Vital
Poeta veterano en el portal
Tengo un hermoso melocotonero, y esta primavera se cubrió de miles de flores.
¡Olía maravilloso! Era fácil soñar con tan buena cosecha. Pero una helada tardía congeló muchas de ellas, que no pudieron ser polinizadas.
Mis amigas las abejas acudieron presurosas al baile del néctar, e hicieron los honores de bailar con las generosas flores que se lucían para la ocasión.
La magia del baile culminaba al hacer el amor ante mis calladas niñas, que testigos fieles fueron del milagro de la polinización o mágica comunión de belleza y arte
Aún cuajaron bastantes para augurar su rico sabor. Pero un fuerte viento desparramó por el suelo muchos de los verdes frutos.
Los que quedaban en el árbol siguieron creciendo y engordando coloreándose al sol de mi atónita mirada que ansiaba algún día poder comerlos. Pero no contaba con los pájaros, que como yo tenían el mismo gusto y pretensión con tan ansiada fruta.
Picotearon a placer uno a uno, comiendo en bandada con autentica avaricia. Obligándome a fabricar un espantapájaros a mí semejanza, con camisa, pantalón, botas y sombrero de paja.
Colgué cintas de colores,espejos y hasta una red que le cubría al completo. Jejeje. Más que un árbol parecía un florero en la distancia
Estaba más tranquilo deleitándome al sentir los que ya auguraban un exquisito olor. Pero ese suculento aroma atrajo por igual a la mosca de la fruta, que no conoce el miedo, y sin dudar picó también a placer propio.
Mucha de la fruta que yo soñaba, ahora estaba en la barriga de mis avarientos socios. Pero, aunque parezca mentira,pude probarlos y repartir con mis amigos y familia.
¡Ah, estaban deliciosos! Al menos lo suficiente para soñar con ellos la próxima primavera
MORALEJA
Quizás la felicidad se consiga al compartir, pues no es la cantidad lo que alimenta si no la calidad, que es lo que agrada al paladar al fin de cuentas
Porque si por evitar el robo, los enmascaramos en venenos,
nosotros mismos pereceremos
¡Olía maravilloso! Era fácil soñar con tan buena cosecha. Pero una helada tardía congeló muchas de ellas, que no pudieron ser polinizadas.
Mis amigas las abejas acudieron presurosas al baile del néctar, e hicieron los honores de bailar con las generosas flores que se lucían para la ocasión.
La magia del baile culminaba al hacer el amor ante mis calladas niñas, que testigos fieles fueron del milagro de la polinización o mágica comunión de belleza y arte
Aún cuajaron bastantes para augurar su rico sabor. Pero un fuerte viento desparramó por el suelo muchos de los verdes frutos.
Los que quedaban en el árbol siguieron creciendo y engordando coloreándose al sol de mi atónita mirada que ansiaba algún día poder comerlos. Pero no contaba con los pájaros, que como yo tenían el mismo gusto y pretensión con tan ansiada fruta.
Picotearon a placer uno a uno, comiendo en bandada con autentica avaricia. Obligándome a fabricar un espantapájaros a mí semejanza, con camisa, pantalón, botas y sombrero de paja.
Colgué cintas de colores,espejos y hasta una red que le cubría al completo. Jejeje. Más que un árbol parecía un florero en la distancia
Estaba más tranquilo deleitándome al sentir los que ya auguraban un exquisito olor. Pero ese suculento aroma atrajo por igual a la mosca de la fruta, que no conoce el miedo, y sin dudar picó también a placer propio.
Mucha de la fruta que yo soñaba, ahora estaba en la barriga de mis avarientos socios. Pero, aunque parezca mentira,pude probarlos y repartir con mis amigos y familia.
¡Ah, estaban deliciosos! Al menos lo suficiente para soñar con ellos la próxima primavera
MORALEJA
Quizás la felicidad se consiga al compartir, pues no es la cantidad lo que alimenta si no la calidad, que es lo que agrada al paladar al fin de cuentas
Porque si por evitar el robo, los enmascaramos en venenos,
nosotros mismos pereceremos
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