Manuela
Poeta adicto al portal
El Guardián de los besos.
Cuentan la historia de un encuentro casual, de una hermosa dama y el Guardián de los Besos:
- !Hey..! bella, acércate, ven, no tengas miedo, eres tan hermosa que me veo en la obligación de hacerte un regalo.
- ¿Me hablas a mi?
- Sí, a ti maravillosa mujer. ¿Sabes quién soy?
- No, no lo sé, me asusta usted hoy.
- Soy el Guardián de los Besos y tengo una alacena llena de ellos. Y es tanta tu belleza que con generosidad abro la puerta, escoge el que quieras.
- Gracias caballero, me halaga con sus besos; permítame yo busco a ver que encuentro. Veamos que hay:
- Besos de colores, de amantes, de sirenas, chorreantes, húmedos, cálidos, con sabores hasta fresa; fraternales, calurosos, delicados, amigables, insurgentes, estrepitosos, irrelevantes, sonoros, silenciosos, galantes, sigilosos, vaporosos y el cajón de los malos no lo revisaré.
- Vaya señor Guardián, que son demasiados cajones y tiene usted de todo, pero aún no encuentro el beso que quiero.
- Busque usted preciosa dama, que aquí están reunidos todos los besos que han de existir.
Ella con mucha curiosidad seguía abriendo cajones y bolsas, encontrando besos de todas las formas. Después de varias horas, con la impaciencia del Guardián a cuestas y la frustración de la dama, resignada le dice:
- Lo siento, definitivamente no está el beso que quiero.
- ¿Pero cómo? Si tengo todos los besos del planeta, me ofende usted. Tal vez no buscó con cuidado, ¿dígame cuál es el beso que no encuentra?
Y ella se sienta y apaga los ojos, respira profundo y toma fuerzas, así era más su belleza.
- Señor Guardián, busco un beso muy especial: El beso que quiero es el que detiene el tiempo, es como la daga en la garganta que llega hasta el alma, que hacen que salgan y brillen estrellas y luceros, y la luna y el sol pidan butaca; el beso que quiero es un instante infinito en el tiempo, salpicado de mariposas que recorren el cuerpo; yo busco un beso del alma de esos que son como una condena, donde se muere y resucita al mismo tiempo en los labios de otra boca Señor he buscado este beso y en su colección no lo encuentro.
- Mi niña preciosa, tiene usted razón. Ese beso, ese en especial, sí, ese no lo tengo. Ese beso ha sido esquivo, no se puede atrapar, ese beso es escaso; yo con tristeza te he de contar que no lo he podido encontrar, porque ese beso mi niña, sólo existe en los labios de corazones puros llenos de amor verdadero que besan con el alma.
Entre suspiros cerró el caballero todas sus puertas, guardando todos sus besos menos aquel beso que la hermosa dama buscaba. [FONT="]
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Escrito el 25 de octubre de 2006
Cuentan la historia de un encuentro casual, de una hermosa dama y el Guardián de los Besos:
- !Hey..! bella, acércate, ven, no tengas miedo, eres tan hermosa que me veo en la obligación de hacerte un regalo.
- ¿Me hablas a mi?
- Sí, a ti maravillosa mujer. ¿Sabes quién soy?
- No, no lo sé, me asusta usted hoy.
- Soy el Guardián de los Besos y tengo una alacena llena de ellos. Y es tanta tu belleza que con generosidad abro la puerta, escoge el que quieras.
- Gracias caballero, me halaga con sus besos; permítame yo busco a ver que encuentro. Veamos que hay:
- Besos de colores, de amantes, de sirenas, chorreantes, húmedos, cálidos, con sabores hasta fresa; fraternales, calurosos, delicados, amigables, insurgentes, estrepitosos, irrelevantes, sonoros, silenciosos, galantes, sigilosos, vaporosos y el cajón de los malos no lo revisaré.
- Vaya señor Guardián, que son demasiados cajones y tiene usted de todo, pero aún no encuentro el beso que quiero.
- Busque usted preciosa dama, que aquí están reunidos todos los besos que han de existir.
Ella con mucha curiosidad seguía abriendo cajones y bolsas, encontrando besos de todas las formas. Después de varias horas, con la impaciencia del Guardián a cuestas y la frustración de la dama, resignada le dice:
- Lo siento, definitivamente no está el beso que quiero.
- ¿Pero cómo? Si tengo todos los besos del planeta, me ofende usted. Tal vez no buscó con cuidado, ¿dígame cuál es el beso que no encuentra?
Y ella se sienta y apaga los ojos, respira profundo y toma fuerzas, así era más su belleza.
- Señor Guardián, busco un beso muy especial: El beso que quiero es el que detiene el tiempo, es como la daga en la garganta que llega hasta el alma, que hacen que salgan y brillen estrellas y luceros, y la luna y el sol pidan butaca; el beso que quiero es un instante infinito en el tiempo, salpicado de mariposas que recorren el cuerpo; yo busco un beso del alma de esos que son como una condena, donde se muere y resucita al mismo tiempo en los labios de otra boca Señor he buscado este beso y en su colección no lo encuentro.
- Mi niña preciosa, tiene usted razón. Ese beso, ese en especial, sí, ese no lo tengo. Ese beso ha sido esquivo, no se puede atrapar, ese beso es escaso; yo con tristeza te he de contar que no lo he podido encontrar, porque ese beso mi niña, sólo existe en los labios de corazones puros llenos de amor verdadero que besan con el alma.
Entre suspiros cerró el caballero todas sus puertas, guardando todos sus besos menos aquel beso que la hermosa dama buscaba. [FONT="]
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Escrito el 25 de octubre de 2006
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