dulcinista
Poeta veterano en el Portal
LLegó de noche al tugurio mal iluminado.
En la barra las putas miraban con insolencia.
En el bolsillo la hierba era la solución
para olvidar el día no demasiado propicio.
Una muchacha ébria se levantaba las faldas
y un marinero mordía los pechos de una vieja.
La sirena de un barco sonó en la lejanía
entre las aguas cubiertas por la niebla.
La madura tabernera contaba el dinero
tras la barra su perfumada piel de ébano,
sus pechos presos bajo el escaso vestido,
sus bellas piernas hechas para la caricia.
Allí la vida era como en todos los antros
que abundan en los puertos del mundo,
el pecado adueñado de cuerpos y almas,
depravación,placer,alcohol y lascivia.
Eladio Parreño Elías
27-28-Agosto 1992-20-Marzo-2011
En la barra las putas miraban con insolencia.
En el bolsillo la hierba era la solución
para olvidar el día no demasiado propicio.
Una muchacha ébria se levantaba las faldas
y un marinero mordía los pechos de una vieja.
La sirena de un barco sonó en la lejanía
entre las aguas cubiertas por la niebla.
La madura tabernera contaba el dinero
tras la barra su perfumada piel de ébano,
sus pechos presos bajo el escaso vestido,
sus bellas piernas hechas para la caricia.
Allí la vida era como en todos los antros
que abundan en los puertos del mundo,
el pecado adueñado de cuerpos y almas,
depravación,placer,alcohol y lascivia.
Eladio Parreño Elías
27-28-Agosto 1992-20-Marzo-2011
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