DAMAR BOREALIS
Poeta fiel al portal
Amores subsidiados,
hijos de la desazón y la casualidad,
paridos en asientos traseros de autos
que no vuelven a aparcar.
Amores de tanto clandestinos
de noches espesas o madrugadas diluidas;
amores que no llegan a eso
y solo instalan caricias ambulantes,
amores que se burlan de lo sobrio,
placeres destinados a no perdurar.
Caricias espontaneas y desechables
como latas de cerveza ya vaciás;
espacios que se llenan de un hombre,
casuales recorridos de erotismo:
mi piel, la tuya, mi deseo tu ansiedad.
Amores que sirven de pañuelo,
que nebulizan el recuerdo
y carecen de futuro:
benditas promesas
que no hay que cumplir.
Son solo quimeras revestidas
de despecho, azules
y grises al despertar.
Amores de día y medio,
amores que no te hacen llorar.
hijos de la desazón y la casualidad,
paridos en asientos traseros de autos
que no vuelven a aparcar.
Amores de tanto clandestinos
de noches espesas o madrugadas diluidas;
amores que no llegan a eso
y solo instalan caricias ambulantes,
amores que se burlan de lo sobrio,
placeres destinados a no perdurar.
Caricias espontaneas y desechables
como latas de cerveza ya vaciás;
espacios que se llenan de un hombre,
casuales recorridos de erotismo:
mi piel, la tuya, mi deseo tu ansiedad.
Amores que sirven de pañuelo,
que nebulizan el recuerdo
y carecen de futuro:
benditas promesas
que no hay que cumplir.
Son solo quimeras revestidas
de despecho, azules
y grises al despertar.
Amores de día y medio,
amores que no te hacen llorar.