Solaribus
Poeta veterano en el portal
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Hoy he salido, en alma, a caminar a pesar de este fino rocío de olvido
para imponer el recuerdo de tu voz a las sumerias arenas del destierro.
Nocturnas, tus frágiles abejas de niña continuaron transitando tu camino
perfumado de almendra molida
y el azahar de tu cuerpo fue más fuerte que la noche.
Y es que este manantial de aves negras no pudo jamás abrazar
con su veneno de sombras tu sonido de cántaro ofrecido.
para imponer el recuerdo de tu voz a las sumerias arenas del destierro.
Nocturnas, tus frágiles abejas de niña continuaron transitando tu camino
perfumado de almendra molida
y el azahar de tu cuerpo fue más fuerte que la noche.
Y es que este manantial de aves negras no pudo jamás abrazar
con su veneno de sombras tu sonido de cántaro ofrecido.
Vengo siguiendo el eco de tu voz amada a través de los siglos,
como una ruta santa,
una devoción de peregrino,
devorando océanos, descansando en mitad de las bahías,
sin apear mi humilde ser de aguas que te busca,
que te llama.
Que necesita de tu ser como un ciervo que busca los lagos,
la grama verde y el sol de los veranos.
Como las hojas de los árboles necesitan luz
para cumplir su cometido vital y libertario.
como una ruta santa,
una devoción de peregrino,
devorando océanos, descansando en mitad de las bahías,
sin apear mi humilde ser de aguas que te busca,
que te llama.
Que necesita de tu ser como un ciervo que busca los lagos,
la grama verde y el sol de los veranos.
Como las hojas de los árboles necesitan luz
para cumplir su cometido vital y libertario.
He llegado hasta este descanso.
Hasta esta primavera, aún efímera, a respirar de estas flores
que llegan hasta mí desde tu huerto antiguo que aún existe.
Antes de beber los sonidos de tu silencio y que se suiciden las mariposas y los abetos.
Antes que sucumban la hierba y la resina en los volcanes de la nada.
Antes de que Marte reine sin interrupción y que el tiempo quede detenido
como una gris alondra fallecida en Septiembre.
Hasta esta primavera, aún efímera, a respirar de estas flores
que llegan hasta mí desde tu huerto antiguo que aún existe.
Antes de beber los sonidos de tu silencio y que se suiciden las mariposas y los abetos.
Antes que sucumban la hierba y la resina en los volcanes de la nada.
Antes de que Marte reine sin interrupción y que el tiempo quede detenido
como una gris alondra fallecida en Septiembre.
Quizás si mi espíritu estallara en miles de luces y pétalos de cristal
hacia el infinito cenit de tu memoria, pudiera mi ser de estrella agigantada
traerte hasta mí,
encarnada nuevamente y viva,
para correr a mi lado alegre y furiosa como antaño,
como la lluvia acompaña al viento en su aventura.
Y esta voz tuya que me marca como un estigma de fiebre y soledad
sonara definitiva con un color renovado
sobre todas la muertes,
sobre todas las vidas.
hacia el infinito cenit de tu memoria, pudiera mi ser de estrella agigantada
traerte hasta mí,
encarnada nuevamente y viva,
para correr a mi lado alegre y furiosa como antaño,
como la lluvia acompaña al viento en su aventura.
Y esta voz tuya que me marca como un estigma de fiebre y soledad
sonara definitiva con un color renovado
sobre todas la muertes,
sobre todas las vidas.
Y se rompiera al fin este hechizo malvado de fatal desencuentro,
de nacer cuando has muerto,
de morir cuando has nacido,
esta canción de Febo y Selene que me consume.
de nacer cuando has muerto,
de morir cuando has nacido,
esta canción de Febo y Selene que me consume.
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