dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Llegó la primavera y con ella mi sangre
como un río caudaloso se desboca
y ansía el cuerpo de una mujer junto al mío
extasiado por los besos de su ardiente boca.
Con ella llegó a mi vida la pasión y el deseo
y se propagó por mi estancia un perfume de rosa
y un deseo salvaje de gozar de sus labios
y de sus pechos que son como fruta jugosa.
Es larga la noche y tarda en llegar el día;
la luz del sol es débil y no se lleva el recuerdo
de sus prietas caderas, de sus muslos de ébano
y vuelve a la noche con sus pezones que muerdo.
Eladio Parreño Elías
30-Marzo-2012