Lo Mejor Para Ti (2009)

Gaita

Poeta recién llegado
Te recuerdo en blanco y negro, como un diario gastado.
Inquieto, camino sobre la multitud y el asfalto; calor en Buenos Aires.
Pensar en tu mirada me devuelve un dardo de filo y horror,
memorias de un infierno que supe soportar,
salté la barrera de Lucifer y todas sus rosas con espinas.

Nunca la vida me dio tanto como aquella mañana de 1997.
Pequeña querible, amor insospechado;
Mudo ante el encantamiento, fui presa en un mar bravío,
un mar donde los tiburones oscilaban entre crepúsculo y crepúsculo.

Te recuerdo en blanco y negro, como un cuadro de papel glasé.
Eres mi pasado, mi traje viejo, mi amor que no vuelve,
eso que no quiero volver a querer.

Eres la misa de diciembre, las campanadas en la noche, las gaviotas que emigran
y todo rock and roll que ya no es rock and roll.

Nunca supe de tus labios mas cuánto de tu mirada de doncella despechada.
No alcanza un perdón ni cuatro mil versos: eres memoria nula y cerrado corazón
porque más no sé qué hacer;

así, se me fue la vida que nunca se me fue, alguna vez.

Mataría por dejar mis huellas en la arena fría,
olvidar tu voz,
cegar para siempre tu mirada en mis ojos,
sacarte de mi sentimiento,
porque,
si bien no te amo, te odio con todo el amor del mundo,
aún, con el corazón hecho un caracol, con la memoria hecha una heladera.

Será que serás el fin de mis tiempos taciturnos, el final de la era endemoniada,
querida,
serás todo y nada, el bien y el mal, la memoria y el olvido, el caracol y las bocinas.

Lo mejor para ti, que has crecido con mi silencio cercano, con mi ruido bien lejos.
Buena suerte doncella. Hasta la eternidad… Te herí; ¡mátame, hasta que vuelva el sol!


 
Última edición:
Es un poema atemporal, traspasa el tiempo y el sentimiento. Es un verso a verso personal, como un laberinto sin salida. Mas yo no tengo odio Papajumed. Es un historia de mi vida. Es intrínseca. Entiendo que usted puede sentirse estafado por mi poema, porque no hay salida en el laberinto de las letras que plasmé. Tal vez sea un poema - rosario, un verso a verso que quizá sólo yo me lo entienda.

Le mando un abrazo en la distancia de Argentina a Estados Unidos.
No contengo en mí el odio, la envidia ni la vanidad.
 
Jorge!

Me encanta tu hermano país. Viva Perú y tus 17 años con los que estás comenzando el hermoso sendero de la poesía. Magia para vos, un abrazo para vos, y un pedido de amistad para vos, Jorge :)

TE AGRADEZCO DE CORAZÓN TU OPINIÓN :)
 
Nancy,

estuve visitando y dejándote mis comentarios - felicitaciones en tu página web, donde exponés hermosos versos. Es todo un gusto de mi parte que una poeta como vos, pues, me comente un poemita mío. Vivo diciendo que llevo escritos 4500 poemas y que los versos son mi forma de vivir, así como vivo diciendo que soy un aprendiz de poeta, y de poetisas como vos es grato aprender y rendir tributo.
Te mando un beso Nancy, amiga :)
 
Última edición:
Te recuerdo en blanco y negro, como un diario gastado.
Inquieto, camino sobre la multitud y el asfalto; calor en Buenos Aires.
Pensar en tu mirada me devuelve un dardo de filo y horror,
memorias de un infierno que supe soportar,
salté la barrera de Lucifer y todas sus rosas con espinas.

Nunca la vida me dio tanto como aquella mañana de 1997.
Pequeña querible, amor insospechado;
Mudo ante el encantamiento, fui presa en un mar bravío,
un mar donde los tiburones oscilaban entre crepúsculo y crepúsculo.

Te recuerdo en blanco y negro, como un cuadro de papel glasé.
Eres mi pasado, mi traje viejo, mi amor que no vuelve,
eso que no quiero volver a querer.

Eres la misa de diciembre, las campanadas en la noche, las gaviotas que emigran
y todo rock and roll que ya no es rock and roll.

Nunca supe de tus labios mas cuánto de tu mirada de doncella despechada.
No alcanza un perdón ni cuatro mil versos: eres memoria nula y cerrado corazón
porque más no sé qué hacer;

así, se me fue la vida que nunca se me fue, alguna vez.

Mataría por dejar mis huellas en la arena fría,
olvidar tu voz,
cegar para siempre tu mirada en mis ojos,
sacarte de mi sentimiento,
porque,
si bien no te amo, te odio con todo el amor del mundo,
aún, con el corazón hecho un caracol, con la memoria hecha una heladera.

Será que serás el fin de mis tiempos taciturnos, el final de la era endemoniada,
querida,
serás todo y nada, el bien y el mal, la memoria y el olvido, el caracol y las bocinas.

Lo mejor para ti, que has crecido con mi silencio cercano, con mi ruido bien lejos.
Buena suerte doncella. Hasta la eternidad… Te herí; ¡mátame, hasta que vuelva el sol!








el amor profundo suele dejar huella, aunque no queramos, el tiempo suaviza los dolores pero no se olvida, ha sido un placer leerlo, me ha gustado tu escrito, un abrazo y estrellas, Ricardo.
 
Te recuerdo en blanco y negro, como un diario gastado.
Inquieto, camino sobre la multitud y el asfalto; calor en Buenos Aires.
Pensar en tu mirada me devuelve un dardo de filo y horror,
memorias de un infierno que supe soportar,
salté la barrera de Lucifer y todas sus rosas con espinas.

Nunca la vida me dio tanto como aquella mañana de 1997.
Pequeña querible, amor insospechado;
Mudo ante el encantamiento, fui presa en un mar bravío,
un mar donde los tiburones oscilaban entre crepúsculo y crepúsculo.

Te recuerdo en blanco y negro, como un cuadro de papel glasé.
Eres mi pasado, mi traje viejo, mi amor que no vuelve,
eso que no quiero volver a querer.

Eres la misa de diciembre, las campanadas en la noche, las gaviotas que emigran
y todo rock and roll que ya no es rock and roll.

Nunca supe de tus labios mas cuánto de tu mirada de doncella despechada.
No alcanza un perdón ni cuatro mil versos: eres memoria nula y cerrado corazón
porque más no sé qué hacer;

así, se me fue la vida que nunca se me fue, alguna vez.

Mataría por dejar mis huellas en la arena fría,
olvidar tu voz,
cegar para siempre tu mirada en mis ojos,
sacarte de mi sentimiento,
porque,
si bien no te amo, te odio con todo el amor del mundo,
aún, con el corazón hecho un caracol, con la memoria hecha una heladera.

Será que serás el fin de mis tiempos taciturnos, el final de la era endemoniada,
querida,
serás todo y nada, el bien y el mal, la memoria y el olvido, el caracol y las bocinas.

Lo mejor para ti, que has crecido con mi silencio cercano, con mi ruido bien lejos.
Buena suerte doncella. Hasta la eternidad… Te herí; ¡mátame, hasta que vuelva el sol!


SEguir vertiendo el amor para desear que la felicidade
se instale en ese amor roto y alimentado entre dudas.
felicidades bellissimo. luzyabsenta
 

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