Antro del puerto

dulcinista

Poeta veterano en el Portal
LLegó de noche al tugurio mal iluminado.
En la barra las putas miraban con insolencia.
En el bolsillo la hierba era la solución
para olvidar el día no demasiado propicio.

Una muchacha ébria se levantaba las faldas
y un marinero mordía los pechos de una vieja.
La sirena de un barco sonó en la lejanía
entre las aguas cubiertas por la niebla.

La madura tabernera contaba el dinero
tras la barra su perfumada piel de ébano,
sus pechos presos bajo el escaso vestido,
sus bellas piernas hechas para la caricia.

Allí la vida era como en todos los antros
que abundan en los puertos del mundo,
el pecado adueñado de cuerpos y almas,
depravación,placer,alcohol y lascivia.

Eladio Parreño Elías

27-28-Agosto 1992-20-Marzo-2011
 
Última edición:
Toda una postal. Muy buenos los retratos contenidos en sus versos. Felicitaciones. Inclusive se intuye algo mas que no se revela. Saludos.
 
Me has hecho pensar en un viaje que hice en este mes a Palermo (Sicilia) al entrar en un bar del puerto habia tal relajo que optamos por no entrar (en este caso eran camionero que esperan para cargar sus cargas en los ferris lo que hacen la gran fiesta) hermosos versos amigo siempre pintando realidades a veces oscura y crudas de nuestra existencia.
 
Un poema tétrico y, no sé pero, un poco gótico diría yo. Haces una increíble descripción de ambiente como si se tratase de una parábola de la vida, un poco no cómo la imaginamos sino muy pobre. Un saludo de Samuel.
 
Me has hecho pensar en un viaje que hice en este mes a Palermo (Sicilia) al entrar en un bar del puerto habia tal relajo que optamos por no entrar (en este caso eran camionero que esperan para cargar sus cargas en los ferris lo que hacen la gran fiesta) hermosos versos amigo siempre pintando realidades a veces oscura y crudas de nuestra existencia.
Gracias por tu comentario amiga Ranula, este poema está basado en hecho y vivencias reales. Un beso.
 
Un poema tétrico y, no sé pero, un poco gótico diría yo. Haces una increíble descripción de ambiente como si se tratase de una parábola de la vida, un poco no cómo la imaginamos sino muy pobre. Un saludo de Samuel.
Cierto mi estimado Samuel, creo que mi poesia es triste como triste es la vida para muchos seres. Gracias por tu comentario y un abrazo.
 
Buenas tardes dulcinista. Leyendo tus versos es imposible evitar que la imaginación haga de las suyas. Me resulta muy atractiva la temática que has utilizado y cada vez que releo tus versos me vienen a la mente algunas canciones de Jacques Brel, esta vez en concreto "Amsterdam"... Aquí te copio el texto de la canción en español (te ahorro la versión original porque siempre la podrás encontrar buscando por el buscador (válgame la redundancia))... Sin lugar a dudas tú también tienes ese don, el de hacer que una historia cobre vida... Felicidades y muchas gracias por compartir tus textos con nosotros :)

Amsterdam
Jacques Brel (1929-1978)


Amsterdam

En el puerto de Amsterdam
Hay marinos que cantan
Los sueños que les asedian
A lo ancho de Amsterdam
En el puerto de Amsterdam
Hay marinos que duermen
Como estandartes
A lo largo de riberas sombrías
En el puerto de Amsterdam
Hay marinos que mueren
Llenos de cerveza y de dramas
Con las primeras luces
Pero en el puerto de Amsterdam
Hay marinos que nacen
En el calor espeso
De languideces oceanas

En el puerto de Amsterdam
Hay marinos que comen
En manteles demasiado blancos
Pescados brillantes
Os muestran unos dientes
Como para mascar la fortuna
Para hacer menguar la luna
Para tragar unas amarras
Y se huele el bacalao
Hasta en el corazón de las patatas fritas
Que sus gruesas manos invitan
A convertirse en más
Luego se alzan riendo
Con un ruido de tempestad
Se reabrochan la bragueta
Y eructando se van

En el puerto de Amsterdam
Hay marinos que bailan
Frotándose la panza
Con la de las mujeres
Y giran y bailan
Como soles escupidos
En el sonido desgarrado
De un acordeón rancio
Se tuercen el cuello
Para oirse mejor reir
Hasta que de pronto
El acordeón expira
Entonces con un gesto grave
Entonces con la mirada orgullosa
Devuelven a su holandesa
Hasta la plena luz

En el puerto de Amsterdam
Hay marinos que beben
Y que beben y rebeben
Y que rebeben aún
Beben a la salud
De las putas de Amsterdam
De Hamburgo o de otros sitios
En fin beben por las damas
Que les dan su bonito cuerpo
Que les dan su virtud
Por una pieza de oro
Y cuando han bebido bien
Se plantan nariz al cielo
Se limpian los mocos en las estrellas
Y mean como yo lloro
sobre las mujeres infieles.

En el puerto de Amsterdam
En el puerto de Amsterdam
 
LLegó de noche al tugurio mal iluminado.
En la barra las putas miraban con insolencia.
En el bolsillo la hierba era la solución
para olvidar el día no demasiado propicio.

Una muchacha ébria se levantaba las faldas
y un marinero mordía los pechos de una vieja.
La sirena de un barco sonó en la lejanía
entre las aguas cubiertas por la niebla.

La madura tabernera contaba el dinero
tras la barra su perfumada piel de ébano,
sus pechos presos bajo el escaso vestido,
sus bellas piernas hechas para la caricia.

Allí la vida era como en todos los antros
que abundan en los puertos del mundo,
el pecado adueñado de cuerpos y almas,
depravación,placer,alcohol y lascivia.

Eladio Parreño Elías

27-28-Agosto 1992-20-Marzo-2011



Muy bien expresados tus versos,
a veces así es de dura la vida de estas mujeres,
la mayoria lo hacen...porque no tienen ni que comer.
Como la vida misma, tu poema.
Un placer haber pasado, un beso:::hug:::
 
Gracias mi estimada Mamen por tu comentario. Me agrada que pienses que mi poema es como la vida misma, eso me dice que lo has comprendido, y creo que eso es a lo máximo que puede aspirar un poeta, a ser entendido por quien lo lea. Un beso para tu alma bella.
 
LLegó de noche al tugurio mal iluminado.
En la barra las putas miraban con insolencia.
En el bolsillo la hierba era la solución
para olvidar el día no demasiado propicio.

Una muchacha ébria se levantaba las faldas
y un marinero mordía los pechos de una vieja.
La sirena de un barco sonó en la lejanía
entre las aguas cubiertas por la niebla.

La madura tabernera contaba el dinero
tras la barra su perfumada piel de ébano,
sus pechos presos bajo el escaso vestido,
sus bellas piernas hechas para la caricia.

Allí la vida era como en todos los antros
que abundan en los puertos del mundo,
el pecado adueñado de cuerpos y almas,
depravación,placer,alcohol y lascivia.

Eladio Parreño Elías

27-28-Agosto 1992-20-Marzo-2011

Dulcinista
Tus pinceladas pintan magistralmente un lugar así
puedo decir que ya conozco un antro.
un placer leerte
Estrellas y cariños
Ana
 
Gracias amiga Cisne, me encanta que me digas eso, me gusta que hayas comprendido mi poema. Así pienso que debe ser la poesia, sencilla y fácil de comprender. Tu comentario me incentiva a seguir escribiendo. un beso.
 
LLegó de noche al tugurio mal iluminado.
En la barra las putas miraban con insolencia.
En el bolsillo la hierba era la solución
para olvidar el día no demasiado propicio.

Una muchacha ébria se levantaba las faldas
y un marinero mordía los pechos de una vieja.
La sirena de un barco sonó en la lejanía
entre las aguas cubiertas por la niebla.

La madura tabernera contaba el dinero
tras la barra su perfumada piel de ébano,
sus pechos presos bajo el escaso vestido,
sus bellas piernas hechas para la caricia.

Allí la vida era como en todos los antros
que abundan en los puertos del mundo,
el pecado adueñado de cuerpos y almas,
depravación,placer,alcohol y lascivia.

Eladio Parreño Elías

27-28-Agosto 1992-20-Marzo-2011

Hola sabes? hay tugurios
encantadores donde impera el respeto
y el orden, para pasar un buen momento. grato leerte
Saludos y strellas
¡SONRIE
 
LLegó de noche al tugurio mal iluminado.
En la barra las putas miraban con insolencia.
En el bolsillo la hierba era la solución
para olvidar el día no demasiado propicio.

Una muchacha ébria se levantaba las faldas
y un marinero mordía los pechos de una vieja.
La sirena de un barco sonó en la lejanía
entre las aguas cubiertas por la niebla.

La madura tabernera contaba el dinero
tras la barra su perfumada piel de ébano,
sus pechos presos bajo el escaso vestido,
sus bellas piernas hechas para la caricia.

Allí la vida era como en todos los antros
que abundan en los puertos del mundo,
el pecado adueñado de cuerpos y almas,
depravación,placer,alcohol y lascivia.

Eladio Parreño Elías

27-28-Agosto 1992-20-Marzo-2011
Bueno, con algo se tiene que divertir el marinero, no por algu su reputacion de tener una chica en cada puerto.... Saludos amigo Eladio...
 
Un antro muy vivo,increíble ambiente marinero,se puede encontrar de todo,en la noche las aventuras se multiplican,y la penumbra crea ambientes mágicos y muy reales ala vez,los placeres por doquier no terminan de saciar el hambre que produce la soledad..........un gustazo pasar por tu antro del puerto....estrellas a tu ingenio
 
LLegó de noche al tugurio mal iluminado.
En la barra las putas miraban con insolencia.
En el bolsillo la hierba era la solución
para olvidar el día no demasiado propicio.

Una muchacha ébria se levantaba las faldas
y un marinero mordía los pechos de una vieja.
La sirena de un barco sonó en la lejanía
entre las aguas cubiertas por la niebla.

La madura tabernera contaba el dinero
tras la barra su perfumada piel de ébano,
sus pechos presos bajo el escaso vestido,
sus bellas piernas hechas para la caricia.

Allí la vida era como en todos los antros
que abundan en los puertos del mundo,
el pecado adueñado de cuerpos y almas,
depravación,placer,alcohol y lascivia.

Eladio Parreño Elías

27-28-Agosto 1992-20-Marzo-2011
Buen contenido amigo, la vida a veces es tan triste como tu la cuentas, pero en realidad esto funciona así. Ha sido un placer pasar a leer tu inspirado poema. Te dejo estrellas para tu pluma mágica. Un beso y un abrazo.
 
LLegó de noche al tugurio mal iluminado.
En la barra las putas miraban con insolencia.
En el bolsillo la hierba era la solución
para olvidar el día no demasiado propicio.

Una muchacha ébria se levantaba las faldas
y un marinero mordía los pechos de una vieja.
La sirena de un barco sonó en la lejanía
entre las aguas cubiertas por la niebla.

La madura tabernera contaba el dinero
tras la barra su perfumada piel de ébano,
sus pechos presos bajo el escaso vestido,
sus bellas piernas hechas para la caricia.

Allí la vida era como en todos los antros
que abundan en los puertos del mundo,
el pecado adueñado de cuerpos y almas,
depravación,placer,alcohol y lascivia.

Eladio Parreño Elías

27-28-Agosto 1992-20-Marzo-2011
Buenas imágenes nos dejas amigo, donde en los suburbios de las grandes ciudades con puerto, se pueden ver escenas parecidas, ha sido un placer leerlo, tu arte para las letras es grande Eladio, abrazos y estrellas, Ricardo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba