nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sus lanzas de plata caen en tierra
cual palomas abatidas
quebrantando el color de las rosas,
almas que gotean pureza
desvistiendo antiguos dolores,
balancean su agonía
en las secretas manos de lo eterno.
Aquellos que se fueron llenando
de esencias el cuenco del alma,
aves de nieve y viento
llamadas al silencio,
pasajeros desnudos en las
costuras de lo etéreo,
palpitando entre las redes de lo infinito.
Jazmines ligeros retornando a su estambre,
como blancas banderas besando la victoria,
aquellos que liberando sus yugos
despojan su esqueleto,
adentran su alma, ya libre,
en la espumosa boca del firmamento.
NUNA.
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