alicia Pérez Hernández
Poeta que no puede vivir sin el portal
Carta de amor para ti.
Has dejado un vacío en mi alma, decires entre labios de locura, de ansias de ser y de tenerte entre los brazos. Amé lo más sagrado de tus labios, como se ama hasta el cielo: lloré como se llora un amor ya casi muerto. De nada me valió. Mis ojos se secaron en el mar de las estrellas: amor lejano, tan lejos como el cielo, y tan cercano como la tierra.
Acabose la alegría de vivir sin él, vivir es un vacío el corazón con la nada es saciado, busqué morir en un desierto, donde alas de ángel me llevaran al cielo. Ya nada se pueda hacer.
He renunciado a llorar por ti, quiero sentir lo que no siento, de soledad me siento acompañada por cada beso que de amor nos dimos, por cada estrella que en el cielo veo. Recuerdo por ventura tus amores yéndose por el huerto de mis amores. Te has ido por la senda que conduce al olvido, un amor que se cimbraba en salmos, misterios y alabanzas, era como vivir un amor divino, de besos el rosario se rezaba, era como escalar montañas y al final sentir un viento que abrasaba. Me quedé en tus brazos rendida de un amor divino, mirando el cielo. Cada vez que tu voz oía por la bocina del teléfono de mi alma, llorar sentía tu alma con la mía, en cada despedida hasta el alba. Era tu canto mí mañana la bella música de tus labios. Lejano quedó aquel día, en que tus amores era yo, y tú eras mío. Como un velo se rompió el beso de labios, que en noches calladas me dejaste, junto al altar del amor que habíamos levantado, para amarnos sin pudor y sin descanso. Un amor con ansias de caricias que en sueños delirábamos juntos, y que boca a boca el amor nos dábamos.
El tiempo rompió el sueño de un amor idealizado. Entre sábanas blancas de seda, rosa y clavel se mecían unidos, quedaba marcado el amor que allí nos dábamos, prendida mi alma a ti quedaba, llevándome los besos tuyos entre palabras de amor, de fuego, y clavel y rosa esencias vertían entre ayes de riquísimo placer., mordiéndonos la piel. Ardía el amor, haciendo el amor, que me dejaba sentir tu amor. Hincada el alma me llené de ti, en cada lágrima lloré por ti. Ya no, ahora quiero sanar alma y cuerpo, que por ti enfermo, siento escalofríos sólo de pensar que ya no te tengo, que los pétalos de la rosa no se abren al sonrosado capullo de el clavel hermoso dándole gusto a mi rosa, erizándoseme los pechos .Se secó el amor mío, el tuyo se fue por el río del desconsuelo. Cuánta pena me da amor mío,: lo tuyo y lo mío no se realizo en el mar de los deseos, en pensamiento quedaron nuestros deseos, en las caricias de tus besos en mis senos, de tu boca unida a la mía, de apretarme entre las columnas de seda de mi arquitectura humana, oh delicia hubiere sido el mecernos cada noche de placer ... En un pensamiento se quedó, y yo vivir sin ti no quiero,
En esta carta de amor te dejo mi desconsuelo y mi gozo de haberte tenido en la distancia amándonos, dulcemente, suavemente, ardientemente. No sé si moriré de amor, sabiendo que ya no te tengo. Un beso de amor eterno será mi despedida. Siempre te amaré, mi cielo, mi cosita,¡ mi vida!! Mi amor español, Que seas feliz es mi oración. Mi deseo es amarte mientras viva…….. (Todavía no te vas y ya te extraño)
(Espero que cuando leas esta carta, una lágrima de amor corra por tus mejillas, por el amor que nos tenemos)
Alicia Pérez Hernández
Has dejado un vacío en mi alma, decires entre labios de locura, de ansias de ser y de tenerte entre los brazos. Amé lo más sagrado de tus labios, como se ama hasta el cielo: lloré como se llora un amor ya casi muerto. De nada me valió. Mis ojos se secaron en el mar de las estrellas: amor lejano, tan lejos como el cielo, y tan cercano como la tierra.
Acabose la alegría de vivir sin él, vivir es un vacío el corazón con la nada es saciado, busqué morir en un desierto, donde alas de ángel me llevaran al cielo. Ya nada se pueda hacer.
He renunciado a llorar por ti, quiero sentir lo que no siento, de soledad me siento acompañada por cada beso que de amor nos dimos, por cada estrella que en el cielo veo. Recuerdo por ventura tus amores yéndose por el huerto de mis amores. Te has ido por la senda que conduce al olvido, un amor que se cimbraba en salmos, misterios y alabanzas, era como vivir un amor divino, de besos el rosario se rezaba, era como escalar montañas y al final sentir un viento que abrasaba. Me quedé en tus brazos rendida de un amor divino, mirando el cielo. Cada vez que tu voz oía por la bocina del teléfono de mi alma, llorar sentía tu alma con la mía, en cada despedida hasta el alba. Era tu canto mí mañana la bella música de tus labios. Lejano quedó aquel día, en que tus amores era yo, y tú eras mío. Como un velo se rompió el beso de labios, que en noches calladas me dejaste, junto al altar del amor que habíamos levantado, para amarnos sin pudor y sin descanso. Un amor con ansias de caricias que en sueños delirábamos juntos, y que boca a boca el amor nos dábamos.
El tiempo rompió el sueño de un amor idealizado. Entre sábanas blancas de seda, rosa y clavel se mecían unidos, quedaba marcado el amor que allí nos dábamos, prendida mi alma a ti quedaba, llevándome los besos tuyos entre palabras de amor, de fuego, y clavel y rosa esencias vertían entre ayes de riquísimo placer., mordiéndonos la piel. Ardía el amor, haciendo el amor, que me dejaba sentir tu amor. Hincada el alma me llené de ti, en cada lágrima lloré por ti. Ya no, ahora quiero sanar alma y cuerpo, que por ti enfermo, siento escalofríos sólo de pensar que ya no te tengo, que los pétalos de la rosa no se abren al sonrosado capullo de el clavel hermoso dándole gusto a mi rosa, erizándoseme los pechos .Se secó el amor mío, el tuyo se fue por el río del desconsuelo. Cuánta pena me da amor mío,: lo tuyo y lo mío no se realizo en el mar de los deseos, en pensamiento quedaron nuestros deseos, en las caricias de tus besos en mis senos, de tu boca unida a la mía, de apretarme entre las columnas de seda de mi arquitectura humana, oh delicia hubiere sido el mecernos cada noche de placer ... En un pensamiento se quedó, y yo vivir sin ti no quiero,
En esta carta de amor te dejo mi desconsuelo y mi gozo de haberte tenido en la distancia amándonos, dulcemente, suavemente, ardientemente. No sé si moriré de amor, sabiendo que ya no te tengo. Un beso de amor eterno será mi despedida. Siempre te amaré, mi cielo, mi cosita,¡ mi vida!! Mi amor español, Que seas feliz es mi oración. Mi deseo es amarte mientras viva…….. (Todavía no te vas y ya te extraño)
(Espero que cuando leas esta carta, una lágrima de amor corra por tus mejillas, por el amor que nos tenemos)
Alicia Pérez Hernández
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