legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Era un hombre cobarde, que aspiraba
de una dama feliz correspondencia;
y tan solo de espaldas la miraba
con pasmosa y bendita reticencia.
El temía con ella estar a solas
para hablar de sus tardos desamores;
y agotando en las rosas sus corolas,
traducía en torpeza sus temores.
Cuando lejos por fin la divisaba,
era un preso infeliz de una burbuja;
y a sonrojas fisgonas la miraba,
por el ojo del culo de una aguja.
Iba en pos de sus pasos por doquiera
conservando prudente la distancia;
y en el polvo abatido de la acera,
dibujaba sus pasos con prestancia.
Ella a ratos miraba de reojo
con el sexto sentido de una bruja;
y el medroso felón guiñaba el ojo,
por el ojo del culo de una aguja.
de una dama feliz correspondencia;
y tan solo de espaldas la miraba
con pasmosa y bendita reticencia.
El temía con ella estar a solas
para hablar de sus tardos desamores;
y agotando en las rosas sus corolas,
traducía en torpeza sus temores.
Cuando lejos por fin la divisaba,
era un preso infeliz de una burbuja;
y a sonrojas fisgonas la miraba,
por el ojo del culo de una aguja.
Iba en pos de sus pasos por doquiera
conservando prudente la distancia;
y en el polvo abatido de la acera,
dibujaba sus pasos con prestancia.
Ella a ratos miraba de reojo
con el sexto sentido de una bruja;
y el medroso felón guiñaba el ojo,
por el ojo del culo de una aguja.
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