Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y tú le llamaste desde el otro lado…
Él estaba reclinado en la balaustrada
admirando la espesura de las sombras
que bordeaban la ribera escarlata.
Marinero entre mis mareas del alba.
Su sal en mi cuerpo, el lecho su barca,
sus palabras de amor redes en mi espalda
y anillado en su pecho el sedal que me ata.
Le lanzaste un beso desde tus afueras.
Era como pluma rozando sus labios
barriendo la huella que los míos dejaron.
Se apagó mi sol que recién despertaba.
Corrí adonde ahora él dormitaba.
Quise con mi llanto encender sus mejillas
mas su sueño se fue enganchado a tus pasos
y con ellos, calor, aliento y latido.
Grité amargura y te busqué por calles.
Derramando locura se iban los días.
Maldita; muéstrame tu rostro deforme,
ése que ocultas tras velo de penurias.
Un buen negocio hiciste, mas con usura;
te llevaste dos vidas al precio de una.
Última edición:
::