cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuantas muertes olvidadas
de seres que perdieron la razón,
por un anhelado sueño,
su vida en los desiertos quedo.
Cactus y tierra infértil fueron pasajes
de aquella intrépida marginación,
por un puñado de tierra
la muerte se los llevo.
Muchos quedaron ahogados
otros su nombre se perdió
y en medio de tumbas blancas
a un desconocido una lapida de alzo.
Y yo me pregunto , ¿valió el sacrificio?
si la vida, es nuestro máximo don,
y aquellos pobres hombres
sus ilusiones el destino trunco.
Falacias de un país extraño
que el poder lo hace soberano
y es con encanto y hechizo
que la gente quiere vivir mejor.
Burdel de mariposas blancas
que vuelan en cárceles de hierro,
sometidas a maltratos, cumpliendo así su sueño,
cubriendo sus penas y llanto
con barras y estrellas de acero, !oh, que lamento!
de seres que perdieron la razón,
por un anhelado sueño,
su vida en los desiertos quedo.
Cactus y tierra infértil fueron pasajes
de aquella intrépida marginación,
por un puñado de tierra
la muerte se los llevo.
Muchos quedaron ahogados
otros su nombre se perdió
y en medio de tumbas blancas
a un desconocido una lapida de alzo.
Y yo me pregunto , ¿valió el sacrificio?
si la vida, es nuestro máximo don,
y aquellos pobres hombres
sus ilusiones el destino trunco.
Falacias de un país extraño
que el poder lo hace soberano
y es con encanto y hechizo
que la gente quiere vivir mejor.
Burdel de mariposas blancas
que vuelan en cárceles de hierro,
sometidas a maltratos, cumpliendo así su sueño,
cubriendo sus penas y llanto
con barras y estrellas de acero, !oh, que lamento!