Por sus venas discurren mil corrientes cantoras
y en sus márgenes crecen dos hileras de alisos,
con sus troncos tan rectos decorados con frisos
por las hiedras que trepan a las copas que adoras.
Multitud de regatos con sus charlas sonoras
que convierten guijarros angulosos en lisos,
con sus saltos felinos, como huyendo indecisos,
al final se fusionan con sus aguas captoras.
Y los peces del río cuando nadan dibujan
el frescor generoso que ese espejo travieso
le robó a la montaña, muy lejana y preciosa.
Nemorosos senderos y caminos que embrujan,
que penetran los bosques provocando embeleso,
evocando mi infancia, tan feliz, tan hermosa...
xxx
Churrete