negra llamaba,
al minuto el pobre daba
la vida, y se despedía
del mundo y de lo que amaba.

A la puerta de un señor
a la semana siguiente,
golpeaba la doliente
Muerte, con seco dolor
y con puño indiferente.

Le daba el rico dinero
por librarse del destino,
mas la muerte, un asesino
que jamás admite fuero,
le advirtió su desatino:

"Tu dinero no me vale
pues ya no tiene poder,
nada ya puedes hacer,
nunca hay oferta que iguale
al fin que es mi proceder."


Aprendamos que la muerte
que nos llega en el final
es a todos mismo mal:
rico o pobre, exacta suerte,
pues su poder es igual.


David
Excelente fábula narrada en estos bellos versos.
La muerte a toditos nos llega
pobres o ricos
ojalá siempre lo tuvieramos presente.
Encantada de leerte y dejar mis estrellas.
Ana
 
Hola David:
Bien corriges estas quintillas, felicidades.
Un abrazo: Miguel

Gracias, Miguel.
Otro abrazo.

David
Excelente fábula narrada en estos bellos versos.
La muerte a toditos nos llega
pobres o ricos
ojalá siempre lo tuvieramos presente.
Encantada de leerte y dejar mis estrellas.
Ana

Muchas gracias, Ana, ya sabes el inmenso placer de verte por mis versos.

Quedaron muy bien las quintillas.
Felicidades.

Muchas gracias, Lacandoni.

Magníficas QUINTILLAS para enmarcar una FÁBULA digna de ESOPO, FEDRO, SAMANIEGO, IRIARTE o LA FONTAINE y por que no, de LUIS RUBIO. TE felicito.

Gracias, Jop. Un abrazo
 
A una puerta pobre un día
la Parca negra llamaba,
al minuto el pobre daba
la vida, y se despedía
del mundo y de lo que amaba.

A la puerta de un señor
a la semana siguiente,
golpeaba la doliente
Muerte, con seco dolor
y con puño indiferente.

Le daba el rico dinero
por librarse del destino,
mas la muerte, un asesino
que jamás admite fuero,
le advirtió su desatino:

"Tu dinero no me vale
pues ya no tiene poder,
nada ya puedes hacer,
nunca hay oferta que iguale
al fin que es mi proceder."


Aprendamos que la muerte
que nos llega en el final
es a todos mismo mal:
rico o pobre, exacta suerte,
pues su poder es igual.


Excelente esta fábula en quintillas, estimado David,
de igualadora moraleja;
tiene mi APTO;
un saludo cordial,
edelabarra
 

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