El Ojo de la Aguja

legendario

Poeta que considera el portal su segunda casa
Era un hombre cobarde, que aspiraba
de una dama feliz correspondencia;
y tan solo de espaldas la miraba
con pasmosa y bendita reticencia.

El temía con ella estar a solas
para hablar de sus tardos desamores;
y agotando en las rosas sus corolas,
traducía en torpeza sus temores.

Cuando lejos por fin la divisaba,
era un preso infeliz de una burbuja;
y a sonrojas fisgonas la miraba,
por el ojo del culo de una aguja.

Iba en pos de sus pasos por doquiera
conservando prudente la distancia;
y en el polvo abatido de la acera,
dibujaba sus pasos con prestancia.

Ella a ratos miraba de reojo
con el sexto sentido de una bruja;
y el medroso felón guiñaba el ojo,
por el ojo del culo de una aguja.
 
Última edición:
Legendario.
Un poema muy hermoso, de excelentes imágenes y perfecto contenido.
"El ojo de la aguja", un gran título.
Mis saludos.

Joel

Era un hombre cobarde que aspiraba
de una dama feliz correspondencia;
y tan solo a espaldas la miraba
con pasmosa y bendita reticencia.

El temía con ella estar a solas
para hablar de sus tardos desamores;
y agotando en las rosas sus corolas,
traducía en torpeza sus temores.

Cuando lejos por fin la divisaba,
era un preso infeliz de una burbuja;
y a sonrojas fisgonas la miraba,
por el ojo del culo de una aguja.

Iba en pos de sus pasos por doquiera
conservando prudente la distancia;
y en el polvo abatido de la acera,
dibujaba sus pasos con prestancia.

Ella a ratos miraba de reojo
con el sexto sentido de una bruja;
y el medroso felón guiñaba el ojo,
por el ojo del culo de una aguja.
 
Un buen uso encontraste para, en serventesios, darnos la imagen de ese hombre vencido por la timidez...:::banana:::

Englobo.gif
 
Era un hombre cobarde, que aspiraba
de una dama feliz correspondencia;
y tan solo a espaldas la miraba
con pasmosa y bendita reticencia.

El temía con ella estar a solas
para hablar de sus tardos desamores;
y agotando en las rosas sus corolas,
traducía en torpeza sus temores.

Cuando lejos por fin la divisaba,
era un preso infeliz de una burbuja;
y a sonrojas fisgonas la miraba,
por el ojo del culo de una aguja.

Iba en pos de sus pasos por doquiera
conservando prudente la distancia;
y en el polvo abatido de la acera,
dibujaba sus pasos con prestancia.

Ella a ratos miraba de reojo
con el sexto sentido de una bruja;
y el medroso felón guiñaba el ojo,
por el ojo del culo de una aguja.




Que entretenido ha estado de leer,
es un hermoso poema, desde luego,
elegantes versos, a pesar del sentimiento expresado por el protagonista.
Un placer haber pasado, un beso.
 
Excelente el toque irónico y jocoso de este poema lleno de arte poético y musicalidad. Un cordial saludo
 
Era un hombre cobarde, que aspiraba
de una dama feliz correspondencia;
y tan so
lo a espaldas la miraba (10 síl.)
con pasmosa y bendita reticencia.

El temía con ella estar a solas
para hablar de sus tardos desamores;
y agotando en las rosas sus corolas,
traducía en torpeza sus temores.

Cuando lejos por fin la divisaba,
era un preso infeliz de una burbuja;
y a sonrojas fisgonas la miraba,
por el ojo del culo de una aguja.

Iba en pos de sus pasos por doquiera
conservando prudente la distancia;
y en el polvo abatido de la acera,
dibujaba sus pasos con prestancia.

Ella a ratos miraba de reojo
con el sexto sentido de una bruja;
y el medroso felón guiñaba el ojo,
por el ojo del culo de una aguja.

Excelentes tus serventesios, estimado Legendario,
pero tienes una sinalefa ternaria en unos de tus versos, que seguramente se te pasó por alto;
deberás corregirlo,
por ahora NO APTO;
un saludo cordial,
edelabarra
 
,
Excelentes tus serventesios, estimado Legendario,
pero tienes una sinalefa ternaria en unos de tus versos, que seguramente se te pasó por alto;
deberás corregirlo,
por ahora NO APTO;
un saludo cordial,
edelabarra
No se me pasó por alto maestro, es quer tuve una duda, pero ahora que está aclarada, la corregimos...gracias por tu ayuda Eduardo, un fuerte abrazo...
 
Era un hombre cobarde, que aspiraba
de una dama feliz correspondencia;
y tan solo a espaldas la miraba
con pasmosa y bendita reticencia.

El temía con ella estar a solas
para hablar de sus tardos desamores;
y agotando en las rosas sus corolas,
traducía en torpeza sus temores.

Cuando lejos por fin la divisaba,
era un preso infeliz de una burbuja;
y a sonrojas fisgonas la miraba,
por el ojo del culo de una aguja.

Iba en pos de sus pasos por doquiera
conservando prudente la distancia;
y en el polvo abatido de la acera,
dibujaba sus pasos con prestancia.

Ella a ratos miraba de reojo
con el sexto sentido de una bruja;
y el medroso felón guiñaba el ojo,
por el ojo del culo de una aguja.

TITO

¡Qué desesperante!

Abría que darle al hombre,
unos versos románticos
para que los recite.

Un fuerte abrazo.
 
Creo que sí Guillermo, habría que invitarlo a MP para que se ilustre un poco con tantos poetas y poetizas...un fuerte abrazo hermano...
 
Un poema excelente,

la segunda y cuarta estrofa me resultaron geniales.

Los miedos y la timidez ponen trabas a la ya compleja labor de comunicarse, pero resulta difícil zafarse de ellos, anidan muy dentro de uno.

Saludos y estrellas,
Gracias amigo por tu respaldo, un fuerte abrazo desde Ecuador...
 
Era un hombre cobarde, que aspiraba
de una dama feliz correspondencia;
y tan solo de espaldas la miraba
con pasmosa y bendita reticencia.

El temía con ella estar a solas
para hablar de sus tardos desamores;
y agotando en las rosas sus corolas,
traducía en torpeza sus temores.

Cuando lejos por fin la divisaba,
era un preso infeliz de una burbuja;
y a sonrojas fisgonas la miraba,
por el ojo del culo de una aguja.

Iba en pos de sus pasos por doquiera
conservando prudente la distancia;
y en el polvo abatido de la acera,
dibujaba sus pasos con prestancia.

Ella a ratos miraba de reojo
con el sexto sentido de una bruja;
y el medroso felón guiñaba el ojo,
por el ojo del culo de una aguja.


Tito
me gusta esa sal lojana
que le imprimes con ganas
a éstas hermosas letras
que nos dejan con deseos de más
Estrellas y cariños
Ana
 
Era un hombre cobarde, que aspiraba
de una dama feliz correspondencia;
y tan solo de espaldas la miraba
con pasmosa y bendita reticencia.

El temía con ella estar a solas
para hablar de sus tardos desamores;
y agotando en las rosas sus corolas,
traducía en torpeza sus temores.

Cuando lejos por fin la divisaba,
era un preso infeliz de una burbuja;
y a sonrojas fisgonas la miraba,
por el ojo del culo de una aguja.

Iba en pos de sus pasos por doquiera
conservando prudente la distancia;
y en el polvo abatido de la acera,
dibujaba sus pasos con prestancia.

Ella a ratos miraba de reojo
con el sexto sentido de una bruja;
y el medroso felón guiñaba el ojo,
por el ojo del culo de una aguja.

Muy bien plasmada la timidez que hacen presa a muchos hombres que titubean al dar a conocer sus sentimientos.
Cariños y reconocimientos a tu pluma.:)
Un gusto leerte.
 
Era un hombre cobarde, que aspiraba
de una dama feliz correspondencia;
y tan solo de espaldas la miraba
con pasmosa y bendita reticencia.

El temía con ella estar a solas
para hablar de sus tardos desamores;
y agotando en las rosas sus corolas,
traducía en torpeza sus temores.

Cuando lejos por fin la divisaba,
era un preso infeliz de una burbuja;
y a sonrojas fisgonas la miraba,
por el ojo del culo de una aguja.

Iba en pos de sus pasos por doquiera
conservando prudente la distancia;
y en el polvo abatido de la acera,
dibujaba sus pasos con prestancia.

Ella a ratos miraba de reojo
con el sexto sentido de una bruja;
y el medroso felón guiñaba el ojo,
por el ojo del culo de una aguja.

Ahora sí, estimado Legendario,
tu poema de cuartetos serventesios está APTO;
un saludo cordial,
Eduardo
 

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