Tío Gordo (Al tío bailarín de Yayo Gonzalez)

ropittella

Poeta veterana en el Portal
Tío Gordo. La letra que le debía a YAYO.




Cuando se roben las sombras de la eternidad
tus pasos lentos,
que se arrastran por el brillo indecente
de los callejones viejos de adoquín,
se irán tras ellos mis silencios
escuchando los taquitos de tus tangos.
Tío Gordo, que me diste el eco intuitivo
del taconeo feliz.
Tu agudo peso afirma la gloria
de la música que mamó mi historia.
Mis manos sobre el plaqué,
mi voz plagada de tu memoria,
escriben notas emocionadas de f'ábula.
Repiqueteos de milongas,
mujeres todas tuyas,
prisioneras amarradas
al arrabal de las madrugadas
que bailando amabas,
sin desfallecer.
Siempre el traje negro, incansable,
arrugado bandoneón sobre tu piel.
Ese pucho aferrado silbando con tus labios
el humo de la noche que te veía florecer.
Lucecitas de añejos faroles
reflejan en tus ojos el amor que no quiero olvidar,
Tío Gordo, nunca serás ayer,
ni lejano animador que se recuerda al pasar.
Si te acompañan girando las flores
del Caminito amigo que entonaba Gardel.
Y los acordes trabados de un Taquito Militar,
partiéndote el corazón te hacen cosquillas en los pies.
Tío Gordo trashumante, alegre intransigente,
transeúnte indomable de las calles de la ciudad,
con vos baila, inocente el Cambalache, sin soledad.
 
Última edición:
Tío Gordo. La letra que le debía a YAYO.




Cuando se roben la sombra de la eternidad
tus pasos lentos,
que se arrastran por el brillo indecente
de los callejones viejos de adoquín,
se irán tras ellos mis silencios
escuchando los taquitos de tus tangos.
Tío Gordo que me diste el eco intuitivo
del taconeo feliz.
Tu agudo peso afirma la gloria
de la música que mamó mi historia.
Mis manos sobre el plaqué,
mi voz plagada de tu memoria,
escriben notas emocionadas de f'ábula.
Repiqueteos de milongas,
mujeres todas tuyas,
prisioneras amarradas
al arrabal de las madrugadas
que bailando amabas,
sin desfallecer.
Siempre el traje negro, incansable,
arrugado bandoneón sobre tu piel.
Ese pucho aferrado, silbando con tus labios
el humo de la noche que te veía florecer.
Lucecitas de añejos faroles
reflejan en tus ojos el amor que no quiero olvidar,
Tío Gordo nunca serás ayer,
ni lejano animador que se recuerda al pasar.
Si te acompañan girando las flores
del Caminito amigo que entonaba Gardel.
Y los acordes trabados de un Taquito Militar,
partiéndote el corazón te hacen cosquillas en los pies.
Tío Gordo trashumante, alegre intransigente,
transeunte indomable de las calles de la ciudad,
con vos baila inocente el Cambalache sin soledad.
mi bella y dulce amiga!! un saludo para el tio gordo, y un beso para ti, ok?
 
ropi bravooooooooooooooooooooooooooo que belleza de tango plasmas hoy, emocionantes letras poeta, de tu patria querida y compartes humilde con nosotros te felicito .
Todas las estrellas del portal... Recibe mi abrazo cariÑoso con calor sureÑo
naty
 
Esta dedicatoria es preciosa al tío Gordo. La inspiración fluye cuando es tiempo y ahora era tu tiempo.
Me emocioné al leer tus versos, de tu cariño por el tío, por los tangos que bien conozco y que me fascinan
con la diferencia que él vivió los tangos de verdad, no como hoy que son más trabajados, eso es bueno pero es importante como los bailó él, animó y cantó, debe haber sido bien guapo, entonces, si las chicas se agarraban de su solapa y no lo soltaban, imagino que todavía puede, no con la misma energía de antes
pero hay distintas formas de bailar, dependiendo de las facilidades físicas. Bien por tu tío.
Con tu permiso, para alegrar tu Poesía, que nunca la pena se interponga, aunque sea mentira, alguna vez viene pero que tarde mucho para ti, buscaré "Taquito Militar".





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¡GRACIAS MARGARITA! ¡Qué dedicación le das a cada respuesta! Por eso temereces una aclaración. El Tío Gordo no es mi tío. Fue el tío de un amigo músico, Yayo González, quien en el año 2002 grabó con el trío que integraba un CD de tangos y entre ellos uno llamado Tío Gordo de su autoría, en homenaje a su tío. Sólo música. Me contó la historia y me pidió que escribiera algo. Parece mentira pero volviendo a escuchar el CD ahora, recién me nacen estas palabras que publiqué... Tratando de recordar la escencia de la historia, pero sobre todo la emoción y la calidad artística de mi amigo Yayo, un jovencito muy, pero muy talentoso. Como aclaro en el título del poema, se lo debía. Te dejo mis abrabesos.
 
Última edición:
Tío Gordo. La letra que le debía a YAYO.




Cuando se roben la sombra de la eternidad
tus pasos lentos,
que se arrastran por el brillo indecente
de los callejones viejos de adoquín,
se irán tras ellos mis silencios
escuchando los taquitos de tus tangos.
Tío Gordo que me diste el eco intuitivo
del taconeo feliz.
Tu agudo peso afirma la gloria
de la música que mamó mi historia.
Mis manos sobre el plaqué,
mi voz plagada de tu memoria,
escriben notas emocionadas de f'ábula.
Repiqueteos de milongas,
mujeres todas tuyas,
prisioneras amarradas
al arrabal de las madrugadas
que bailando amabas,
sin desfallecer.
Siempre el traje negro, incansable,
arrugado bandoneón sobre tu piel.
Ese pucho aferrado, silbando con tus labios
el humo de la noche que te veía florecer.
Lucecitas de añejos faroles
reflejan en tus ojos el amor que no quiero olvidar,
Tío Gordo nunca serás ayer,
ni lejano animador que se recuerda al pasar.
Si te acompañan girando las flores
del Caminito amigo que entonaba Gardel.
Y los acordes trabados de un Taquito Militar,
partiéndote el corazón te hacen cosquillas en los pies.
Tío Gordo trashumante, alegre intransigente,
transeunte indomable de las calles de la ciudad,
con vos baila inocente el Cambalache sin soledad.
Porque me habré perdido de esta obra tuya


Saludos mi bella ropi
 

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