Córdoba de fuegos

cipres1957

Poeta veterano en el portal
Córdoba era una llama,
un clamor encendido
con antorchas y pancartas.
Un ulular de sirenas confundía la noche,
sus transeúntes amanecidos
sucumbían bajo lloviznas de hollín
que sangraban los rascacielos incendiados.

/Esa noche el viento barrió las huellas/

Desorientados faros escaneaban las calles,
los perros de fuego saboreaban un festín
mientras dos escobillas, sacudían el polvo de los ojos.

Y vos y yo, lamíamos las manos.

Los tornillos de un reloj desajustado
tañían las horas bajo una campana de silencios:
no pudimos decirnos adiós
y los ojos brillaron como vidrios en los rostros;
había tanta intemperie en los adoquines
que los pasos se enfriaron.
Luego explotó la luna
aplastando las cabezas de los amantes,
la ciudad ardió en Sodoma y Gomorra.

Cargó de azufre el aire,
los tímpanos de los edificios
abrieron los oídos de sus ventanas;
cayeron boca abajo
los últimos besos de lava.

Y nosotros, lamíamos las manos,
del último escalón al infierno.
 
Última edición:
Córdoba era una llama,
un clamor encendido
con antorchas y pancartas.
Un ulular de sirenas confundía la noche.
Sus transeúntes amanecidos,
sucumbían bajo lloviznas de hollín
que sangraban los rascacielos incendiados.
Esa noche barrió el viento las huellas.
Desorientados faros escaneaban las calles;
los perros de fuego saboreaban un festín
mientras dos escobillas sacudían el polvo de los ojos.

Y vos y yo, lamíamos las manos.

Los tornillos de un reloj desajustado
tañían las horas bajo una campana de silencios:
no pudimos decirnos adiós
y los ojos brillaron como vidrios en los rostros.
Había tanta intemperie en los adoquines
que los pasos se enfriaron.
Luego explotó la luna,
aplastando las cabezas de los amantes
y la ciudad ardió en Sodoma y Gomorra.

Cargó de azufre el aire;
los tímpanos de los edificios
abrieron los oídos de sus ventanas;
cayeron boca abajo
los últimos besos de lava.

Y nosotros; lamíamos las manos,
del último escalón al infierno.

Siempre admirable, Daniel. Admiro la audacia de tus imágenes. Un placer, amigo.
Un abrazo desde mi bahía.
 
Me adentraste al fabuloso surrealismo con tropos que se mueven y dan cuerpo a su antojo
en tu genial forma de plasmar el sentir.

No en vano, este es mi Dani, el que graba pasajes donde pocos logran extrapolar la alquimia poética.

Te abrazo.
 
Bellísimas imágenes para una ciudad que destila fuego, amigo Ciprés.
Me trae muchos recuerdos Córdoba y especialmente las Sierras. Has logrado, gran poeta, que sucumbiera por instantes en la lectura de tus versos.
El cierre del poema es magnífico!
Abrazos.
 
Una ciudad en llamas, una ambientación quizás poco favorable para los amantes.
grandes imágenes, excelente poema mi amigo.
Saludos!
 
Córdoba era una llama,
un clamor encendido
con antorchas y pancartas.
Un ulular de sirenas confundía la noche,
sus transeúntes amanecidos,
sucumbían bajo lloviznas de hollín
que sangraban los rascacielos incendiados.
Esa noche el viento barrió las huellas.
Desorientados faros escaneaban las calles;
los perros de fuego saboreaban un festín
mientras dos escobillas sacudían el polvo de los ojos.

Y vos y yo, lamíamos las manos.

Los tornillos de un reloj desajustado
tañían las horas bajo una campana de silencios:
no pudimos decirnos adiós
y los ojos brillaron como vidrios en los rostros;
había tanta intemperie en los adoquines
que los pasos se enfriaron.
Luego explotó la luna,
aplastando las cabezas de los amantes
y la ciudad ardió en Sodoma y Gomorra.

Cargó de azufre el aire;
los tímpanos de los edificios
abrieron los oídos de sus ventanas;
cayeron boca abajo
los últimos besos de lava.

Y nosotros, lamíamos las manos,
del último escalón al infierno.


Haces alusión a toda una catástrofe... La llegada de la noche y el festín de los amantes
y la luna en carrusel ardiendo entre las cenizas. El caos deviene como llamas del infierno.
¡Besos y mariposas a tu poema amigo!
 
Córdoba era una llama,
un clamor encendido
con antorchas y pancartas.
Un ulular de sirenas confundía la noche,
sus transeúntes amanecidos,
sucumbían bajo lloviznas de hollín
que sangraban los rascacielos incendiados.
Esa noche el viento barrió las huellas.
Desorientados faros escaneaban las calles;
los perros de fuego saboreaban un festín
mientras dos escobillas sacudían el polvo de los ojos.

Y vos y yo, lamíamos las manos.

Los tornillos de un reloj desajustado
tañían las horas bajo una campana de silencios:
no pudimos decirnos adiós
y los ojos brillaron como vidrios en los rostros;
había tanta intemperie en los adoquines
que los pasos se enfriaron.
Luego explotó la luna,
aplastando las cabezas de los amantes
y la ciudad ardió en Sodoma y Gomorra.

Cargó de azufre el aire;
los tímpanos de los edificios
abrieron los oídos de sus ventanas;
cayeron boca abajo
los últimos besos de lava.

Y nosotros, lamíamos las manos,
del último escalón al infierno.

Cipres
unas líneas hermosas de esa Córdoba de fuegos
en donde renuevas recuerdos de inviernos...
Encantada de leerte en esta entrega
Mi cariño y admiración junto a mis estrellas
Ana
 
Me llamó la atención ¡Cordoba!
Me quito el sombrero, grandes imagenes para mis ojos andaluces.
Un saludo, nos vemos por aquí.
 
Córdoba era una llama,
un clamor encendido
con antorchas y pancartas.
Un ulular de sirenas confundía la noche,
sus transeúntes amanecidos,
sucumbían bajo lloviznas de hollín
que sangraban los rascacielos incendiados.
Esa noche el viento barrió las huellas.
Desorientados faros escaneaban las calles;
los perros de fuego saboreaban un festín
mientras dos escobillas sacudían el polvo de los ojos.

Y vos y yo, lamíamos las manos.

Los tornillos de un reloj desajustado
tañían las horas bajo una campana de silencios:
no pudimos decirnos adiós
y los ojos brillaron como vidrios en los rostros;
había tanta intemperie en los adoquines
que los pasos se enfriaron.
Luego explotó la luna,
aplastando las cabezas de los amantes
y la ciudad ardió en Sodoma y Gomorra.

Cargó de azufre el aire;
los tímpanos de los edificios
abrieron los oídos de sus ventanas;
cayeron boca abajo
los últimos besos de lava.

Y nosotros, lamíamos las manos,
del último escalón al infierno.

No, no, no. Yo no tengo ya nada en la boca que se pueda ajustar a un poema de magnitud gladiatoria. Soy un cadáver y un adoquín más dentro de tu poema, lo presencio todo y callo. No puede ser de otra manera.
Van mis respetuosos saludos.
 
Me adentraste al fabuloso surrealismo con tropos que se mueven y dan cuerpo a su antojo
en tu genial forma de plasmar el sentir.

No en vano, este es mi Dani, el que graba pasajes donde pocos logran extrapolar la alquimia poética.

Te abrazo.

Abrazo tus palabras que son la furia de tu ternura, la que libera endorfinas donde la savia apenas es vida en polvo.

Sos el brindis necesario mi querida amiga. Buena vida para vos.
 
sera que te refieres al cordobazo..? como sea las imagenes me impactaron..el poema entero me impacto.gracias,daniel, por dejarnos leer tus bellas letras.
saludos y abrazos desde nuestro santiago.
sergio.
 
Se me ocurre que tu temática es en referencia a lo del Cordón Caulle, me corriges si me equivoco, pero como es tan reciente y ambos países, Argentina y Chile, sufrimos los estragos que significó respirar y respirar más cenizas cada vez. Me embarga la emoción al recordar aquello y siento, no sé qué siento pero fue dantesco y hay días en que todavía los vientos se revuelven y eso se percibe, aún dentro de la casa. Muy buenas metáforas que has utilizado para esa fenómeno natural que de pronto nos recuerda lo ínfimo que somos ante la gran Creación. Saludos cipres.



Verdaderamente fue dantesco lo del volcán, pero esta poesía habla de otro volcán, algo más humano, más caliente que también fue real.
Gracias mi querida amiga por estar. Te abrazo.
 
NotasMusicales_4.jpg

Estimado Ciprés

Maravilloso este poema que nos presentas.
Imposible detenerse un instante en su lectura,
pues las figuras que empleas en la descripción subjetiva
de ese paisaje otrora de sueños, hoy de fuego,
son realmente fantásticas.

Dejo mi complacencia total
por este inmenso trabajo poético,

Elhi
 
NotasMusicales_4.jpg

Estimado Ciprés

Maravilloso este poema que nos presentas.
Imposible detenerse un instante en su lectura,
pues las figuras que empleas en la descripción subjetiva
de ese paisaje otrora de sueños, hoy de fuego,
son realmente fantásticas.

Dejo mi complacencia total
por este inmenso trabajo poético,

Elhi



Muchas gracias poeta, una gran lectura la tuya. Te saludo.
 
sera que te refieres al cordobazo..? como sea las imagenes me impactaron..el poema entero me impacto.gracias,daniel, por dejarnos leer tus bellas letras.
saludos y abrazos desde nuestro santiago.
sergio.

Sergio, poeta amigo; este fue una especie de "cordobazo" sentimental, incorrecto por su transcurso, doloroso por su final. Pero valió la pena tanto fuego. Un abrazo cálido hasta nuestro Santiago querido.
 
Unas imágenes preciosas, con paseo de coche incluido. yo soy de Córdoba, de la de España, por eso elegí este poema. Un placer amigo Ciprés***********************
 

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