Un paseo por el parque

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
Ayer fui al parque al atardecer y un pajarillo, con vuelo desorientado, vino a posarse en mi hombro y se durmió.
Le hablé; si hubiese comprendido mis palabras. Si yo hubiera sido capaz de entender su silencio.
No se me ocurrió otra cosa que lanzarlo hacia el árbol más grande del bosque; quise salvarlo… y se estampó contra el más duro de los ramajes, nada hizo por volar.
Mirando su frágil cuerpo, inmóvil sobre la tierra, pensé que tal vez estaba cansado de haber cantado ya a muchas primaveras, que creyó que mi hombro era un otoño y que, al recostarse en mi hombro, se disponía a morir para el invierno.
Entonces recordé algo que había leído: que los pájaros no esperan un mañana; cuando tienen hambre comen y dejan comer, y duermen y comen, y dejan comer; su presente es su futuro. Recordé que aunque sean desconfiados no tienen miedo, sólo huyen ante los peligros, y es difícil atraparlos cuando ellos no se quieren dejar prender.
Nacen, viven, mueren, no se preguntan por qué y cuando llega su hora descansan.
Y yo que siempre había querido volar me conformé, por un instante, con ser un simple pajarillo.
 
En cada canto y en cada silencio nos recuerdan que cada día trae su propio afán en un presente continuo. Un placer leerte poeta, un abrazo hasta tu orilla
 
Es una buena reflexión Alonso !!
El futuro,(ese mañana inexistente para los pájaros) ni siquiera el más inmediato es predecible, el que las cosas sucedan con regularidad cada día, no significa que vayan a ocurrir siempre.
Hay que vivir el presente que no deja de transcurrir y atrapar las respuestas.
Un abrazo enorme poeta-filósofo
filósofo-poeta
 
Última edición:
Es una buena reflexión Alonso !!
El futuro,(ese mañana inexistente para los pájaros) ni siquiera el más inmediato es predecible, el que las cosas sucedan con regularidad cada día, no significa que vallan a ocurrir siempre.
Hay que vivir el presente que no deja de transcurrir y atrapar las respuestas.
Un abrazo enorme poeta-filósofo
filósofo-poeta
Aquí estamos inmersos en este pasado reciente, en este presente fugaz y en este futuro inmediato, porque aún no sabemos hacer como los pájaros.
Un besote Valentina.
 
Ayer fui al parque al atardecer y un pajarillo, con vuelo desorientado, vino a posarse en mi hombro y se durmió.



Le hablé; si hubiese comprendido mis palabras. Si yo hubiera sido capaz de entender su silencio.



No se me ocurrió otra cosa que lanzarlo hacia el árbol más grande del bosque; quise salvarlo… y se estampó contra el más duro de los ramajes, nada hizo por volar.



Mirando su frágil cuerpo, inmóvil sobre la tierra, pensé que tal vez estaba cansado de haber cantado ya a muchas primaveras, que creyó que mi hombro era un otoño y que, al recostarse en mi hombro, se disponía a morir para el invierno.



Entonces recordé algo que había leído: que los pájaros no esperan un mañana; cuando tienen hambre comen y dejan comer, y duermen y comen, y dejan comer; su presente es su futuro. Recordé que aunque sean desconfiados no tienen miedo, sólo huyen ante los peligros, y es difícil atraparlos cuando ellos no se quieren dejar prender.



Nacen, viven, mueren, no se preguntan por qué y cuando llega su hora descansan.


Y yo que siempre había querido volar me conformé, por un instante, con ser un simple pajarillo.


Alonso me has emocionado con estas letras. Mi mente se trasladó a ese parque y vi la imagen del pequeño pajarito.

Quizá había llegado su hora y no quiso o no pudo remontar vuelo.

El otro día vi una abejita que intentaba volar y sólo giraba y giraba.

Salí, la recogí y la puse entre las plantas. No sé qué habrá sido de ella,

como el pajarito quizá era su hora.

¡Besos, mariposas y estrellas por estas emotivas letras querido amigo poeta!
 
Alonso me has emocionado con estas letras. Mi mente se trasladó a ese parque y vi la imagen del pequeño pajarito.

Quizá había llegado su hora y no quiso o no pudo remontar vuelo.

El otro día vi una abejita que intentaba volar y sólo giraba y giraba.

Salí, la recogí y la puse entre las plantas. No sé qué habrá sido de ella,

como el pajarito quizá era su hora.

¡Besos, mariposas y estrellas por estas emotivas letras querido amigo poeta!
[FONT=&quot]Agradezco a los astros esta conexión. Es lo mejor de la poesía, o de la narrativa en este caso; acertar a escribir algo que transmita y tener la suerte de que llegue el mensaje a un buen receptor, sin distorsiones.
[FONT=&quot]Tu abejita, sintiéndolo mucho, corrió la misma suerte que el pajarillo, sólo que ella aún no lo sabía; tenemos colmenas cerca y en ocasiones he observado ese mismo comportamiento.
[FONT=&quot]Un beso Matilde.
 
Alonso me has emocionado con estas letras. Mi mente se trasladó a ese parque y vi la imagen del pequeño pajarito.

Quizá había llegado su hora y no quiso o no pudo remontar vuelo.

El otro día vi una abejita que intentaba volar y sólo giraba y giraba.

Salí, la recogí y la puse entre las plantas. No sé qué habrá sido de ella,

como el pajarito quizá era su hora.

¡Besos, mariposas y estrellas por estas emotivas letras querido amigo poeta!
[FONT=&quot]Agradezco a los astros esta conexión. Es lo mejor de la poesía, o de la narrativa en este caso; acertar a escribir algo que transmita y tener la suerte de que llegue el mensaje a un buen receptor, sin distorsiones.
[FONT=&quot]Tu abejita, sintiéndolo mucho, corrió la misma suerte que el pajarillo, sólo que ella aún no lo sabía; tenemos colmenas cerca y en ocasiones he observado ese mismo comportamiento.
[FONT=&quot]Un beso Matilde.
 
Alonso me has emocionado con estas letras. Mi mente se trasladó a ese parque y vi la imagen del pequeño pajarito.

Quizá había llegado su hora y no quiso o no pudo remontar vuelo.

El otro día vi una abejita que intentaba volar y sólo giraba y giraba.

Salí, la recogí y la puse entre las plantas. No sé qué habrá sido de ella,

como el pajarito quizá era su hora.

¡Besos, mariposas y estrellas por estas emotivas letras querido amigo poeta!
[FONT=&quot]Agradezco a los astros esta conexión. Es lo mejor de la poesía, o de la narrativa en este caso; acertar a escribir algo que transmita y tener la suerte de que llegue el mensaje a un buen receptor, sin distorsiones.
[FONT=&quot]Tu abejita, sintiéndolo mucho, corrió la misma suerte que el pajarillo, sólo que ella aún no lo sabía; tenemos colmenas cerca y en ocasiones he observado ese mismo comportamiento.
[FONT=&quot]Un beso Matilde.
 
Alonso me has emocionado con estas letras. Mi mente se trasladó a ese parque y vi la imagen del pequeño pajarito.

Quizá había llegado su hora y no quiso o no pudo remontar vuelo.

El otro día vi una abejita que intentaba volar y sólo giraba y giraba.

Salí, la recogí y la puse entre las plantas. No sé qué habrá sido de ella,

como el pajarito quizá era su hora.

¡Besos, mariposas y estrellas por estas emotivas letras querido amigo poeta!
[FONT=&quot]Agradezco a los astros esta conexión. Es lo mejor de la poesía, o de la narrativa en este caso; acertar a escribir algo que transmita y tener la suerte de que llegue el mensaje a un buen receptor, sin distorsiones.
[FONT=&quot]Tu abejita, sintiéndolo mucho, corrió la misma suerte que el pajarillo, sólo que ella aún no lo sabía; tenemos colmenas cerca y en ocasiones he observado ese mismo comportamiento.
[FONT=&quot]Un beso Matilde.
 
Ayer fui al parque al atardecer y un pajarillo, con vuelo desorientado, vino a posarse en mi hombro y se durmió.


Le hablé; si hubiese comprendido mis palabras. Si yo hubiera sido capaz de entender su silencio.


No se me ocurrió otra cosa que lanzarlo hacia el árbol más grande del bosque; quise salvarlo… y se estampó contra el más duro de los ramajes, nada hizo por volar.


Mirando su frágil cuerpo, inmóvil sobre la tierra, pensé que tal vez estaba cansado de haber cantado ya a muchas primaveras, que creyó que mi hombro era un otoño y que, al recostarse en mi hombro, se disponía a morir para el invierno.


Entonces recordé algo que había leído: que los pájaros no esperan un mañana; cuando tienen hambre comen y dejan comer, y duermen y comen, y dejan comer; su presente es su futuro. Recordé que aunque sean desconfiados no tienen miedo, sólo huyen ante los peligros, y es difícil atraparlos cuando ellos no se quieren dejar prender.


Nacen, viven, mueren, no se preguntan por qué y cuando llega su hora descansan.


Y yo que siempre había querido volar me conformé, por un instante, con ser un simple pajarillo.

buena reflexión has hecho Alonso sobre los los pájaros, yo tengo canarios y cuando me ven empiezan a cantar, brindándome su cante, y cuando les pongo agua en un pequeño estanque se echan encima, haber cual de ellos es el primero en meterse, es una gozada verlos, me ha gustado tu historia, abrazos y estrellas, Ricardo
 
buena reflexión has hecho Alonso sobre los los pájaros, yo tengo canarios y cuando me ven empiezan a cantar, brindándome su cante, y cuando les pongo agua en un pequeño estanque se echan encima, haber cual de ellos es el primero en meterse, es una gozada verlos, me ha gustado tu historia, abrazos y estrellas, Ricardo
Hola, Ricardo, muy agradecido por tu presencia y comentario. A mí también me encantan los pajarillos, bueno, en general todos los animales, en su medio. Pero entiendo que al igual que yo tengo mis perros y mis gatos, otros puedan tener los suyos. Este relato nació en el pirinéo navarro, durante unas vacaciones, en una carretera comarcal en la que vimos que el tráfico se había colapsado, bajamos del coche y nos acercamos a ver qué era lo que había ocurrido, y descubrimos que había un enorme buitre caminando torpe por la estrecha calzada con un montón de turistas haciendo fotos a distancia. Yo me acerqué, desoyendo las advertencias, sin cámara, y el buitre caminó hacia mí. Me quedé inmóvil, y cuando lo tuve al lado toqué sus plumas, sus lomo... y me emocioné. A la vuelta preguntamos en el pueblo sobre el comportamiento de ese buitre, y nos explicaron que los buitres cuando están demasiado viejos o débiles se posan en cualquier lugar y ya no pueden reemprender el vuelo...
Creo que me he excedido un poco en la respuesta rápida, pero ya está.
Un abrazo, Ricardo, y mucha felicidad.
 
Dos cosas,
felicitarte por tu trabajo,otra de tus obras que dejan su eco en el pensamiento a modo de reflexión,

...y dos....

a ver si afinamos la puntería,¡eh?............la nº 2 es broma!!!!

Disfruté la lectura,
un beso grande.
 
Dos cosas,
felicitarte por tu trabajo,otra de tus obras que dejan su eco en el pensamiento a modo de reflexión,

...y dos....

a ver si afinamos la puntería,¡eh?............la nº 2 es broma!!!!

Disfruté la lectura,
un beso grande.
[FONT=&quot]¿Ves? Eso es lo que me encanta de tus comentarios… ese contrapunto que nunca se debe perder y que siempre te agradeceré.
[FONT=&quot]… cómprate algo en el rastro el domingo, que yo te lo pago… es broma, es broma, que estamos en crisis, no me acordaba.
[FONT=&quot]“Muchismas” gracias por ser tú y un beso.
 
Tan hermoso como emotivo, aquí en este relato hasta tu alma ha volado y la ha atrapado la inspiración para quedar plasmada en tan exuberante belleza, tus ojos miran más adentro y mucho más. Bella obra, un gran abrazo y besos poeta.
 
Tan hermoso como emotivo, aquí en este relato hasta tu alma ha volado y la ha atrapado la inspiración para quedar plasmada en tan exuberante belleza, tus ojos miran más adentro y mucho más. Bella obra, un gran abrazo y besos poeta.

Estos paseos nuestros siempre dejan algún pensamiento que transcribir... muchas gracias por acompañarme y por ser partícipe de estas miradas.
Besos y el abrazo kilómetrico que te mereces.
 
Quizás amigo estimado es que hay pajarillos
que todavía siguen buscando la compañía de los hombres
confiando en su bondad aunque solo sea
para poder descansar un poco de su fatigado volar
de bosque a bosque. Un abrazo,
tu micro es admirable. Te dejo reputación.
 
Quizás amigo estimado es que hay pajarillos
que todavía siguen buscando la compañía de los hombres
confiando en su bondad aunque solo sea
para poder descansar un poco de su fatigado volar
de bosque a bosque. Un abrazo,
tu micro es admirable. Te dejo reputación.

De bosque a bosque, un abrazo Eladio... que aquí seguimos confiando en la naturaleza, y un poquito en los humanos.
Feliz semana... y yo que me entere.
 

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